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Camino del Norte

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Cultura

Ruta principal

Hendaya




Esta ciudad vasco-francesa es famosa por ser testigo directo de importantes sucesos históricos a lo largo de los siglos. Como referencia citaremos cuatro especialmente relevantes:

En la pequeña isla de Los Faisanes, situada en medio del Bidasoa, se reunieron Luis XI de Francia con el rey de Castilla.

El rey francés Francisco I, capturado en la batalla de Pavía en el año 1525 fue liberado en Hendaya.

En el año 1569 Hendaya asiste a la firma del Tratado de los Pirineos.

En el año1570, tiene lugar la firma de los protocolos de la boda de la infanta española María Teresa con el rey francés Luis XIII. En el desarrollo de esta firma se produjeron dos curiosas anécdotas que recogemos para su regocijo. El encargado de decorar convenientemente el edificio donde debía llevarse a cabo la firma de las capitulaciones matrimoniales, era el excelso y universal pintor Velázquez, quien, por trabajar en traje de baño, cogió un resfriado que acabaría con su vida poco tiempo después.

Como el rey de España no podía abandonar su territorio, la burocracia de la época discurrió una curiosa solución para salvar este pequeño conflicto y salvar el problema diplomático. Para ello nada mejor que trazar una raya en todo el edificio que delimitara con absoluta claridad los territorios español y francés. Y ¡¡Voilà¡¡ problema resuelto.

En el año 1615 fue testigo de un suceso mucho más agradable enmarcado en la política matrimonial de los reyes Austrias y Borbones. Se trataba del intercambio de princesas de ambas dinastías, una de ellas nuestra infanta María Teresa de Austria destinada a la corte francesa por su matrimonio con el rey Luis XIV.

Dentro de la historia más reciente Hendaya, más concretamente su estación de ferrocarril, se hizo mundialmente famosa por ser el escenario de la entrevista entre Franco y Hitler el 23 de octubre de 1940.

En la actualidad esta ciudad vasco -francesa destaca por su puerto pesquero, su preciosa playa y el castillo D,Abbadie.

Textos: Marta Larrosa (Licenciada en historia)

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Fuenterrabia/Hondarribia




FUENTERRABIA-HONDARRIBIA Es el acceso más septentrional de la Península. Este privilegio le llevó a ser durante su historia escenario de cruentas batallas. El origen de su fundación es discutido por los historiadores, aunque parece que la primera fundación es romana, como lo atestiguan los restos hallados en la ciudad y la existencia del puerto o fondeadero romano de Asturiaga, bajo el faro, en el paraje de Erdikopunta.

Después se pierden las noticias y aunque la tradición designa al rey Wamba como su fundador, y otros prefieren considerar que fue fundada por el rey visigodo Recaredo, no aparece citada en ningún documento hasta el año 1150 en la Carta Puebla que el rey Sancho VI, el Sabio de Navarra, concedió a San Sebastián.

En permanente estado de sitio por la ambición de reyes y piratas, debe su título de muy noble, muy leal y siempre fiel ciudad de Hondarribia, a su tenaz capacidad de defensa y a su formidable fortaleza medieval, la cual fue sustituida durante el reinado de los Reyes Católicos por la actual muralla, capaz de resistir la potencia de las nuevas armas de artillería desarrolladas a lo largo del siglo XV. De esta muralla podemos admirar aún algunos lienzos entre el baluarte de la reina y el puente de San Nicolás y el magnífico palacio de Carlos V, convertido hoy en Parador de Turismo.

Sin embargo no todo fueron guerras en la historia de Hondarribia, pues fue también durante la Edad Media un próspero puerto comercial desde donde se embarcaban trigo, metales y vino de Castilla y Navarra con destino a Flandes y otros puertos europeos.

Igualmente medieval es su Cofradía de Mareantes de San Pedro, destacada en la espectacular pesca de la ballena.

