«Este año va a seguir el éxito de la Vía de la Plata»

Juan Ramos Plaza Presidente de la Asociación Amigos del Camino de Santiago de Sevilla. [...]

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Un grupo de peregrinos desafió la ola de frío polar para estar en Santiago el día 31

Como dicen los gallegos, ha hecho un frío del carallo esta Navidad. Días para acurrucarse en casa, lejos de la lluvia y de la nieve, y cerca de la familia. Pero hay gente que se ríe de los tópicos.

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El Camino de Santiago acogió a más de 6,5 millones de turistas y 180.000 peregrinos en el Año Jacobeo 2004

La Puerta del Perdón fue cerrada con llave por primera vez, en lugar del tradicional tapiado con ladrillos [...]

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La nieve no impidió la clausura del Año Santo Jacobeo en Carrión de los Condes

Muchas de las autoridades invitadas no pudieron asistir a los actos programados [...]

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¿Se acaba el Jacobeo?

El treinta y uno de diciembre, con el cierre de la Puerta del Perdón, acaba oficialmente este Año Santo Jubilar Compostelano, que ahora llaman Xacobeo. No tendrá queja la provincia de León ni el Bierzo de la generosidad con que esta importante ruta europea se extiende por su amplia geografía. [...]
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Peregrinatio

Esta vez recomendamos el libro de Matilde Asensi titulado “Peregrinatio”.
Está publicado por Editorial Planeta.

Resumen :
La acción se sitúa en el año 1324. El excaballero hospitalario Galcerán de Born, seriamente preocupado por las noticias que recibe de la disoluta conducta de su hijo Jonás, decide enviarle una carta con órdenes muy precisas. Esta carta se convertirá para el hijo pródigo en su particular “Liber peregrinationis”. Acompañado por un caballero de Cristo, el joven rebelde comenzará una nueva etapa de su vida al prestar el solemne juramento de la caballería iniciática, pasando a ser un gentilhombre y defensor a ultranza de la antigua Sabiduría y el Conocimiento.

Matilde Asensi retoma al protagonista de”Iacobus”, el joven Jonás de Born, de modo que “Peregrinatio” puede considerarse una segunda parte de una vivencia interior. La trama queda bellamente realzada por ilustraciones propias de códices del siglo XIV, que le dotan aún de mayor verismo.


 

 

¿para que peregrinar?

En la realidad concreta, hacer el Camino implica primero preparación física, implica un cierto sacrificio para dejar algunas actividades diarias y sumado a ello volver a escuchar las constantes preguntas algunos amigos ¿para que caminar por "ese"camino y no por cualquier otro más cercano? ¿Para que?


Estos interrogantes me hicieron parecer los preparativos iniciales como un mero snobismo…. Caminar, meditar… “¿Para qué, si ello solo consume tiempo de diversión o de trabajo y luego llegará la enfermedad y la muerte y tanto unos como otros, meditantes, caminantes o no, terminamos igual?”


La pregunta representa una enorme cantidad de pensamiento humano conforme con su vida cotidiana. Un conformismo válido, respetable, tranquilizador, sostenido racionalmente por un basamento de situaciones conocidas y agradables que hacen aparecer como no justificable cualquier sacrificio físico para obtener este cambio de visión y hasta tal vez, respuestas improbables de alcanzar. “visto objetivamente, el Camino es un camino, bello y fresco por el cual se dice que cruzó el Apóstol y recorriéndolo se llega a la Catedral de Santiago de Compostela que para los creyentes cristianos permite conseguir una gracia para la vida eterna y para los nos creyentes es un paseo cultural.


“¿Para que entonces hacerlo caminando, sino no eres deportista y puedes perfectamente rentar un auto y viajar por carreteras cómodas, con las mochilas en el baúl, parando en hoteles donde quieras y listo?”.
Otras amigas riendo agregaron “¿tu puedes hacerlo de forma mas sencilla y cómoda?” Detrás de esas afirmaciones reiteradas, vislumbré en sus intenciones un pensamiento “se va a caminar por un camino que es tan simple y común como cualquier otro de los tantos recorridos...”


Y tal vez la respuesta racional hubiera sido con otra pregunta: “¿por que en vez de comer un plato exquisito, bocado tras bocado, saboreándolo en su gusto, aroma, calidad, textura…… no licuaban todos los elementos maravillosos que componen ese plato y se lo bebían todos juntos de dos o tres sorbos?, rápido y fácil terminaban de nutrirse para dedicarse a otras cosas….o mas simple aun, tomaban tres pastillas de vitaminas, minerales, aminoácidos…” Lo importante les reclamaría El Principito es ¿que harían con el tiempo “ganado” evitando el placer de saborearlo lentamente ingrediente por ingrediente.…? La respuesta racional no me importaba y por ello no la di y también por que aun racionalmente no es comparable ese ejemplo, ya que recorrerlo caminando como si fuera cualquier camino, permite la participación plena de todos los sentidos físicos: el aroma de las flores, el canto de los grillos y los pájaros, el rumor del agua de los arroyos, gozar su frescura en las siestas sobre la piel ardiente de sol, el silbido del viento entre las hojas nuevas de las encinas, descubrir la forma de cada piedra, de cada terrón de tierra, amarillenta, húmeda mientras las gotas de la lluvia arman un arco iris en el cielo de la tarde ….pero a mas de ello, mucho mas que ello, este Camino da al peregrino la posibilidad de una forma distinta de meditación, de esperanza de encontrar el picaporte de una puerta hacia si mismo que no es posible abrir sentada en un auto, escuchando el ruido del motor, hablando con los pasajeros de la ultima noticia del periódico vespertino, mirando por la ventanilla, de prisa de prisa, desdibujarse el paisaje…o caminándolo como mera gimnasia.


