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Camino Francés

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30

Cultura

Sarria




De la Villa de Sarriá, hay que destacar el casco viejo, que ocupa la ladera del un "outerio", en cuyo lugar y en la antigüedad más remota hubo un asentamiento romano. Posteriormente fue repoblada por el Rey Alfonso IX y durante la Edad Media establecieron su sede en el castillo los señores feudales Condes de Sarriá.

Merecen especial atención el templo parroquial de Santa Marina, edificado sobre otro anterior de corte románico. La iglesia del Salvador, de base románica y a pie del Camino. El convento de la Magdalena, de gran tradición hospitalaria en el medioevo que fue fundado por dos monjes italianos de la Congregación de la Penitencia de los Mártires de Cristo, bajo la regla de San Agustín.

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Barbadelo- Rente




Tiene una preciosa iglesia del románico gallego, dedicada a Santiago, que se cita en el Codex Calixtinus. Se sabe de la existencia de un Monasterio, dependiente de la abadía de Samos.

Barbadelo era en el medioevo, junto a Triacastela, un lugar elegido por los rufianes para engañar a los sufridos peregrinos.

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Brea




Una pequeña ermita a la salida, sirve a los peregrinos para dejar avisos y mensajes. Nada más pasar esta localidad se encuentra el mítico km. 100

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Ferreiros




Lugar de "Herreros", como su nombre indica, que ofrecían sus servicios a los viajeros claveteando el calzado o herrando las cabalgaduras.

Posee un templo modesto con un precioso pórtico románico.

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Rozas

Mercadoiro

Vilacha




Un poco apartado del Camino y a la izquierda de esta localidad, se encuentra el Monasterio de Loio y las ruinas de una ermita.

Se cuenta que en este lugar, allá por el año 1172, doce caballeros se unieron y juramentaron dar protección a los peregrinos de los asaltos musulmanes. Así nació la Orden de los Caballeros de Santiago.

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Portomarín




Con motivo del embalse en el año 1960, que cubrió totalmente el antiguo Portomarín, los edificios más importantes fueron trasladados, al nuevo asentamiento. Así ocurrió con la Iglesia de San Juan, actualmente de San Nicolás, la fachada de la Iglesia de San Pedro y varios Pazos como el que ocupa la Casa Consistorial o el del Conde de Maza.

Primitivamente la villa tuvo un puente romano, que fue destruido por Doña Urraca para frenar el avance de las tropas de su marido, Alfonso el Batallador, y vuelto a edificar más tarde por Pedro, allá por el año 1121.

El magnífico templo de San Nicolás, que fue construido entre los siglos XII y XIII por los monjes-caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, era al mismo tiempo una fortaleza defensiva. Su traslado fue muy costoso y minucioso, hubo que hacerlo piedra a piedra, aún pueden verse algunas numeraciones en uno de sus laterales.

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