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Camino del Norte

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10

Cultura

Islares




Hospital de la Veracruz, Iglesia de San Martín y las ermitas de Santa Ana y de San Roque aparecen citados por Madoz. De ese patrimonio se conserva la iglesia parroquial de San Martín de Tours y la ermita de San Roque. Del hospital apenas queda un muro con cortafuego, un arco de medio punto por ingreso y alguna aspillera que delata su origen antiguo, que cumplía con la misión de acoger a los transeúntes, y sin duda vinculado a la ruta Jacobea. La ermita de San Roque también se relaciona con el camino de peregrinación, ya que es habitual esta advocación vinculada al nombre de Santiago.

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Rioseco




La visita a esta pequeña localidad es casi obligada por la belleza de su iglesia de San Vicente de la Maza (Bien de Interés Local), considerada una de las más monumentales de Cantabria, construida entre los siglos XVI y XVII sobre trazas atribuídas al maestro de cantería Juan de Rasines.

También aquí sobresale la llamada casa Machín, un bloque flanqueado por dos grandes torres, levantadas en la segunda mitad del siglo XVIII. Se pueden ver residencias particulares de la primera mitad del siglo XX: Quinta Lucía y Villa Josefina (1916), así como el seminario de Maristas, edificado en 1948 sobre un proyecto de Gregorio Sanz de la Fuente

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Pomar




Lo más destacado de esta bella y pequeña localidad es la iglesia parroquial de San Vicente, de los siglos XVI-XVII. Llaman la atención en este templo su grandioso pórtico y las bóvedas estrelladas de su interior, pero sin duda lo más bello e impactante es su portentoso retablo, uno de los más monumentales de la región con dos cuerpos, siete calles, coronación con Calvario y cúpula dorada ajustada al ábside. Sus autores fueron García de Arredondo y Diego de Lombera.

En arquitectura civil destacan algunas casonas como la Casa Pinta, bello palacio montañés del siglo XVI. La Casa de los Curas, La Yseca y el Palacio Marroquín.

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La Magdalena




Situada en el valle de Liendo, su mayor interés es etnográfico y vegetal. El interés etnográfico procede de la Ferrería de la Yseca, donde pueden contemplarse los fuelles, el martillo pilón y todo tipo de herramientas y útiles propios de la industria de la manufactura del hierro. En la finca de la Yseca se pueden admirar fabulosos ejemplares arbóreos entre los que destacan un plátano monumental y un antiquísimo tejo. Además se pueden admirar acacias, castaños, hayas, robles y tilos.

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Liendo




Durante la Edad Moderna fue cuna de generaciones de maestros canteros, ensambladores, escultores, que trabajaron en numerosos proyectos a lo largo de toda la Corona española.

El patrimonio artístico del valle reúne varios ejemplos de la arquitectura de aquel tiempo. Entre ellos destacan la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, levantada entre los siglos XVII y XVIII, y un atractivo conjunto de residencias señoriales, entre las que se cuentan la casa de la familia Landeras, la casa del contador Villanueva Palacio, la llamada casa del Arco o la casa de Fol. También llama la atención la presencia de diversos elementos del camino de Santiago por la costa, entre ellos varias ermitas y las ruinas de un hospital de peregrinos.

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Tarrueza




En el siglo XVII el concejo de Laredo comprendía, además del casco urbano, los barrios de Mellante, Pereda, Salviejo, Seña, Serna, Tarrueza y Valmejor, extendiéndose su jurisdicción a Ampuero, Cereceda, Hoz de Marrón, Oriñón y Udalla. En la siguiente centuria, la jurisdicción de Laredo se redujo con la emancipación de Ampuero y Seña y la limitación de las prerrogativas que la villa tenía sobre Guriezo y Liendo. Más allá del casco urbano, seguían bajo su gobierno Tarrueza y la Junta de Parayas ..

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Laredo




La que es considerada como la capital de la costa Esmeralda fue posiblemente un asentamiento prehistórico, que con el paso del tiempo fue creciendo hasta constituir un villorrio medieval en torno a la iglesia de San Martín, del cual poseemos noticias ya en el siglo XI. En este mismo siglo el rey Alfonso VIII le dota de Fueros y con ello se crea una importante cofradía de pescadores, que dotaría de tal prosperidad e importancia a la villa, que justifica que en ella se instale de modo permanente un representante del rey. Hospitalaria, próspera y fiel a sus reyes, acogería en diversas ocasiones a Isabel la Católica y sus hijas, a Carlos V y a Felipe II.

Pero no todo fue prosperidad continuada y felicidad para Laredo, ya que esta villa tuvo que sufrir numerosas desgracias. En 1588 fue asolada por la peste que trajeron los tripulantes de la malhadada

Armada Invencible.
No era la primera vez que la sufría ya que también se vio azotada por el terrible mal en otras dos ocasiones anteriores, lo que la hizo especialmente mortífera fue que no había tenido tiempo suficiente para recuperarse. Aún habría de enfrentarse con una nueva desgracia cuando la flota del arzobispo de Burdeos lleva a cabo en la población un terrible saqueo en el año 1638.

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