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El Camino de Levante

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Etapa

8

Cultura

Chinchilla




Al principio del periodo Neolítico, Chinchilla de Monte-Aragón debió ser muy pronto poblada. Una zona alta en una llanura empantanada por los ríos que bajan del sur, mucha agua y mucha caza. Sí sabemos que los íberos la conocían como Monte Arrago (Monte de Esparto), pues era una zona de grandes espartizales, materia prima junto al barro para la fabricación de objetos.

La tradición, sin embargo, atribuye la fundación de Chinchilla a Hércules, sobre el siglo VII antes de Cristo, que puso las primeras piedras sobre el lugar. Resulta del todo incuestionable su origen remoto como demuestran diversos yacimientos arqueológicos de la zona, como los encontrados de la Vía Augusta (época romana), que delatan que fue un importante cruce de caminos.

En época musulmana, siglo VIII, hay ya referencias históricas de Chinchilla, pero es hacia el 928, bajo el califato cordobés, cuando adquiere notoriedad. Recibió el nombre de Ghenghalet y figuró entre las poblaciones más importantes del Reino de Murcia. También bajo el mismo dominio se llamó Yinyalá o también Sintinyala.

A raíz de estos hechos los Reyes Católicos juran los Privilegios de esta Ciudad sobre la Cruz de Roca (museo parroquial), en agosto de 1488 otorgándoles los títulos de Noble y Muy Leal, que hoy en día todavía perduran (lo podemos leer en su escudo).

Tras estos hechos y durante el reinado de los Reyes Católicos, Chinchilla sufre una decadencia en favor de su antigua aldea, Albacete (con mayor protagonismo político y económico), ya que esta última disfrutaba de la comodidad del llano. Los chinchillanos llegaron a quejarse a su rey Felipe II.

Después de esta dominación, y bajo mandato de Fernando VII adquirió el título de Fidelísima siendo la capital de la efímera provincia de Chinchilla (Trienio liberal de 1820) y recobrando el protagonismo de Ciudad hasta el 1823. Pero la represión absolutista de Fernando VII acaba con este breve paréntesis liberal. Al final, en 1833 la capitalidad recae sobre Albacete con la división de Javier de Burgos. Sin embargo, y en las Guerras Carlistas, aún siendo capital Albacete varias instituciones como la Diputación se resguardaron en el cobijo de los muros de Chinchilla de Monte-Aragón

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Albacete




Durante la dominación musulmana, Albacete fue un pequeña alquería llamada Al-Basit (La Llanura).Tras su conquista por Fernando III, el rey la cedió en condición de aldea al concejo de Alarcón.

En el reinado siguiente, tras los conflictos por la sucesión a la Corona, Albacete pasó a formar parte del señorío de los Manuel, bajo cuya jurisdicción permaneció hasta la Edad Moderna.

En el primer cuarto del siglo XIV experimentó un fuerte crecimiento. En este período apareció la Feria, que atrajo a comerciantes, mercaderes y tratantes de ganado de las proximidades, favoreciendo que en 1375 el primer marqués de Villena le concediese el título de Villa y su independencia de Chinchilla.

En el siglo XVI siguió creciendo demográfica y económicamente.

El siglo XVII supuso para Albacete una época de decadencia, como para todo el país; Tras la crisis, el siglo XVIII trajo la recuperación. En la Guerra de Sucesión, la ciudad tomó partido por Felipe V quien, como recompensa, le concedió el privilegio de una Feria anual que la convirtió en el mayor centro económico de la comarca.

El siglo XIX le trajo una reforma administrativa trascendente. En 1833, el Ministro Javier de Burgos reformó la administración del territorio y así creó la provincia de Albacete, con territorios de las antiguas provincias de Cuenca, Murcia y La Mancha, otorgándole a la ciudad la capitalidad. Más tarde, Albacete defendió a Isabel II frente a los carlistas, lo que le sirvió para obtener en 1862 el título de ciudad.

A principios del siglo XX experimentó un significativo crecimiento urbano. Durante la Guerra Civil se convirtió en cuartel general de las Brigadas Internacionales y en sede de la fuerza aérea republicana. Con la promulgación del Estado de Autonomía de 1982, Albacete se separa de la Región de Murcia a la que pertenecio varios años, y entró a formar parte de la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha estableciéndose en la capital el Tribunal Superior de Justicia.

En la actualidad Albacete experimenta un considerable desarrollo urbanístico y una importante reactivación de sus actividades industriales y comerciales. Es una ciudad activa, moderna y de futuro, como demuestran algunos de sus muchos proyectos: Palacio de Congresos, la modernización del sistema ferroviario (AVE), el Aeropuerto, la Ciudad del Transporte o el Parque Científico-Tecnológico.

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