Monumentos relevantes que nos hablan de la importancia de esta preciosa ciudad, son La Puerta de Santa María, la iglesia de Santa María de La Asunción y el conjunto de antiguas calles empedradas como PamPinot, el Manzano, Las Tiendas, San Nicolás,... su recorrido recuerda, sin duda, a uno de los vascos más universales: Pío Baroja, que situó a muchos de sus personajes en estos mismos lugares.

Si su estancia coincide con el mes de septiembre le recomendamos una de las fiestas más populares de la ciudad: El alarde del día 8 de septiembre, conmemoración de la victoria sobre los franceses, celebrada con un desfile de todas las Compañías por la ciudad al compás de sones militares y descargas de pólvora.

En Semana Santa les recomendamos la “Representación de la Pasión”.

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Pasajes/Pasaia de San Juan




La constitución de Pasaia como municipio es reciente. Los dos distritos históricos (San Pedro y Donibane) se remontan a las actas fundacionales de Donostia y Hondarribia respectivamente.

Las comunicaciones originaron la formación del distrito Antxo y la actividad pesquera del puerto dio lugar al nacimiento del distrito de Trintxerpe.

Los 15000 habitantes se reparten entre los cuatro distritos.

El nombre de Pasajes se lo otorgaron los Reyes Católicos, aunque actualmente ha vuelto a la primitiva grafía euskérica-Pasaia.

Esta localidad forma con Pasajes de San Pedro y Pasajes Ancho, el mayor puerto de Guipúzcoa.

Pasajes de San Juan es un bellísimo pueblo pescador, cuyos orígenes están ligados a las Actas Fundacionales de San Sebastián y Fuenterrabia, y en cuyos parajes y hogares, cuenta la tradición, se inspiró Víctor Hugo para muchas historias de “Los Miserables”.

No sólo sus hombres de acción, sino también sus Santos parecen hechos para perdurar en nuestra memoria, ya que en la iglesia de San Juan Bautista, se guarda como un tesoro el cuerpo incorrupto de Santa Faustina.

Igualmente interesante es la iglesia del Santo Cristo de la Bonanza, donde se cuenta que se reunieron las tropas flamencas, francesas y alemanas para rogar por el cese de las tormentas y poder hacerse a la mar.

Especialmente obligada es la visita al fuerte de San Marcos y a los montes Jaizkibel, Ulia y la Peña de Aya, en los que todavía resuenan las voces de los aventureros que quisieron sumarse a alarmada Invencible de Felipe II.

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Pasajes/Pasaia de San Pedro




Al igual que su compañero Pasajes de San Juan, forma parte del mayor puerto de Guipúzcoa, conformando un todo, con individualidad propia y un solo Ayuntamiento.

Destaca la Iglesia Parroquial, que está dedicada a San Pedro y en cuyo lateral se encuentra la Erriko Plaza.

La calle de San Pedro contiene diversas plazas tradicionales, entre las que destaca la casa Natal del almirante Blas de Lezo, marinero precoz, perdió diferentes partes de su cuerpo en combates navales, también participó en la defensa de los puertos americanos contra las flota británica. Murió en Cartagena de Indias en el año 1741.

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San Sebastian/Donostia




Conocida en la antigüedad como Oiarso o Easo, sus primeros habitantes fueron pescadores, pero fueron los peregrinos que iban hacia Santiago los que la bautizaron con su nombre actual en honor de San Sebastián, mártir de Roma y patrono de los viajeros. Asentada sobre una bahía con forma de concha y en las dos márgenes de la desembocadura del río Urumea, está rodeada además por tres montes el Urgull, el Ulía y el Igueldo.

De su trayectoria histórica, sabemos que el primero en hablar de la ciudad es el rey Sancho Garcés III, el Mayor, quien en el año 1014, firma un diploma en el que San Sebastián aparece como una donación a la abadía de Leyre. Pero será en 1180 cuando el rey Sancho VI, el Sabio, le conceda Carta Puebla y Fueros (el Fuero de Estella) y con ellos llegaron el comercio y el desarrollo económico de la mano de los gascones.

