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Camino Mozárabe

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16

Monumentos

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Córdoba

Arquitectura Civil


Unas se hallan admirablemente conservadas como la fachada modernista del colegio de La Milagrosa realizada en 1903.

También se mantienen en pie la casa modernista número 12 de 1909 y la casa igualmente modernista construida en 1910 en la esquina con calle Sevilla. Otros edificios notables han sido derribados. Como el palacio del Marqués del Boil de 1781, que fue demolido hacia 1970 para dar paso a la fachada de unos grandes almacenes. Esta construcción coincide con el ensanche de la calle emprendido por el Ayuntamiento en la década de los setenta, iniciativa urbanística que conllevaba la elevación de alturas a ocho plantas y que fue congelada en 1980 cuando ya el mal era casi irreparable.

Muchos negocios tradicionales se mantienen en pie, algunos modernizados. Como la óptica Fragero, fundada en 1902 por Agustín Fragero, a quien sucedió su hijo, Pepito Fragero, llamado el caballero de la noche, que era cuando salía, con su inseparable perra Piñonera; la casa Rusi, fundada en 1903 por Manuel Romero, fabricante de sombreros a medida, que conserva las plantillas de los que se hicieron para Cantinflas o Manolete, entre otros muchos clientes; la renombrada librería Luque, trasladada aquí desde Diego de León en 1929 y reformada en 1942 y en 1983, año en que se reinstaló en un moderno edificio proyectado por José Jodral y trasladada a otra centrica calle. La juguetería Los Guillermos, que data de 1906. Fundada por el soriano Guillermo Jiménez, que antaño fue también bazar y cristalería.

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Catedral de Ntra. Sra. de la Asunción


Tras ser convertida en templo cristiano la Mezquita cordobesa fue transformando su espacio con la incorporación sucesiva de capillas y todo tipo de elementos decorativos y símbólicos del culto cristiano.

La Capilla Mayor data del siglo XV y su construcción fue alentada por los Reyes Católicos. Presenta planta de cruz latina y arquería gótica; En el s. XVI se hizo la transformación más significativa: la construcción de la catedral en el centro de la mezquita.

Las obras comenzaron a las órdenes de Hernán Ruiz el Viejo en el año 1523. Terminarían en 1600 con el cierre de la cúpula del crucero.

La Catedral presenta planta de cruz latina y única nave de estilo plateresco. Consta de capilla mayor, crucero y coro. Son muy hermosas su bóvedas de crucería estrelladas.

Las joyas del templo son el Altar de mármol rojo, dos púlpitos barrocos y la magnífica sillería del coro, de estilo barroco-churrigueresco, obra del maestro Pedro Duque Cornejo.

El crucero es un espacio en el que se amalgaman en perfecta sintonía todos los estilos de los siglos XVI y XVII.

El Tesoro de la Catedralestá integrado por piezas de los siglos XV al XX, mayoritariamente procedentes de talleres cordobeses.

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El Cristo de los Faroles


Por un angosto callejón se llega hasta la plaza de Capuchinos (el convento de los frailes le ha dado el nombre), conocida también como de los Dolores o del Cristo de los Faroles, por el crucificado en piedra de finales del siglo XVIII que ocupa su centro.

Plaza indefinible, encalada, de estremecedora simplicidad, con un silencio palpitante que conmueve al espectador, sobre todo si la visita en una noche clara.

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Iglesia de San Pablo


La iglesia tiene una portada en la calle Capitulares, barroca, realizada en mármol en 1708, por la que se accede a un pequeño compás en cuyo frente se encuentra la iglesia propiamente dicha, cuya fachada principal tiene una portada adosada de estilo manierista del siglo XVI. El interior lo constituyen tres naves divididas por pilares que se cubren con artesonados mudéjares de lacería. La cabecera la forman tres ábsides, los laterales circulares en el interior y rectangulares en el exterior, con bóveda de cuarto de esfera, y el central de planta pentagonal y bóveda de crucería.

