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Ruta del Ebro

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10

Cultura

Zaragoza




Zaragoza, que pertenece al grupo de ciudades más antiguas de España, se sitúa en la confluencia de los ríos Ebro, Huerva y Gallego.

El poblado íbero de Salduie fue, probablemente, la primera colonia que se estableció en este lugar, pero fueron las legiones romanas del emperador Augusto las que posteriormente ocuparon el territorio, siendo este mismo emperador quien, más tarde, elevaría el asentamiento militar a rango de ciudad, dándole su propio nombre (Cesaraugusta).

El célebre obispo San Braulio, fiel defensor de la fe cristiana, fue uno de sus grandes impulsores, durante la época visigótica, pero también durante la dominación árabe y especialmente al constituirse los reinos de Taifas, el lugar, al que denominaron Sarakosta, se distinguió por su prosperidad.

En el año 1118 el Rey Alfonso I “el batallador” expulsó a los árabes de la ciudad para convertirla en la capital del reino cristiano de Aragón, que a la sazón y en su máximo esplendor, comprendía los territorios de Cataluña, Valencia, las Islas Baleares, Sicilia y Nápoles.

El mayor exponente monumental es la Basílica del Pilar, que debe su nombre a la columna donde se posó la Virgen en su visita al Apóstol Santiago. Es un impresionante templo de los siglos XVII y XVIII, construido sobre una anterior iglesia románica, de la que se conserva un tímpano y el altar mayor de estilo gótico. En su interior se pueden contemplar magníficos frescos de Goya, Bernardo Montañes, Stolz, entre otros, y destacan las capillas dedicadas a la Virgen sobre el Santo Pilar y al Apóstol Santiago.

En fin, Zaragoza, ciudad monumental donde las haya, es un lugar, donde el peregrino debe tomarse un respiro y disfrutar de todo, pero especialmente de la extraordinaria hospitalidad de sus gentes.

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Monzalbarba




Monzalbarba, cuyo nombre proviene del árabe “Manzil Barbar”, es una localidad situada en la llanura de la margen derecha del Ebro, rodeada de productivas huertas, y que pertenece al municipio de Zaragoza, desde que en febrero de 1201 pasara a ser barrio de esta ciudad por orden del rey Pedro II.

En la actual parroquia, de reciente construcción (1970), se conserva una bella imagen de Ntra. Sra. Del Rosario (s. XVII) y otras dos tallas del siglo XVIII de San Blas y San Miguel.

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Utebo




Al igual que Monzalbarba, Utebo está situado en plena llanura, en la margen derecha del Ebro y a unos 11 kilómetros de Zaragoza.

Esta localidad ha sufrido un importante aumento demográfico y económico, debido a su cercanía con la capital. Actualmente tiene una población superior a los 10.000 habitantes.

El hallazgo de restos arqueológicos, hace suponer, que en este lugar hubo el asentamiento de una villa rústica romana.

Su iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico-mudéjar, declarada monumento nacional, cuenta con una magnífica torre mudéjar del siglo XVI de planta cuadrada, que se convierte luego en octogonal, y que es considerada una de las más admirables de Aragón por sus complejos arabescos y su azulejería.

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Sobradiel




En el año 1140, el Príncipe de Aragón y Conde de Cataluña, Ramón Berenguer, donó el castillo y la villa con todos sus vecinos y términos a su vasallo predilecto, Artal, quien además del castillo, poseía las tierras, el derecho exclusivo de la caza y la pesca, así como el derecho de paso en los puentes y los beneficios por la explotación del mesón. Estas atribuciones de la familia condal pervivieron hasta 1945, año en que fue adquirido por el Instituto Nacional de Colonización, quien llevó a cabo el reparto de tierras entre los vecinos.

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Torres de Berrellén




Torres de Berrellén fue en sus orígenes una simple agrupación de casas de labor,"torres", que los pobladores del Castellar edificaron en la margen derecha del río Ebro durante el siglo XII, como anexos auxiliares en su trabajo agrícola, ya que el especial emplazamiento del Castellar hacía imposibles los desplazamientos constantes a las tierras de labor y era necesario permanecer en estas torres durante largo tiempo, o incluso vivir en ellas, para trabajar los campos.

El Castellar nació en el año 1080 gracias a Sancho Ramírez con un carácter militar, contra las incursiones árabes. Amparados por su mole defensiva los campesinos se fueron estableciendo a su amparo, creciendo así, un núcleo poblacional, la villa de El Castellar, que obtuvo su carta puebla en el año 1091.

Una vez reconquistada Zaragoza, perdió su función militar y el rey Alfonso I y el Conde Ramón Berenguer procedieron al reparto de tierras a los pobladores y a la construcción de las "torres", configurándose el poblado de Las Torres de Berrellén, que dependería de la villa de El Castellar, durante los siglos XII, XII y XIV.

El Castellar fue vendido por Pedro IV a don Lope Fernández de Luna, hasta que volvió otra vez a la Corona por el matrimonio de doña María de Luna y Martín I.

En 1421, Alfonso V lo vendió a Martín Díez de Aux, quien lo perdió tras su caída en desgracia ante el rey. Fue comprado nuevamente por Juan Ximenes de Cerdán en 1440.

En esta época se consolida el actual núcleo, tras los disturbios de una parte del pueblo zaragozano contra los Cerdán. La ciudad de Zaragoza por mediación del "Consejo e los Veinte" quiere hacer valer sus derechos a leñar en el norte, entablándose abierta pugna entre les habitantes de El Castellar y Zaragoza ataca la villa de El Castellar, obligando a la dispersión de sus habitantes, que se asientan en el actual Torres Berrellén. A pesar de todo, la villa de El Castellar no se despuebla completamente hasta 1570, cuando se produce el traslado definitivo a Torres de Berrellén.

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