Durante un tiempo volverá a caer en la oscuridad y será ya en pleno Renacimiento, en el año 1450 con el rey Juan II, cuando comience a construirse el puerto. A partir de este momento la importancia y los títulos van llegando poco a poco.

En 1522 Carlos V le concede el título de Noble y Leal Villa que se vería incrementado con otro apelativo más tras la firma de la Paz de los Pirineos en la Isla de los Faisanes en el año 1662 bajo el reinado de Felipe IV.

Volvemos a tener noticias de esta ciudad en 1813, al final de la Guerra de la Independencia, tristes noticias en esta ocasión, ya que fue incendiada por las tropas inglesas del Duque de Wellington tras la expulsión de los franceses. En recuerdo de aquella tragedia queda una calle en la ciudad llamada 31 de agosto.

Las guerras carlistas también dejaron destrucción y tristeza en la ciudad. San Sebastián renacería finalmente con el derribo de sus murallas y conocería su mayor esplendor durante el siglo XIX, a raíz de la moda de baños de mar impulsada por la Regente Mª. Cristina de Habsburgo-Lorena. Así, al casco viejo escondido al pie del fuerte y contra el puerto, se le añadió un barrio nuevo a lo largo de la playa de la Concha.

Monumentalmente, recomendamos la visita al célebre Museo de San Telmo ubicado en un antiguo convento que conserva un bello claustro herreriano.

Construida en el siglo XVIII sobre unas ruinas románicas, se encuentra la Basílica de Santa María, donde conservan a la patrona de la ciudad, La Virgen del Coro. Cerca de ella puede contemplarse el edificio más antiguo de la ciudad, una construcción de estilo gótico del siglo XV, que fue templo y fortaleza, la iglesia de San Vicente.

Dentro de la arquitectura civil, no conviene pasar por alto el edificio del Ayuntamiento, uno de los más hermosos de España, rodeado de tamarindos, el árbol donostiarra por excelencia.

A pesar de todo, los mejores exponentes artísticos se deben a finales del siglo XIX y principios del XX, momento en el que se desarrolla una arquitectura ecléctica entre clásica y regionalista, que combina a veces con elementos del Modernismo, como pueden apreciarse en el Teatro Victoria Eugenia, el hotel María Cristina, los puentes sobre el Urumea, y el palacio y parque de Miramar. Sin embargo, de todo su patrimonio artístico, el edificio más conocido es además el más reciente, el Kursaal, obra del arquitecto Rafael Moneo y dedicado a Palacio de Congresos y Auditorio.

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Ruta alternativa

Hendaya




Esta ciudad vasco-francesa es famosa por ser testigo directo de importantes sucesos históricos a lo largo de los siglos. Como referencia citaremos cuatro especialmente relevantes:

En la pequeña isla de Los Faisanes, situada en medio del Bidasoa, se reunieron Luis XI de Francia con el rey de Castilla.

El rey francés Francisco I, capturado en la batalla de Pavía en el año 1525 fue liberado en Hendaya.

En el año 1569 Hendaya asiste a la firma del Tratado de los Pirineos.

En el año1570, tiene lugar la firma de los protocolos de la boda de la infanta española María Teresa con el rey francés Luis XIII. En el desarrollo de esta firma se produjeron dos curiosas anécdotas que recogemos para su regocijo. El encargado de decorar convenientemente el edificio donde debía llevarse a cabo la firma de las capitulaciones matrimoniales, era el excelso y universal pintor Velázquez, quien, por trabajar en traje de baño, cogió un resfriado que acabaría con su vida poco tiempo después.

Como el rey de España no podía abandonar su territorio, la burocracia de la época discurrió una curiosa solución para salvar este pequeño conflicto y salvar el problema diplomático. Para ello nada mejor que trazar una raya en todo el edificio que delimitara con absoluta claridad los territorios español y francés. Y ¡¡Voilà¡¡ problema resuelto.

En el año 1615 fue testigo de un suceso mucho más agradable enmarcado en la política matrimonial de los reyes Austrias y Borbones. Se trataba del intercambio de princesas de ambas dinastías, una de ellas nuestra infanta María Teresa de Austria destinada a la corte francesa por su matrimonio con el rey Luis XIV.