En la nave del Evangelio existe una puerta de acceso de arco ojival abocinado, con capiteles califales añadidos en la última intervención, que comunica con la calle San Pablo. En la nave de la Epístola, una antigua puerta de estilo gótico-mudéjar hace hoy función de portada de una capilla. Entre las capillas conservadas destaca la de la Capilla de la Virgen del Rosario, construida en el siglo XV y reformada en 1758, un excelente ejemplo del barroco cordobés.

En esta iglesia se puede admirar una de las esculturas más importantes de la Semana Santa cordobesa: Nuestra Señora de las Angustias, realizada por Juan de Mesa en 1627.

La torre se levanta al pie de la iglesia, siendo su primer cuerpo de piedra y sobre este se alza una estructura de madera que hace las veces de campanario.

Restos del claustro del convento pueden contemplarse integrados en el pasaje que da acceso a la Consejería de Cultura, también en la calle Capitulares.

La sala capitular, obra de Hernán Ruiz II, quedó inconclusa posiblemente por falta de fondos, en los Jardines de Orive, está situada en los terrenos de la antigua huerta conventual. A lo largo de 2008 se llevó a cabo la restauración y remodelación del edificio a fin de destinarlo a espacio cultural de la ciudad.

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La Mezquita de Córdoba


Los historiadores del Arte la han considerado siempre la muestra más perfecta del arte califal. Su construcción fue ordenada por Abderramán en el año 780. Ocupa el solar de la antigua iglesia visigótica de San Vicente. Sufrió diversas ampliaciones por orden de sus sucesores, siendo la última la ordenada por Almanzor.

Tras la Reconquista, sería en el siglo XVI, cuando se llevara a cabo la remodelación más importante de este edificio, al construir en su parte central, una catedral cristiana.

La actual mezquita tiene 23.400 metros cuadrados; su bosque de columnas y arcos superpuestos son una magnífica muestra del arte musulmán. Además del estilo califal, pueden contemplarse actualmente numerosos estilos arquitectónicos, fruto de las múltiples reformas sufridas por el edificio a lo largo de nueve siglos. En una bella simbiosis conviven el estilo califal, la aportación bizantina y medioriental, elementos e influencias visigóticos e hispano-romanos y el estilo plateresco.

Los capiteles de sus columnas muestran una extraordinaria variedad (jónicos, corintios, compuestos), así como los fustes, testimonio de su procedencia de aprovechamiento de otros monumentos anteriores.

Sus inigualables columnas, con doble arcada de herradura y despiece en blanco y rojo, tienen sus antecedentes en el Acueducto Romano de los Milagros de Mérida. Los capiteles abarcan desde el jónicos, corintios, hasta el orden compuesto; los fustes manifiestan el aprovechamiento de elementos de construcciones anteriores.

La parte más llamativa es la construida por el califa Alhaquem II, debido al colorido, suntuosidad y riqueza con que quiso adornarla este gobernante. Su deseo de hacer algo inigualable, le llevó a traer artistas bizantinos para decorar el Mihrab. Este punto está cubierto por una cúpula gallonada con forma de venera.

El exterior presenta una muralla coronada por almenas rematadas con labores de crestería y torreones cuadrados.

El patio central es el más conocido y visitado, es el llamado Patio de los Naranjos. La reforma del siglo XVI le dotó de pilas para las fuentes barrocas y mudéjares. El único elemento original es el aljibe de Almanzor.
En un lateral, el alminar, reconvertido en torre de campanas, nos ofrece unas curiosas escaleras entrelazadas.

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Córdoba Moderno


La Avenida del Gran Capitán consta de dos tramos bien diferenciados en su origen. El comprendido entre San Nicolás de la Villa y la actual Ronda de los Tejares se abrió en 1866; su prolongación hasta la actual Avenida de América tuvo lugar a partir de 1904, con el fin de completar la unión del casco histórico con la Estación que había sido inaugurada en 1859.

En el primer tramo, entre San Nicolás y San Hipólito, se alzó el convento de monjas Benitas y Bernardas de San Martín, fundado en 1635 sobre las casas de los Marqueses de Comares que fue suprimido en 1836, para la realización del paseo que conservó el nombre del precedente convento y se terminó en 1843. Diecisiete años más tarde se abrió la calle del Gran Capitán hasta los Tejares.

