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Camino Mozárabe

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Etapa

19

Cultura

Alcaracejos




Los abundantes restos hallados en las excavaciones arqueológicas efectuadas hasta la fecha permiten saber con certeza que estuvo habitada desde el Neolítico. En el cerro de la Atalayuela se han encontrado abundantes muestras de joyería prerromana. Son igualmente interesantes los restos romanos. Sin embargo, los restos visigóticos son escasos. Su mejor época fue la que estuvo bajo la dominación mususlmana. El siglo XII, con las intermitentes incursiones cristianas en la zona, trae a Alcaracejos un franco retroceso de su poblamiento. El siglo XIII convierte a este territorio en zona cristiana tras la victoria de Fernando III el Santo. Este hecho incidirá notablemente en la distribución de su población, al iniciarse el despoblamiento de sus vecinos árabes y el repoblamiento de estos núcleos con gentes castellanas y leonesas.

Después de la Reconquista, ya con su actual nombre, fue un anejo de Pedroche. Sobre 1488 adquiere el titulo de villa entrando a formar parte de las Siete Villas.

En 1660 con el resto de las Villas de los Pedroches fue vendida por Felipe IV al marqués del Carpio revirtiendo de nuevo a la Corona en 1747.

Alcaracejos es pueblo de tradición minera que ha sufrido muchas fluctuaciones de población a lo largo de su historia.

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Villanueva del Duque




El pasado de Villanueva del Duque se remonta a épocas ancestrales, pues ya en época de los metales se aprovecharon sus recursos mineros y metalúrgicos, y con posterioridad en las grandes civilizaciones romana e islámica: las minas del soldado son un ejemplo antológico de ese pasado glorioso, con una explotación intensiva y unos recursos abultados que fueron aprovechados, esencialmente por foráneos. Más allá de ese pasado lejano, la actual villa nació en la Baja Edad Media de un núcleo precario de repoblación tardía denominado el Retamal,que se va acredentando a lo largo del s. XV y XVI con la población del Allozo, otro asentamiento cercano de anteriores cronologías. Villanueva del Duque tiene un extraordinario pasado, pero también un impresionante legado cultural e histórico, que se proyecta en su importante patrimonio monumental y artístico, como el de la Ermita y Virgen de Guía (del s. XIII), la parroquia de San Mateo, San Gregorio, y todas las bases arqueológicas de la reciente minería del s. XIX y XX (minas del Soldado y Las Morras).

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Fuente la Lancha




Fuente la Lancha debió surgir en torno al año 1480 como aldea de Hinojosa. No hay noticias anteriores referentes a núcleos de población ubicados allí. La procedencia de su topónimo, La Lancha, se encuentra también en el siglo XV época en la que surge la población debido a la fuerte expansión demográfica que se dio en la comarca de Los Pedroches. El historiador de las Casas-Deza cree que su nombre puede venir de alguna fuente que se llamase de la Lancha, lo cual confirma la denominación del próximo arroyo Lanchar o Lanchas. Fuente la Lancha fue aldea de Hinojosa del Duque hasta que durante el año 1820 alcanzó plena independencia municipal, previa solicitud de sus vecinos, apareciendo ya con el título de villa. Durante la guerra civil, el XXII cuerpo del ejército republicano acampó por tierras pertenecientes al término de Fuente la Lancha, siendo su suelo participe de una de las últimas grandes batallas terrestres de la contienda: la ofensiva de Extremadura. El cuerpo del ejército marroquí tomó posesión de Fuente la Lancha para el bando rebelde el 26 de marzo de 1939.

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Hinojosa del Duque




Las huellas de las culturas prehistóricas son abundantes a lo largo de todo su territorio, pero fue durante época romana cuando el poblamiento estos parajes gozó de una fuerte vitalidad debido a la presencia de importantes explotaciones mineras, muchas de las cuáles volvieron a ser utilizadas siglos después.

Durante la dominación árabe, Hinojosa del Duque, como el resto de la comarca, orientó su actividad económica hacia la agricultura y muy especialmente hacia la ganadería. Sus extensas dehesas y la buenas condiciones de una parte importante de sus tierras de labor provocaron el asentamiento de diversos clanes de procedencia norteafricana que pudieron mantener en esta tierra sus habituales prácticas económicas desde el primer tercio del siglo VIII. El avance cristiano, y la reiterada paulatina de las entidades políticas musulmanas, provocó que la zona quedará como tierra de nadie, frontera de nuevo, durante más de una centuria, lo que marcó indudablemente su desarrollo posterior.

A partir de 1444, y debido a tensiones políticas del momento, Hinojosa del Duque pasó a formar parte del Condado de Belalcázar, localidad próxima e ella. Como fruto de esta vinculación señorial, la localidad estaría posteriormente adscrita al ducado de Béjar y a la casa de Osuna, perteneciendo en la administración civil al partido judicial la localidad cacereña de Trujillo, pero dependiendo de la tutela religiosa del Obispado de Córdoba.

El avance de las comunicaciones y la mejora de las tradicionales vías de transporte permitieron que durante el pasado siglo XX Hinojosa del Duque consolidara su posición de rango y relevancia en el norte de la provincia.

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