Dentro de la historia más reciente Hendaya, más concretamente su estación de ferrocarril, se hizo mundialmente famosa por ser el escenario de la entrevista entre Franco y Hitler el 23 de octubre de 1940.

En la actualidad esta ciudad vasco -francesa destaca por su puerto pesquero, su preciosa playa y el castillo D,Abbadie.

Textos: Marta Larrosa (Licenciada en historia)

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Irun




Se desconoce exactamente quiénes fueron sus primeros habitantes, aunque existen restos de una antigua presencia romana. En los últimos años se han realizado numerosas excavaciones que han desenterrado evidencias de presencia romana en la plazoleta de la Iglesia del Juncal, en la Ermita de Santa Elena y en las minas de Arditurri en Peñas de Aya. En estos yacimientos se han encontrado restos de cerámica, tejas y vidrios y monedas, entre otros objetos. Estas evidencias han llevado a suponer que Irún fue la ciudad vascona de Easo u Oiasso que los geógrafos greco-latinos ubicaban en la costa del territorio vascón, el cual seria el importante puerto romano del Atlántico, junto con el de Burdeos y Londres.

Se puede decir que Irún es la salida natural de Navarra al mar. Aunque Irún está vinculada a Guipúzcoa desde el siglo XIII ha habido varios intentos de reincorporar Irún a Navarra; a la que llegó a retornar durante unos pocos años al principio del siglo XIX.

Un hecho significativo que ocurrió en la historia de Irún fue la Primera batalla de San Marcial, el 30 de junio de 1522, en el que el batallón del pueblo de Irún, el mismo que formaba y evolucionaba en las obligatorias "muestras de armas" forales o Alardes de Armas, más 24 jinetes de Irún, capitaneado por los capitanes bidasotarras, Juan Pérez de Azcue y Miguel de Ambulodi y apoyados además por 200 jinetes de la caballería del Capitán General Don Beltrán de la Cueva, que acantonaba en San Sebastián, a quien los capitanes iruneses hubieron de convencer para que interviniera en una empresa que él veía muy comprometida, venció a las tropas del rey de Navarra, que contaba con apoyo del rey de Francia.

Finalmente, el último hecho bélico en la historia de Irún se dio durante la guerra civil en 1936, exactamente el 2 de septiembre de ese año. En este conflicto quedó destruida gran parte de la ciudad, incendiada por el Ejército Republicano en retirada, y fue tomada la cima del monte de San Marcial. La toma de Irún por las tropas del bando franquista supusieron un duro golpe a la Segunda República, ya que aisló al territorio leal a la República situado en el norte, cortando sus comunicaciones con Francia.



Toda la Historia de Irún

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Oyarzun




Oiartzun alcanzó el título de Villa con Alfonso VIII de Castilla, entre 1.200 y 1.214. A pesar de ello siguió dependiendo de Rentería, con quien mantuvo numerosas disputas por su deseada separación. Esta se logró con Juana la Loca, en el año 1.505.

Los restos encontrados en la Cueva de Torre, confirman la existencia de pobladores miles de años antes de Cristo. Posteriores, de la Edad del Hierro (primer milenio antes de Cristo) son los numerosos cromiechs hallados en ella. En los inicios de nuestra era se sitúan la estela funeraria de Andrearriaga y las minas de Arditurri, dando fe de la presencia romana en el municipio.

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Astigarraga




El monte Santiagomendi, que domina la población es el lugar donde se encuentran los vestigios más antiguos de Astigarraga.dicho poblado se han encontrado restos que se remontan al Calcolítico, Edad del Bronce, Edad del Hierro y el comienzo de la colonización romana.