El segundo tramo de Gran Capitán se abrió entre 1904 y 1908 sobre terrenos del antiguo barrio de los Tejares y la zona meridional de la Huerta de la Reina. Varios edificios destacan en la zona, el palacete modernista esquina a Reyes Católicos, construido en 1907 y rehabilitado en 1984 para sede del Colegio de Arquitectos. También sobrevive en la misma acera, la casa número 22 que data de 1910. En 1917, se levantó el edificio del Banco Hispano. Otra casa interesante es la número 26 que data de 1925.

El inicial Paseo del Gran Capitán era un bulevar con una franja central terriza de carácter peatonal delimitada por árboles, dos calles laterales por las que discurría el escaso tráfico de la época, y amplias aceras. La modernización de la ciudad emprendida por el alcalde José Cruz Conde durante la Dictadura de Primo de Rivera, le llevó a transformar aquel acogedor paseo en avenida con vistosas farolas de hierro en el eje central.

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Plaza de las Tendillas


En la actual plaza de las Tendillas, en torno al siglo XIV, se encontraban las casas de la Orden de Calatrava así como diferentes pequeñas tiendas, zona cuyo nombre derivó prontamente en las Tendillas de Calatrava, nombre por el cual ha permanecido hasta la actualidad.

En 1908 comenzó el proceso de formación de la actual plaza de las Tendillas, ensanchándose del este al oeste de la plaza. En 1923, se procede al derribo del Hotel Suizo. Cuatro años más tarde en 1927 el Monumento al Gran Capitán, obra de Mateo Inurria, se traslada a su actual enclave.

Se reformó por última vez en el año 1999, siendo inaugurada el 13 de mayo por el alcalde Rafael Merino

El Reloj de las Tendillas, inaugurado el 29 de enero de 1961, situado sobre la esquina con la calle Gondomar, da la bienvenida cada 31 de diciembre al año nuevo delante de miles de cordobeses que se concentran en la plaza para celebrarlo.

El reloj posee la peculiaridad de que, en lugar de dar campanadas, toca los cuartos y las horas con el sonido de una guitarra construida por Manuel Reyes Maldonado y tocada por el guitarrista Juan Serrano a ritmo de soleares.

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Templo romano


Fue un edificio de grandes dimensiones. Está situado junto a la Casa Consistorial, parece que dataría del siglo I de nuestra era, durante el mandato del emperador Claudio, en ese momento a la Colonia Patricia Corduba se le concedió un gran recinto monumental en forma de plaza porticada, presidida por este templo. Todo el conjunto se completaba con un circo.

En la actualidad quedan restos de la cimentación del templo, el altar y los contrafuertes.

De los pórticos se conservan restos alrededor, en la planta baja del Ayuntamiento y en otros lugares.

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Córdoba a San Rafael


A la izquierda de la Puerta del Puente se encuentra el triunfo de San Rafael, el más notable de la ciudad. Al transitar por la ciudad podemos observar diferentes triunfos, en el puente romano, en el puente de San Rafael, en la antigua estación de ferrocarril, en Puerta Nueva, en la plaza del Potro. En dichos lugares y en otras plazas cordobesas, figura la estatua de San Rafael encaramado sobre el capitel de una columna votiva. Estas variadas y originales representaciones, que son conocidas con el nombre de triunfos, son conmemorativas de la promesa de salvaguardia ciudadana que los cordobeses, haciéndose eco de una piadosa tradición, atribuyen al benéfico arcángel.

De todos los triunfos existentes, éste que se contempla, situado junto a la puerta del Puente, en el interior de un recinto con verja que también es atalaya sobre el río, resulta el más fastuoso y monumental. Se comenzaron las obras en abril del año 1765, sobre un diseño de los presbíteros Esgrois y Martínez, con posterioridad reformado por el arquitecto francés Michel de Verdiguier, el mismo que realizó los dos púlpitos del crucero de la Mezquita-Catedral. En el pedestal hay un grupesco de palmeras y figuras alegóricas no muy conseguidas. La obra fue concluída en diciembre de 1871 y fue costeada por el cabildo catedralicio.