Esas preguntas que me han reiterado, me cruzaron por años el corazón y el cerebro. Se hundieron filosas, desasosegante, heladas, brutales, indiscutibles, sin respuestas. Permanecieron agazapadas en las capas mas profundas de mi interior. Pero yo presentía que eran argumentos que solo ven una parte. Preguntas que nacen de aceptar una verdad a medias. El haber levantado la cabeza y entendido la magnitud de esa línea de separación, invisible… ha sido como encontrar en un desfiladero solitario una voz… cada celdilla de la mente que se va abriendo me va descubriendo que en medio de la vida lineal con un día fijado de nacimiento y un día seguro de muerte, cruza una diagonal hacia la comprensión de lo mágico, una senda que deja atrás lo concreto, lo “explicable” de ese espacio cerrado donde permanecí hasta hoy.


Afianzarme en esta primer y pequeña respuesta me permitió animarme a recorrer un tramo del Camino de Santiago y he dejado para un próximo Jubileo, el resto del Camino ya desde la Catedral de la Virgen del Pilar, en Zaragoza, con mayor madurez espiritual tal vez, este preparada para contemplar con ojos humanos una imagen que dicen "fue tallada por los Ángeles…"


en el principio de Junio salimos de Sarria, Mario Andrés, Juan Carlos y yo, una mañana como tantas y nos recibió en Brea una vaca dulce con su ternero. Las vacas fueron constantes compañeras, también las cabras con sus pastores y más adentro la bondad alegre de los habitantes de esas aldeas bordeadas de pircas de piedras grises, con sus hórreos rezumando granos y sus casas de techumbres de tejas mohosas, mujeres envueltas en sus pañoletas de lanas que por ventanas abiertas en la piedra viva, ven pasar cada día el mundo entero por el Camino
Seguimos andando hacia Portomarin hasta la siesta, una brillante siesta en la cual el sol caía sobre la tierra y los humanos abriendo las flores y madurando las bellotas entre los serenos robles. Me duelen los músculos de las piernas agotados, tengo sed y hambre. Me detengo.


Solo esa pasión resguardada desde niña podía animarme a recorrer 100 Kms. caminando… y cumplir por fin, luego de tantos años de preparativos interiores, el sueño de encontrar un “por que” al Camino de Santiago.
Ese Camino único, que viene saltando sierras, por pueblitos, pueblecitos, senderos, bosques de hayas, cerezos, perales, encinares y pinos, cientos de puentecitos sobre cientos de arroyos cantarines, con cascadas de agua muy fresca que tiene el sabor de los juncos florecidos de sus bordes.


Esta bordeado de un paisaje agreste pero sencillo donde el placer del espíritu se vuelve tangible y real al llegar a las iglesias y encontrar las galerías silenciosas, luego del encantamiento de escuchar en el crepúsculo el canto del Ángelus y en las posadas frescas descubrir una mesa con delicias para el paladar: panes caseros calientes como venidos desde la Alta Edad Media demostrando la relatividad del tiempo que sobre ellos no ha cruzado y han logrado mantener siglo tras siglo, su sabor, su aroma y su calor intactos, jamones serranos perfectamente estacionados, vinos aderezados como rubíes, añejados al punto justo de volverse terciopelo entre los labios.


Pero de todo, lo más bello sigue siendo el Camino, el Camino en sí, ese sumergirse en este pedazo de tierra, que efectivamente es tan igual y tan diferente a todas, que ha concentrado la energía de 2000 años de peregrinos recorriéndolo sin pausa con una misma meta: el Camino.
Por que es solo eso, el Camino que no va a parte alguna. Santiago es una ciudad, una Catedral, un Santuario para los creyentes pero también es un punto dentro del corazón de cada peregrino y cuantos de los que marchamos sin pausa no sabemos si lograremos alcanzarlo….


¡El Camino!
Lo determinante es que “cada paso hacia esa meta final es también una meta en sí mismo”.

