Posee una Calle Real, que probablemente es una de las más bonitas y pintorescas del camino.
Los Reyes Católicos dispensaron a los habitantes del lugar del pago de tributos con la condición de que marcasen con estacas el camino desde Foncebadón en tiempo de nieves.
A la salida, junto a una rústica ermita, un amasijo de hierros en forma de bicicleta rinde homenaje a un peregrino alemán que encontró la muerte en este lugar.
Del Acebo sale un desvío que conduce a Compludo, en donde se conserva una herrería medieval.