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Calles Típicas


Claveles, rosas, jazmines, geranios, alhelíes, damas de noche toda la flora andaluza se ofrece para nuestro recreo; porque esas flores que nadie toca ni se atrevería a cortar nacen, crecen y mueren en las más inverosímiles macetas, que van desde el barro al vidrio, pasando por el aluminio y la hojalata, embelleciendo la materialidad del envase con su noble y alzado recorte. Los tejadillos, las rejas y las cancelas de los edificios, contribuyen a trasladarnos al ambiente de la España de los Austrias, en cuya época podemos encajar las famosas calles y, por afortunada coincidencia, si desde su ensanche nos volvemos para mirar su entrada, veremos al fondo, aprisionada entre las paredes y los arcos, y sin otro escape que el azul del cielo, la torre de la Mezquita, que de vez en cuando pone el fondo preciso para nuestro ensueño, con las notas pausadas y solemnes de los bronces de sus campanas

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Torre de la Calahorra


La Torre de la Calahorra es una fortaleza de origen islámico concebida como entrada y protección del Puente Romano de Córdoba.

La torre, que se levanta en la orilla izquierda del río Guadalquivir, fue reformada por orden de Enrique II de Trastámara para defenderse de su hermano Pedro I de Castilla. A las dos torres existentes, se le añadió una tercera, uniéndose todas ellas por dos cilindros con la misma altura que aquéllas.

Fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1931.

Más tarde fue cedida al Instituto para el Diálogo de las Culturas (Fundación Roger Garaudy) quien ha instalado un museo audiovisual. El Museo Vivo de al-Ándalus presenta una panorámica cultural del apogeo medieval de Córdoba, del siglo IX al siglo XIII, basado en la convivencia de las culturas cristiana, judía y musulmana.

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Punte Romano


Construido a principios del siglo I d. C., durante la época de dominación romana en Córdoba, sobre el río Guadalquivir tiene una longitud de unos 331 metros y está compuesto por 16 arcos, aunque originalmente tuvo 17. Fue un importante medio de entrada a la ciudad desde la zona sur de la península Ibérica por ser el único punto para cruzar el río sin utilizar ningún tipo de embarcación. Probablemente la Vía Augusta que iba desde Roma hasta Cádiz pasaba por el.

Desde la época de la dominación musulmana encontramos en un extremo la torre defensiva de la Calahorra y en el otro la Puerta del Puente. Ésta es también llamada erróneamente Arco del Triunfo, aunque nunca fue un Arco del Triunfo como tal, sino que era la puerta de la antigua muralla. La actual puerta fue realizada por el arquitecto Hernán Ruiz II en 1572. En el centro del puente podemos encontrar un triunfo de San Rafael, que data de 1651, obra del escultor Bernabé Gómez del Río.

En siglos recientes, el Puente Romano se convirtió en el acceso de entrada a la ciudad para los viajeros que acudían desde el sur de la ciudad. Además, el Puente Romano fue parte integrante de la Nacional IV, siendo atravesado por aquellos viajeros que bajaban desde el centro de España hacia la zona sur. El 1 de mayo de 2004 fue convertido en un puente peatonal, vedándose al tráfico vehicular.

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Baños árabes de Santa María


Los baños árabes de Santa María, ubicados en el barrio de la Judería de Córdoba, fueron unos baños de uso público los cuales constituyen uno de los pocos ejemplos conservados de un tipo de edificio muy popular y abundante en la Córdoba musulmana, con perduraciones en la cultura cristiana de época moderna.

La primera de las salas, el «frigidarium» se conserva enmascarado entre las reformas acometidas de la casa. Se corresponde con una estancia cubierta con bóveda de medio cañón que se conserva integrada dentro de la vivienda actual y compartimentada en varias habitaciones.

