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Ruta del Ebro

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Cultura

Torres de Berrellén




Torres de Berrellén fue en sus orígenes una simple agrupación de casas de labor,"torres", que los pobladores del Castellar edificaron en la margen derecha del río Ebro durante el siglo XII, como anexos auxiliares en su trabajo agrícola, ya que el especial emplazamiento del Castellar hacía imposibles los desplazamientos constantes a las tierras de labor y era necesario permanecer en estas torres durante largo tiempo, o incluso vivir en ellas, para trabajar los campos.

El Castellar nació en el año 1080 gracias a Sancho Ramírez con un carácter militar, contra las incursiones árabes. Amparados por su mole defensiva los campesinos se fueron estableciendo a su amparo, creciendo así, un núcleo poblacional, la villa de El Castellar, que obtuvo su carta puebla en el año 1091.

Una vez reconquistada Zaragoza, perdió su función militar y el rey Alfonso I y el Conde Ramón Berenguer procedieron al reparto de tierras a los pobladores y a la construcción de las "torres", configurándose el poblado de Las Torres de Berrellén, que dependería de la villa de El Castellar, durante los siglos XII, XII y XIV.

El Castellar fue vendido por Pedro IV a don Lope Fernández de Luna, hasta que volvió otra vez a la Corona por el matrimonio de doña María de Luna y Martín I.

En 1421, Alfonso V lo vendió a Martín Díez de Aux, quien lo perdió tras su caída en desgracia ante el rey. Fue comprado nuevamente por Juan Ximenes de Cerdán en 1440.

En esta época se consolida el actual núcleo, tras los disturbios de una parte del pueblo zaragozano contra los Cerdán. La ciudad de Zaragoza por mediación del "Consejo e los Veinte" quiere hacer valer sus derechos a leñar en el norte, entablándose abierta pugna entre les habitantes de El Castellar y Zaragoza ataca la villa de El Castellar, obligando a la dispersión de sus habitantes, que se asientan en el actual Torres Berrellén. A pesar de todo, la villa de El Castellar no se despuebla completamente hasta 1570, cuando se produce el traslado definitivo a Torres de Berrellén.

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Alagón




La localidad de Alagón cuenta con unas fechas muy tempranas de poblamiento. El asentamiento más antiguo estudiado por los arqueólogos es la ciudad ibérica de Alaún. Esta localidad, la más oriental de todas las poblaciones vasconas, tuvo tanta importancia como para acuñar moneda; en las monedas que se han encontrado figuran inscripciones en alfabeto ibérico. Sus fértiles vegas eran trabajadas, ya en fechas tan tempranas, con el sistema de agricultura de regadío, tal y como consta en un documento del año 87 a C. conocido como "Broce de Contrebia", el cual relata un pleito entre las localidades de Alaun y Salluie por causa del trazado de una acequia, que en la actualidad se llama de la Almozara, es una de las acequias más antiguas de España y sigue en perfecto funcionamiento.

Durante la época romana, se conocía como Allabone y era una de las mansiones de la vía que se dirigía a Astorga por Tarazona, procedente de Zaragoza.

Del período de ocupación musulmana (714- 1118) se conservan en Alagón parte de las murallas y el alminar de la mezquita, hoy campanario de la Torre de San Pedro, amén de abundante toponimia.

Durante la Edad Media, Alagón también fue una localidad importante; en ella se celebraron Cortes Aragonesas. Fue centro cristiano de una zona agrícola, con abundante población mudéjar y con una importante aljama judía.

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Cabañas de Ebro




Las referencias sobre el poblamiento más antiguo de la zona nos llevan a las épocas prerromana y romana. De todo ello, hay restos arqueológicos pertenecientes al yacimiento "Camino de los Moros", y los restos del "castellum" de una Villa Romana en las proximidades del municipio.

A lo largo de la primera mitad del siglo XV el lugar fue señorío, perteneciendo a distintos Señores.

Desde 1455 y hasta la desaparición de los señoríos en el siglo XIX, estuvo bajo el dominio de diversas familias de abolengo.

