Molinaseca es el primer pueblo importante una vez finalizado el fuerte descenso del monte Irago y donde se inicia el fértil valle del Bierzo.
Antes de cruzar el puente románico sobre el cauce del río Meruelo, cuyas aguas sirvieron a los romanos para la explotación de las minas de oro de las Medulas, se pasa junto al santuario de las Angustias, donde se venera "La Preciosa", Virgen que cuenta con muchos fieles y a la que durante siglos han venerado, colgado ante ella sus exvotos de cera.
Al otro lado del cauce, la calle Mayor nos habla de la importancia histórica que tuvo este lugar, con sus nobles casas y escudos nobiliarios, en una de ellas habitó Doña Urraca y al final de la calle Real, todavía hoy se puede apreciar el Hospital de Peregrinos.
Tiene una interesante iglesia parroquial y son destacables las ermitas que fueron dedicadas a Santa Marina y a San Lázaro.