La sala del «tepidarium» es en la actualidad un patio cuadrado de 7,5 m de lado con galerías sustentadas por ocho columnas, que soportan arcos de herradura y bóvedas de medio punto perforadas por lucernas troncopiramidales. Los capiteles de las columnas son de acarreo. Excepto uno, que es visigótico, los demás son todos de época califal con labor de atauriques. Se conservan bien los cimacios que coronan estos capiteles, algunos de ellos musulmanes y otros visigóticos. En las galerías norte y sur destaca un compartimento enmarcado por dos arcos de herradura que podría tratarse de un diván o una piscina. Junto a él un pozo y en el muro un cubículo que podría corresponder a otra piscina.

El «caldarium» es una sala rectangular de 10,3 por 3,1 m con muros en los que se combina el ladrillo y el sillar de piedra y cubierta por bóveda de cañón de piedra. En la bóveda se abren tres órdenes de lucernas, de sección cuadrangular, actualmente cegados. En su lado oeste se abren a cada extremo dos arcos de herradura que originalmente enmarcaban los cubículos ocupados por sendas piscinas.

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Museo Arqueólogico de Córdoba


Ocupa un antiguo palacio medieval, con destacados restos de estilo mudéjar; era la casa de Jerónimo Paéz. A mediados del siglo XVI sufrió una importante reforma siguiendo el estilo renacentista; su fachada es un bello ejemplo del estilo plateresco.

El Estado Español adquirió en 1944 este palacio como sede del Museo Arqueológico Provincial, inaugurado en el año 1965.

Dispone de seis salas y cuatro patios que alojan las colecciones del museo.

La importancia histórica de Córdoba durante la época romana y califal contribuye a que el número mayor y más importante de las piezas del Museo pertenezcan a estos períodos históricos.

La muestra abarca desde la Prehistoria y la Cultura Ibérica, al arte romano (colección de mosaicos como la Loba Capitolina o las Figuras Báquicas) etc., el reinado visigodo y el arte musulmán, del que se exponen auténticas maravillas, tanto en elementos arquitectónicos como en elementos suntuarios. El mundo cristiano cuenta asímismo con una importante representación.

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Museo de Bellas Artes


Fue creado en el año 1844. Desde 1862 ocupa distintas dependencias del antiguo Hospital de la Caridad, fundado durante el reinado de los Reyes Católicos, del que conserva su preciosa escalera, adornada con pinturas murales de temática religiosa.

Las colecciones del museo son pictóricas, aunque dispone de importantes obras escultóricas. Los cuadros expuestos pertenecen, sobre todo, a artistas andaluces de los siglos XVI, XVII y XVIIII. Completan la colección importantes obras de los primitivos maestros flamencos y españoles; también pueden verse pinturas de artistas italianos del Renacimiento y del Barroco.

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Casco Antiguo


El denominado casco histórico está integrado por la ciudad antigua, cuyo centro es la Mezquita; al este se encuentra la Morería y al oeste, la Judería. El final es la Puerta de la Trinidad. Todo el conjunto se caracteriza por sus callejas estrechas, sombreadas y de trazado sinuoso, en muchos casos sin salida. Son las zonas más típicas de la ciudad: la Calleja del Pañuelo y la Calleja de las Flores. Para entrar en la zona hay que atravesar la calle Comedias, donde estuvo el teatro de la ciudad en el siglo XVI.

También pertenece al conjunto la plaza de los Capuchinos, donde está ubicado el Convento de la Orden, la iglesia de los Dolores, el Hospital de San Jacinto, y la talla de unn Crucificado conocido como Cristo de los Faroles.

Una maravilla es el Barrio Judío, cuyas callejuelas desprenden un intenso ambiente medieval y rodean la Sinagoga; a este barrio se accede a través de la Puerta de la Luna.

Dentro de la arquitectura popular, destacan las esquinas de las casas, achaflanadas y con elementos arquitectónicos romanos, como columnas, cuya finalidad era evitar que los carros de transporte destrozaran las viviendas vecinas.

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Molinos del Guadalquivir


Están situados en la margen derecha del río Guadalquivir y se divisan desde el puente que conduce a la Calahorra.

