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Ruta de la Lana II

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Etapa

5

Cultura

Villaconejos

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El pueblo se inició como tal en el siglo XVI, tras la división de Albalate Bombarrá en dos poblaciones independientes, a saber: Albalate de las Nogueras y Villaconejos de Trabaque, aunque en edades mas antiguas ya estuvo poblado el actual asentamiento por una comunidad de la edad del hierro, probablemente el grupo étnico de los Olcades, pobladores de esta parte de la celtiberia. Después estuvieron los romanos, los godos y como no, los árabes. Existen en toda la zona múltiples vestigios del paso de estas civilizaciones, algunas en nuestro propio pueblo, en parajes como: Los Villares, La Perejila, La fuente de los Baños, entre otros.

De la dominación árabe nos quedan “las cuevas”, donde elaboramos nuestros vinos y que a ellos les servían como viviendas “solapas”.





Albendea

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Los Iberos, pueblos provenientes del este de la Península crean los primeros asentamientos estables de la comarca. Sobre ellos, y tras su conquista, los romanos construyeron un entramado organizativo que ha dejado su huella en el paisaje alcarreño mediante puentes, calzadas y ciudades.

El dominio musulmán tuvo una notable impronta en esta tierra, conservándose aún restos de alcazabas como la de Huete o Priego. La Alcarria Conquense fue uno de los escenarios de la Reconquista de los siglos XI y XII. Algunos pueblos, como Albalate o Alcantud, poseen topónimos que denotan este antiguo poblamiento musulmán.

A finales del medievo y durante toda la Edad Moderna, incluido el siglo XVIII, la comarca llega a su máximo esplendor cultural, económico, y artístico. Muestra de ello son los imponentes edificios, tanto civiles como religiosos que se han conservado en muchos municipios.

Durante los siglos XIX y XX se cimentan las bases de una nueva sociedad que ha llegado hasta nuestros días, manteniendo los pueblos su economía tradicional basada en la agricultura y en la ganadería, y evolucionando hacia el progreso con la lenta pero segura implantación de pequeñas empresas destinadas a la transformación de productos agrícola-ganaderos y a absorber la creciente demanda del Turismo Rural.





Valdeolivas

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Su casco urbano, cargado de historia, conserva calles de trazado medieval, tortuosas y estrechas, en las que los soportales y las casas solariegas le dan al pueblo un ambiente que nos traslada a otras épocas.

Los escudos que coronan los dinteles de las puertas de los caserones son vestigios de la importancia que este municipio ha tenido a lo largo de su historia.

Dignos de mencionar, recortándose en el cielo de Valdeolivas, los tres molinos de viento, construidos en sillería, localizados en el paraje conocido como las “Eras Bajas”, datan del siglo XVIII y coronando sus puertas, se pueden observar todavía inscripciones y leyendas.

Desde el camino que conduce al Calvario entre encinares, se pueden apreciar algunas de las más hermosas vistas del pueblo. /b>





Salmerón

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La historia del Salmerón va unida a la del resto de los pueblos de la denominada Hoya del Infantado. Sólo tenemos noticias de la existencia de este núcleo de población a partir de la Edad Media, sin embargo, se pueden suponer los orígenes prerromanos del pueblo. De hecho, el erudito dieciochesco Padre Traggia supuso que en el lugar donde hoy está Salmerón se habría situado la antigua Varada, una de las ciudades Carpetanas citadas por el historiador Ptolomeo.

En cualquier caso, lo que sí es cierto es que la romanización debió afectar fuertemente a la zona, muy próxima geográficamente a la importante ciudad romana de Ercávica, situada en la margen izquierda del Guadiela, y a otros municipios donde se han encontrado restos romanos como las tumbas halladas en el término de Castilforte o la villa romana de la colindante Millana. Además, por las cercanías de Salmerón pasaría la vía romana que unía Segontia con Segóbriga, atravesando los actuales pueblos de Cifuentes, Trillo o Viana y, posiblemente por el propio término de nuestro pueblo, un ramal secundario de las calzadas que unían Ercávica con Caesaraugusta (Zaragoza), pasando por el asentamiento de la actual Acantud.

Salmerón debió de ser ya un núcleo de población bien establecido durante la ocupación musulmana. Sus propios habitantes, desde época remota, hacían referencia al supuesto origen árabe del nombre del lugar, de la misma manera que a los árabes remitían el origen de las numerosas cuevas repartidas por el término.