Durante la Guerra de La Independencia, Casta Álvarez, afincada en Cabañas, se convirtió en una heroína al intervenir en las luchas callejeras durante los momentos más críticos del asedio a la ciudad. Fue condecorada con el escudo de defensor a la patria. Está enterrada junto a Agustina de Aragón en la capilla de la Asunción del santuario de Nª Sra. del Portillo, en Zaragoza.

Desde 1830 se integró en el partido judicial de La Almunia de Doña Godina, y desde 1965 quedó integrado en el partido judicial de Zaragoza.

Tras el descalabro producido después la Guerra Civil, durante los años 50 y 60 Cabañas de Ebro experimenta un desarrollo interno en todos los aspectos.

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Alcalá de Ebro




Alcalá de Ebro está situada en un pequeño montículo sobre el río Ebro. En esta villa es donde Cervantes ubicó, en un pasaje del Quijote, la famosa INSULA BARATARIA, regalo que Don Quijote hace a su fiel escudero Sancho Panza, para que gobernara en ella. Cuando el río crece aísla por completo el referido promontorio, convirtiéndolo, realmente, en una “Ínsula”. Un monumento a tan singular personaje, conmemora el referido pasaje cervantino.

Literatura aparte, los primeros datos históricos documentados sobre esta localidad son los que se refieren al castillo, de origen musulmán, que a orillas del Ebro se integraba dentro del sistema defensivo de la ciudad de Zaragoza.

Tras la conquista de la ciudad de Zaragoza en 1118, el castillo pasó a manos de los nobles que apoyaron al monarca en la reconquista del lugar, y por lo tanto, se formaron los primeros señoríos de la zona.

Sus primeros señores fueron Los Luna y Los Quesada, más tarde, por medio de la política matrimonial de aquella época, pasaría a la casa de los Duques de Villahermosa, instalada en la Villa de Pedrola, hasta la abolición de los señoríos en 1833.

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Luceni




Luceni es otra localidad situada en plena depresión del Ebro, en la gran llanura por donde corren las aguas del Canal Imperial y del propio río.Perteneció hasta el siglo XV a la poderosísima familia de los Luna; desde el año 1433 pasó a ser propiedad de la familia de los Reus y posteriormente a los Condes de Fuenclara. Estos donaron a la localidad la reliquia de una Santa Espina, venerada en la parroquia.

Su iglesia parroquial, del siglo XIII, está dedicada a la Virgen de la Candelaria y es de estilo gótico. En su interior destaca un Cristo yaciente del siglo XVII y un bonito retablo gótico del siglo XV, con relieves de alabastro policromados.

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Gallur




Su pasado histórico comienza con la construcción de un castillo-fortaleza, en el siglo XII, que controlará el paso del Ebro.

Con fecha de 6 de julio de 1109, sirvió de "prenda" para el rey Pedro III, que la empeñó al rey Sancho de Navarra, quien la anexionó a sus posesiones. Finalmente sería reincorporada al reino de Aragón.

A lo largo de los siglos XII y XIII, la villa aparece citada en diversos documentos en relación con hechos delictivos y guerreros.

Lo más interesante fue el interés que Los Templarios tuvieron en la villa, así como el dominio que ejercieron en ella. Al final, fue la Orden Sanjuan.La villa de Gallur ha tenido desde época neolítica diversos asentamientos humanos en sus cercanías, que se incrementaron con la ocupación romana del valle del Ebro, asentamientos conocidos como pagus, dando por derivación de uno de ellos origen al actual topónimo de la villa, al ser conocido el asentamiento como pagus gallorum, el asentamiento de los galos, por ser sus habitantes originarios de la Galia.

Desde el siglo VIII la comarca estuvo bajo control de los musulmanes, quienes levantaron un castillo, localizado en la zona ocupada por la actual iglesia parroquial.

En el año 1119 fueron expulsados los musulmanes por los ejércitos aragoneses de Alfonso I El Batallador, siendo repoblada la villa con mozárabes de Zaragoza y Andalucía, para ser entregada poco después por el monarca a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, conocida como Hospitalarios, y quedando Gallur encuadrada dentro de la Encomienda de Mallén.

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