Constituyen una interesante muestra del modo de construcción árabe; han sido restaurados en varias ocasiones.

En su momento su función consistía en la trituración del grano; también eran utilizados para hacer harina, macerar paños (batanes), para el trabajo del cuero y el papel.

Cada uno ellos tenía una presa, "azuda" (del árabe as-sudd) para encauzar el agua. Dejaron de funcionar en el año 1942.

Junto a ellos, la noria era la gran rueda de madera que elevaba el agua del río hasta los Jardines Califales del Palacio y posteriormente al Alcázar de los Reyes Católicos. La reina Iasabel ordenó desmontarla porque el ruido que hacía le molestaba profundamente. Afortunadamente fue reconstruida hace unos años

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Plaza de la Corredera


La Corredera es una de las plazas más populares de Córdoba, está situada en el centro de la ciudad, a la bajada de la calle Rodríguez Marín o Espartería. Tiene su entrada y salida a través de los arcos alto y bajo.

La Plaza de La Corredera está constituida por un amplísimo rectángulo con galería inferior porticada, corrida por todo su perímetro, salvo en su lado sur donde sólo existe en un tramo muy corto. Los arcos de medio punto sobre pilares, sirven de soporte a tres pisos, de huecos rectangulares y simétricos y prolongados balcones de hierro. En esta plaza se mezclan la piedra, la cal y el ladrillo en una increíble armonía.

Su forma actual es rectangular y su restauración a partir del año 1959 nos la devuelve a su estado primitivo. La monumental plaza de La Corredera es obra de dos alcaldes de Córdoba: Don Francisco Ronquillo Briceño y Don Antonio Cruz Conde. Su transformación en plaza monumental y unitaria fue obra del corregidor Don Francisco Ronquillo Briceño, en el último tercio del siglo XVII, fue entonces cuando adquirió su forma rectangular y su actual arquitectura.

En su estilo es esta plaza única en Andalucía y puede formar trilogía con la plaza mayor de Madrid y de Salamanca, aunque difiera de ellas en carácter y tenga personalidad propia. En 1896 se inauguró en su recinto un mercado cubierto, que fue demolido en 1959 por decisión municipal.

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Alcázar de los Reyes Cristianos


Este maravilloso edificio fue el testigo mudo de numerosos acontecimientos históricos. Hogar temporal de los Reyes Católicos, sirvió de prisión a Boabdil. Incluso, Cristóbal Colón estuvo en él antes de embarcar rumbo a lo que él creía Cipango.

Emplazado en el mismo solar donde, en su día, estuvo el alcázar musulmán, todas sus dependencias fueron reconvertidas para su utilización por los cristianos, como Palaccio Arzobispal.

Su construcción fue comenzada en 1328 por orden del monarca Alfonso XI, apodado el Justiciero, quien deseaba convertirlo en su residencia. La dinastía de los Trastámaras realizó en él varias ampliaciones y más tarde sería reformado por los Reyes Católicos.

Estilísticamente es un edificio que presenta planta rectangular, construido con sillares de piedra y flanqueado por cuatro torres angulares. Sólo se conservan tres.

El Alcázar tiene dos patios: el mudéjar y la plaza de armas; Su interior ha sido habilitado como Museo. Entre las piezas más destacables del mismo podremos admirar un sarcófago romano, una colección de mosaicos del mismo período y diversas piezas arqueológicas y artísticas, fechadas en muy distintas épocas.

Los jardines son magníficos, como era propio de la cultura musulmana, enamorada del agua y la vegetación.

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Calleja de Las Flores


En pleno barrio de la Judería, frente a la fachada norte de La Mezquita, y siguiendo por la calle Velázquez Bosco, a la derecha se encuentra esta estrecha calle con arcos, repleta de macetas de flores conocida como la "Calleja de las Flores", una calleja sin salida acabada en una placita, con una hermosa fuente, que nos muestra la más conocida perspectiva de la torre de la Catedral.