Mario Andrés y Juan Carlos son excelentes compañeros, casi diría los mejores que pudo regalarme el Destino. Suben las pendientes hacia Caldas de Rey con sosiego, silenciosos, constantes, dejando que el ritmo de la marcha y las flechas amarillas los guíen, atrapando sus propias vivencias y guardando para si lo que sienten. No importa, es también su Camino como para mi es el mío. Cada uno puede construirlo y reconstruirlo a cada instante, marchando metro a metro hacia si mismo, descubriendo que tal vez es circular y que ir hacia adelante es un paso hacia adentro o es desandar la vida misma o es encontrar un punto fijo y perfecto, inmóvil… por que el fin del Camino no es llegar sino sentirlo.


Veo las siluetas de Mario Andrés y Juan Carlos en el frío neblinoso de la lluvia que cae. Todos están subiendo, Anna, Lucia, Floriana, Claudia, Manuel, Jorge. Los quiero tanto…
Los que vienen conmigo y los que casualmente encuentro.

Entramos pasado el mediodía a los albergues y el cuerpo trae el polvo y el cansancio y la columna vertebral nos recuerda que hace apenas solo 1.000.000 de años atrás caminábamos en cuatro patas…Pero es tanto el alboroto que se vive, primero todos buscamos desesperados el agua, los grifos de agua caliente son mas importantes que una bolsa llena de monedas de oro.


Un té verde para recuperar calorías y después hervir nuestro puñado de arroz integral con algunas algas y dos o tres almendras, nueces o dátiles secos.
Luego, los minutos de cruzar historias, unos vienen de Canadá por las heladas rutas del norte, otros de Canarias que como Reyes Magos viajan montados en unos camellos que trajeron en barco y descansan donde pueden, otros de toda Europa o algunos de Asia, hasta unas chinitas, claro, ellos son tantos que puedes encontrarlos en todos lados por que hace milenios que iniciaron la búsqueda del Tao y los Americanos y los Europeos desinhibidos, dueños de una cultura milenaria y de los euros y nosotros….


Tenemos figuritas de colores para intercambiar, una foto, una postal, una hoja seca, un ungüento de menta para desinflamar los pies, un cuento, una broma, una sonrisa, un e- mail….
Hablo con todos, en lo que puedan entenderme, medio ingles, medio italiano, español, portugués, río, escucho y me mimetizo ¡¡¡¡Es tan lindo este espacio de interacción donde puedo encontrar gentes con dioses, culturas y maneras diferentes de pensar y sentir!!!


Escribo impresiones y me resta lo más sencillo, dormirme. Basta cerrar los ojos por que el resto lo hace el cansancio. Un cansancio profundo, intenso, vivificante, total y por ello tan precioso.
No cambiaria la más adornada suite de un Hotel cinco estrellas, por esta sala de cuchetas alineadas, llena de nombres extraños y rostros desconocidos hasta hoy, donde en instantes nomás se mezclaran tantos sueños…Llevo en la mano las fotocopias de los planos que encontré en el Boletín de Mundicamino y los miro...gracias por esta información valiosísima que me permite entender, geográficamente, donde estoy parada....


Cada peregrino soltará en las noche los duendes de su inconsciente y sobre nuestras cabezas dormidas será una gran fiesta, una Torre de Babel de sueños en tantos idiomas….que giraran sueltos, libres.
Pero tampoco me perdería jamás la experiencia perfecta del Camino por la noche. Ciertamente el Camino esta marcado sobre la tierra siguiendo la Vía Láctea o sea ese ancho y bello Camino de Santiago hecho de estrellas que cruza por el cielo.


Que puede importar si es verdad o si forma parte de los mitos que necesitamos para sobrellevar la soledad inasible, si el Apóstol Santiago desde Francia pasó por España, se detuvo en Zaragoza para ver a la Virgen bendita y mas tarde regresó muerto desde su patria, Tiberíades, en brazos de sus discípulos guiados por las estrellas hasta Compostela.

No importa que sea cierto, importa que sea un milagro, creamos en el y que sea bello y éste es un milagro de sobrecogedora belleza.

Solo quien marcha por el Camino en la suave brisa de la madrugada con la sola lumbre de las estrellas puede sentir esto, esto que ya mi abuela me contó que es inexplicable y por ello solo estoy tratando de contarlo.


Cuando vi las estribaciones de la Aurora Boreal como un arco iris desflecado en el cielo del Ártico, creí que había visto lo más bello pero aun me faltaba pararme a orillas del Ganges una mañana de domingo….y escuchar el hervor a borbotones de la Fe, la inconmensurable Fe de los hindúes en su Río Sagrado. Allí, mientras regresaba sola por el laberinto de callejas de Benarés con un calor que me desordenaba la piel y la sangre, me pregunté “¿cuanto mas me falta por recorrer por dentro y por fuera…? Ahora que estoy en el Camino advierto que no es ni una línea ni un círculo sino una espiral y que la respuesta general a la pregunta ¿para que peregrinar? no existe. Cada uno debe hacerlo para saber "su respuesta personal..."


Susana Tibaldi
Cordoba (Argentina)


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