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Camino del Norte

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4

Cultura

Deba




Habitada desde antiguo, Deba fue fundada por los pobladores de Itziar como población marinera.

Sus habitantes dedicaron durante largo tiempo sus mayores esfuerzos a la pesca de la ballena, pero eran las ferrerías situadas en el río y los arroyos las que dieron consistencia a la economía de la villa.

El comercio de lana y otras especies que llegaban al puerto de Deba también contribuyeron a su auge comercial.

Igual que San Sebastián y Zarautz, también Deba fue elegida por la corte decimonónica como lugar de veraneo.

De su patrimonio hay que destacar el edificio del Ayuntamiento y la iglesia de Santa María la Real, gótica del XIV-XV en la que resalta su portada y su bellísimo claustro.

Dentro de la arquitectura civil, Deba cuenta con varios palacios que, en su mayor parte, tienen su origen en el esplendor económico que la villa vivió en el siglo XVI gracias al transporte naval y a las expediciones balleneras y bacaladeras: Casa Agirre, Casa Aldazabal, Casa Bañez y Torre de Sasiola.

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Olatz




Una pequeña iglesia rural, que desconocemos a quien está dedicada, es todo.

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Larruskain




Es una pequeña aldea que carece de todo servicio, pero tiene una pequeña iglesia rural dedicada a San Ignacio.

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Marquina - Xemein




Fue fundada en 1355 por Don Tello, Señor de Vizcaya, con el nombre de Villaviciosa de Marquina, por su condición de marka, es decir, frontera con Guipúzcoa.

Esta localidad vizcaína se enmarca en el Camino de Santiago, que recorre la costa vasca hasta llegar a Santiago de Compostela.

El hecho de pertenecer a la ruta jacobea ha legado a Markina-Xemein un trazado medieval que aún hoy conserva. Calles paralelas y cantones configuran el urbanismo de esta ciudad, en la que se encuentran bellas muestras arquitectónicas. El estilo gótico-vasco del siglo XVI se puede admirar en las tres naves y potentes columnas de la iglesia de Santa María. Torres como las de los Barroeta o la de Mugartegui aproximan al visitante a palacios renacentistas y barrocos, fruto de un pasado esplendoroso. Llama la atención la ermita de San Miguel de Arretxinaga, de planta hexagonal y con un monumento megalítico en su altar. El cementerio de Markina-Xemein es otra visita obligada, ya que es un excelente ejemplo del pensamiento ilustrado. Su corte neoclásico aúna tanto elementos griegos como egipcios

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