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Sinagoga de Córdoba


Fue construida por Isaac Mejeb en 1314. Tras la expulsión de los judíos en 1492 fue utilizada como hospital. Posteriormente se convirtió en sede de la cofradía de zapateros. Fue abandonada y restaurada a finales del s. XIX.

El recinto presenta planta casi cuadrada, se entra por una puerta moderna, sobre la que se disponen tres balcones decorados con arquillos lobulados y labores de estuco. En el centro del muro se encuentra el tabernáculo, formado por un nicho con arco lobulado, rodeado por lacerías de estuco. El acento árabe de las labores decorativas se debe a la utilización de artistas mudéjares.

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Iglesia de San Andrés


La Iglesia de San Andrés es una de las denominadas iglesias fernandinas de Córdoba. El templo fue fundado en el siglo XIII y sufrió numerosas reformas en los siglos XIV y XV.

Siguen conservándose los dos tramos que preceden al ábside principal de la antigua edificación, lo que supone una ruptura respecto al resto de iglesias fernandinas, que cuentan con un único tramo. Tanto el ábside como los tramos que le preceden estaban cubiertos por unas bóvedas de tracería góticas, bóvedas que fueron tapadas en el siglo XVIII por bóvedas de arista, quedando hoy de las primitivas únicamente la que cubre el antiguo sagrario. En ese lugar se coloca un bello retablo renacentista.

Lo más destacado del conjunto es la portada original de 1489 situado en un lateral de la iglesia, la torre renacentista y el altar mayor, obra esta última del escultor barroco Pedro Duque Cornejo. Asimismo cuenta con un importante patrimonio pictórico con obras de la escuela de Céspedes, Antonio Monroy, Antonio del Castillo, etc.

El 17 de abril de 1985 es declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento.

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Iglesia Parroquial de San Francisco y San Eulogio


Perteneció, en origen, al convento franciscano de San Pedro el Real fundado en el siglo XIII que desapareció en los procesos de desamortización del siglo XIX.

La amplia reforma que sufrió la iglesia en el siglo XVIII modificó su fisonomía medieval por otra barroca. Posee una importante colección de pinturas de artistas cordobeses del siglo XVIII.

El claustro está compuesto por dos pisos de arcadas, correspondiéndose dos arcos del piso superior con uno del piso inferior. Los arcos son de medio punto y se apoyan sobre columnas de capiteles toscanos. También es un recuerdo de su antiguo papel como convento la existencia de un compás, es decir, un espacio que antecede a la iglesia.

Junto a los fondos propios, en su archivo se conservan los documentos de otra iglesia fernandina, ya desaparecida y situada frente al Guadalquivir, la Iglesia de San Nicolás de la Ajerquía, parroquia a la que sustituye.

El proceso de restauración del antiguo complejo conventual de San Pedro el Real se llevó a cabo en dos fases: la primera entre abril de 1990 -fecha de redacción del proyecto- y 1997 -momento en que quedan interrumpidas las obras- y la segunda entre noviembre de 2003 y diciembre de 2007, momento en que se dan por concluidas las obras.

Los trabajos se centraron en la cúpula, la recuperación del claustro y la espadaña. La falsa cúpula, característica del Barroco, se encontraba en muy mal estado debido a que la carcoma había dañado seriamente la estructura de madera. También se actuó en la parte exterior de la misma, decorada con yeserías. Igualmente se restauró la bóveda gótica de la capilla del evangelio, la cual tenía filtraciones, otras capillas secundarias y el interior de la torre. En cuanto claustro, se recuperaron las dos galerías que quedaron del claustro, adecuandolo para su uso público.

El proyecto, cuyo arquitecto fue Juan Jiménez Povedano, fue financiado por la Junta de Andalucía, que destinó 587.832 euros. A fecha de 14 de diciembre de 2007 se dieron por concluidas las obras.

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Cerro Muriano

Iglesia de la Anunciación


Su planta, está dividida en tres naves separadas por arcos peraltados apoyados en columnas de mármol, rematadas en capiteles califales. Fue objeto de importantes remodelaciones y ampliaciones durante el siglo XVII, momento al que pertenece la torre de ladrillo y mampostería.

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