La actual población de Astigarraga parece configurarse en la Edad Media como una etapa del Camino Vasco del Interior, un ramal de la Ruta Jacobea, tuvo su mayor importancia entre los siglos X y XIII. De nuevo el núcleo de población aparece en el monte Santiagomendi. conexión de Astigarraga con la Ruta Jacobea no figura en documentación escrita, pero se basa en la tradición local, en evidencias toponímicas y físicas. abe que el camino pasaba por Astigarraga, aunque no la importancia que tenía la localidad en dicha ruta. El monte en cuyas faldas se ubica la población se llama Santiagomendi, que en lengua vasca quiere decir monte de Santiago. ermita de Santiagomendi, situada en la cumbre del monte homónimo, es según la tradición local, la antigua parroquia del pueblo y fue construida en el siglo XIII.

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San Sebastian/Donostia




Conocida en la antigüedad como Oiarso o Easo, sus primeros habitantes fueron pescadores, pero fueron los peregrinos que iban hacia Santiago los que la bautizaron con su nombre actual en honor de San Sebastián, mártir de Roma y patrono de los viajeros. Asentada sobre una bahía con forma de concha y en las dos márgenes de la desembocadura del río Urumea, está rodeada además por tres montes el Urgull, el Ulía y el Igueldo.

De su trayectoria histórica, sabemos que el primero en hablar de la ciudad es el rey Sancho Garcés III, el Mayor, quien en el año 1014, firma un diploma en el que San Sebastián aparece como una donación a la abadía de Leyre. Pero será en 1180 cuando el rey Sancho VI, el Sabio, le conceda Carta Puebla y Fueros (el Fuero de Estella) y con ellos llegaron el comercio y el desarrollo económico de la mano de los gascones.

Durante un tiempo volverá a caer en la oscuridad y será ya en pleno Renacimiento, en el año 1450 con el rey Juan II, cuando comience a construirse el puerto. A partir de este momento la importancia y los títulos van llegando poco a poco.

En 1522 Carlos V le concede el título de Noble y Leal Villa que se vería incrementado con otro apelativo más tras la firma de la Paz de los Pirineos en la Isla de los Faisanes en el año 1662 bajo el reinado de Felipe IV.

Volvemos a tener noticias de esta ciudad en 1813, al final de la Guerra de la Independencia, tristes noticias en esta ocasión, ya que fue incendiada por las tropas inglesas del Duque de Wellington tras la expulsión de los franceses. En recuerdo de aquella tragedia queda una calle en la ciudad llamada 31 de agosto.

Las guerras carlistas también dejaron destrucción y tristeza en la ciudad. San Sebastián renacería finalmente con el derribo de sus murallas y conocería su mayor esplendor durante el siglo XIX, a raíz de la moda de baños de mar impulsada por la Regente Mª. Cristina de Habsburgo-Lorena. Así, al casco viejo escondido al pie del fuerte y contra el puerto, se le añadió un barrio nuevo a lo largo de la playa de la Concha.

Monumentalmente, recomendamos la visita al célebre Museo de San Telmo ubicado en un antiguo convento que conserva un bello claustro herreriano.

Construida en el siglo XVIII sobre unas ruinas románicas, se encuentra la Basílica de Santa María, donde conservan a la patrona de la ciudad, La Virgen del Coro. Cerca de ella puede contemplarse el edificio más antiguo de la ciudad, una construcción de estilo gótico del siglo XV, que fue templo y fortaleza, la iglesia de San Vicente.

Dentro de la arquitectura civil, no conviene pasar por alto el edificio del Ayuntamiento, uno de los más hermosos de España, rodeado de tamarindos, el árbol donostiarra por excelencia.

A pesar de todo, los mejores exponentes artísticos se deben a finales del siglo XIX y principios del XX, momento en el que se desarrolla una arquitectura ecléctica entre clásica y regionalista, que combina a veces con elementos del Modernismo, como pueden apreciarse en el Teatro Victoria Eugenia, el hotel María Cristina, los puentes sobre el Urumea, y el palacio y parque de Miramar. Sin embargo, de todo su patrimonio artístico, el edificio más conocido es además el más reciente, el Kursaal, obra del arquitecto Rafael Moneo y dedicado a Palacio de Congresos y Auditorio.

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