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El Camino de Levante

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7

Cultura

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Higueruela




En el siglo XVIII - XIX estuvo instalada una fábrica artesanal de jabón. Por lo tanto, su nombre procede de la materia prima elaborada y comercializada para uso de los vecinos del pueblo y sus alrededores ( Bonete y Hoya- Gonzalo ).

Más curioso es que según documentos dignos de todo crédito, el pueblo fue centro de reunión de la logia masónica que existió en la Villa. Condenada por las Autoridades Eclesiásticas, no sería demasiado importante, porque no hay documentos que hablen de procesos de La Inquisición. Sin embargo, parece que sí fue importante, como se desprende de los documentos del Archivo Histórico Nacional de Salamanca, y en los Ensayos Históricos y Científicos del Instituto de Estudios Albacetenses.

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Hoya Gonzalo




Los primeros vestigios de pobladores en lo que es actualmente el término de Hoya Gonzalo se remontan a los tiempos en que los Íberos poblaban la Meseta y el Levante peninsular. Fruto de esta presencia hace unos años se descubrieron en la localidad dos importantes yacimientos arqueológicos: "Los Villares" (siglos VI-IV aC). y "El camino de la Cruz".

Al intentar hacer un relato de la historia de Hoya Gonzalo, no se puede eludir hablar de Chinchilla. En el transcurso del siglo XIII, el término de Chinchilla estaba casi despoblado. Ante la necesidad de poblarlo, en el año 1300 se repartían gratuitamente las tierras a cambio de ser pobladas. El siglo XIII fue de extrema pobreza, las principales actividades eran las de: colmeneros, cazadores y predominio de la actividad pastoril. El Rey Alfonso X, una de las grandes figuras de La Edad Media, en el año 1269 puso su empeño en la repoblación de Chinchilla.

Con el paso de los años y el suceder de los acontecimientos el pueblo ha sufrido varios cambios, siendo el más importante el descenso de su población provocado por las migraciones principalmente dirigidas hacia el Levante español, migraciones debidas a la falta de trabajo provocada principalmente por la modernización del campo.

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Chinchilla




Al principio del periodo Neolítico, Chinchilla de Monte-Aragón debió ser muy pronto poblada. Una zona alta en una llanura empantanada por los ríos que bajan del sur, mucha agua y mucha caza. Sí sabemos que los íberos la conocían como Monte Arrago (Monte de Esparto), pues era una zona de grandes espartizales, materia prima junto al barro para la fabricación de objetos.

La tradición, sin embargo, atribuye la fundación de Chinchilla a Hércules, sobre el siglo VII antes de Cristo, que puso las primeras piedras sobre el lugar. Resulta del todo incuestionable su origen remoto como demuestran diversos yacimientos arqueológicos de la zona, como los encontrados de la Vía Augusta (época romana), que delatan que fue un importante cruce de caminos.

En época musulmana, siglo VIII, hay ya referencias históricas de Chinchilla, pero es hacia el 928, bajo el califato cordobés, cuando adquiere notoriedad. Recibió el nombre de Ghenghalet y figuró entre las poblaciones más importantes del Reino de Murcia. También bajo el mismo dominio se llamó Yinyalá o también Sintinyala.

A raíz de estos hechos los Reyes Católicos juran los Privilegios de esta Ciudad sobre la Cruz de Roca (museo parroquial), en agosto de 1488 otorgándoles los títulos de Noble y Muy Leal, que hoy en día todavía perduran (lo podemos leer en su escudo).

Tras estos hechos y durante el reinado de los Reyes Católicos, Chinchilla sufre una decadencia en favor de su antigua aldea, Albacete (con mayor protagonismo político y económico), ya que esta última disfrutaba de la comodidad del llano. Los chinchillanos llegaron a quejarse a su rey Felipe II.

Después de esta dominación, y bajo mandato de Fernando VII adquirió el título de Fidelísima siendo la capital de la efímera provincia de Chinchilla (Trienio liberal de 1820) y recobrando el protagonismo de Ciudad hasta el 1823. Pero la represión absolutista de Fernando VII acaba con este breve paréntesis liberal. Al final, en 1833 la capitalidad recae sobre Albacete con la división de Javier de Burgos. Sin embargo, y en las Guerras Carlistas, aún siendo capital Albacete varias instituciones como la Diputación se resguardaron en el cobijo de los muros de Chinchilla de Monte-Aragón

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