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Ruta de la Lana II

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Etapa

14

Cultura

Santo Domingo de Silos

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Los primeros asentamientos en Silos y su comarca datan de época prehitórica. La vida monástica en la comarca y, especialmente en Silos, comenzó en la época visigoda. Se piensa que pudieran ser pequeñas comunidades independientes, aunque relacionadas entre sí.

Los datos históricos sostienen que el Monasterio de Silos tuvo su origen a comienzos del siglo VII. En estos momentos, los monjes alternaban el modelo eremítico con la vida monacal comunitaria, mediante colonias monásticas. Esta forma de vida estuvo vigente desde el siglo VII hasta finales del primer cuarto del VIII, momento de la conquista musulmana.

En el siglo X, la comunidad de monjes de Silos goza de una vida pujante y es una comunidad muy bien organizada. A fines del siglo X y la primera mitad del siglo XI, el Monasterio decaerá material y espiritualmente, a causa de las terribles razzias llevadas a cabo por Almanzor.

La llegada a Silos del Abad Santo Domingo en enero de 1041 y su mandato durante 32 años hará girar la historia del monasterio alrededor de su extraordinaria personalidad. Gracias a él y a sus sucesores, nace el gran monasterio románico

Entre los siglos XI y XV, Silos será un monasterio lleno de vida y actividad. En estos momentos es ya una comunidad influyente; un importante centro de peregrinaciones; un centro educativo con su escuela monástica; un extraordinario centro cultural, con su scriptorium, del que salieron el Beato conservado en la Biblioteca Británica de Londres; un centro artístico con su extraordinario taller de orfebrería, y un centro económico que alimenta a muchas aldeas, iglesias, granjas y pequeños monasterios.

Llegado el siglo XV, en 1512, Silos pasa a depender de la Congregación Benedictina de Valladolid, y la comunidad se normaliza desde 1512 a 1835.

En este año queda interrumpida la vida monástica en Silos. El decreto de desamortización de Mendizábal obliga a la comunidad benedictina de Silos a dispersarse. Es en este momento cuando se pierden casi todos los manuscritos de su archivo, las joyas y casi todas sus obras de arte.

Gracias a Dios, en 1880, un grupo de monjes benedictinos franceses de la Abadía de Ligugé salvó a Silos de la ruina completa al instalarse en el monasterio, que fueron reconstruyendo. Igualmente consiguieron recuperar buena parte de sus archivos. Desde entonces la Comunidad Benedictina de Silos ha sido un faro luminoso para la comarca. Silos ocupa un lugar destacado en la Orden Benedictina actual.





Santibáñez del Val

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A partir del siglo IX, el valle del Arlanza se convirtió en una etapa importante en el avance hacia el Duero, desde la que los repobladores cristianos fijan una frontera temporal.protagonista y forman parte del imaginario colectivo construido por los cantares de gesta y los mitos. La historia se hace densa en la Sierra de Lara con sus monumentos funerarios, castros celtas, restos romanos, ermitas visigóticas y torres arruinadas, igual que en el Arlanza, río simbólico de Castilla, por cuyos bosques y riscos vagan los espíritus de sus héroes fundadores. El duro y trágico paisaje de las Mamblas, de Lara, de Carazo, del Arlanza, fue el bastidor para dibujar y desarrollar buena parte de los hechos que cantan los poemas de Fernán González y de Los Siete Infantes de Lara. En los meandros silenciosos, casi mágicos del Arlanza, en las tierras de Lara, la ruinas de altivos castillos, soberbios monasterios o delicadas ermitas son testigos mudos, notarios de una larga tradición que nos impiden olvidar los orígenes de la Castilla heroica.





Retuerta

Covarrubias

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Numerosas culturas paleolítica, celtibérica, romana, visigoda se han asentado en el fértil valle en el que se encuentra Covarrubias, y de todas se han encontrado vestigios. Pero el origen de esta villa es medieval. Fue fundada por el rey visigodo Chindasvinto en el siglo VII sobre los restos de un castro romano, aunque las murallas que construyó fueron destruidas hacia el año 737. En el siglo X, el primer conde independiente de Castilla, Fernán González y su hijo, el conde García Fernández, convertirán a Covarrubias en capital del primer Infantado de Castilla y cabeza de uno de los señoríos monásticos más importantes.

Más información en: Covarrubias





Mecerreyes

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Mecerreyes atesora una rica e interesante historia que se pierde en el tiempo, pues tenemos vestigios de culturas 900 años antes de Cristo.

Es seguro y claro, que los romanos habitaron en nuestro termino, en concreto el lugar conocido como valdarcos. En este término se puede recoger cerámica romana que los entendidos califican como terra sigilata del siglo III al V, y que aparece simplemente al arar la tierra, sin necesidad de hacer ningún tipo de excavación.

La villa, poblado o alfar romano, perteneció al convento jurídico de Clunia, la gran ciudad romana, cuya jurisdicción llegaba desde el Cantábrico hasta el Tajo.La primera vez que aparece Mecerreyes en la historia escrita, es en el documento o carta fundacional del Infantado de Covarrubias, fechado el 24 de Noviembre del año 978 y llevado a cabo por el conde Garci Fernández hijo de Fernán González, a favor de su hija Urraca.

A partir pues del siglo XVI, se nota un resurgir de Mecerreyes, a través de los legajos y documentos que conservamos en el Archivo Municipal, y que fundamentalmente habla de pleitos sobre multas al ganado y fijación de apeos y limites del terreno.