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Camino Mozárabe

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Etapa

4

Cultura

Abla




Existen escasas publicaciones acerca de la historia de Abla, cabe citar algunas referencias sueltas en diversas obras y especialmente en "Construcciones Romanas de Almería" de Gil Albarracín, "Historia general de Almería y su provincia " de Tapia Garrido y "Crónica Histórica de Abla" y "Raíces Populares de Abla" del autor local Antonio José Ortiz Ocaña .

También se suman otros inconvenientes para llevar a cabo esta labor investigadora que son la inexistencia de documentación histórica en los archivos locales, lamentablemente expoliados, y la falta de las oportunas excavaciones arqueológicas que arrojen a la luz la suficiente información que permita abordar con rigor científico un estudio histórico en profundidad.

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Fiñana




Cabecera comarcal desde época mora y sede de familias principales tras la repoblación cristiana; centro, en fin, de los agentes más activos en la transformación secular del paisaje.



El pueblo queda dominado por la fortaleza de tapial musulmana (siglo X) donde hubo un distinguido edificio bien provisto de agua, la que le llegaba por la loma desde la sierra, llenando aljibes y baños hasta derramarse por conductos subterráneos y caños que dieron riego en tiempo cercano.



Tuvo episodios gloriosos, como la resistencia a las tropas de Abderramán III en 913 o la estancia de los Reyes Católicos para pernoctar en 1589 (Serrano). Hoy, un torreón conservado sobre la Plaza sirve para dar las horas de agua; el pacífico Barrio de la Alcazaba puebla con recovecos el interior de aquel fuerte; su parte oriental cobija al Barrio de la Cruz, en torno a la ermita desaparecida. Está casi entero rodeado de barandas sobre terreras elevadas, ofreciendo vistas espléndidas al Río y la Rambla, y a las sierras del pasillo encajado.



Pero el momento más brillante de Fiñana llega tras la conquista cristiana, cuando se convierte en villa de realengo y recibe una importante repoblación, mientras económicamente el desarrollo va ligado a la industria sedera. En la noche del 28 de diciembre de 1489 los Reyes Católicos pernoctan en el pueblo, que pasa a formar parte de la Corona de Castilla, y poco después comienza un proceso de repoblación cristiana para acabar con la mayoría de moriscos.



Durante los siglos XVII y XVIII conoció diversas segregaciones de su término, como Abla, Abrucena o Las Tres Villas, aunque siempre mantuvieron una dependencia económica y cultural del municipio matriz.



El momento álgido será en la segunda mitad del XIX cuando llega casi a los 4 000 habitantes, gracias a una feria de ganados, la agricultura mediterránea y una reducida actividad minera.

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Venta Ratonera




A mediados del siglo XIX, P. Madoz se refiere a esta vía de comunicación y a una venta junto a la misma, a la entrada del término, que fue el origen de este conjunto edificatorio.

Según información aportada por los propietarios, Bernardo Bueso García, de familia hidalga de Fondón y villas comarcanas, que había hecho fortuna con las explotaciones mineras de la sierra de Gádor, adquirió la venta hacia 1853 y diversas fincas rústicas en los alrededores, engrosándolas hasta llegar a reunir una de las mayores propiedades del municipio, con una amplia diversidad de aprovechamientos tierras de labor de secano, regadíos, viñas y olivar. Residió en principio en un pequeño cortijo al otro lado del camino frente a la venta y, después, en un cortijo cueva de los que aún se observa en la margen opuesta de la rambla. Más tarde, amplió la construcción de la venta, dotándola de zonas de habitación y de labor, al tiempo que se multiplicaban los pequeños cortijos dispersos por la propiedad y otras instalaciones. Así, en una inscripción en la capilla se lee: Fundaron y costearon esta ermita los propietarios de esta casería D. Bernardo Bueso García y su esposa Dª Mª Josefa Rivas Mora, año 1860; y en una placa de mármol sobre la entrada a la vivienda principal: Casería rural de D. Bernardo Bueso, aprobada en 1872, fecha indicativa de la sustancial ampliación de la venta, a la que se añadió una planta, configurándose lo esencial de la obra que se ha conservado.

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Huéneja




Hay indicios de asentamientos humanos desde la época del Argar, como lo demuestran los hallazgos de numerosos objetos y sepulturas en un paraje próximo a esta localidad, aunque su topónimo es de época árabe, alusiva a la rotura del terreno y consiguiente paso de aguas.

En la época islámica se caracterizó como fortaleza, construyéndose un castillo llamado de Reniha o Guenichea. Es de destacar la estancia de Boabdil en las alquerías de Huéneja desde el 27 de septiembre al 3 de octubre de 1490.

Debido a su situación periférica en el Sened, no siempre fue incluida en el Zenete. Al producirse la Reconquista por los Reyes Católicos en 1491, el rey Fernando concedió esta villa al alcaide de Fiñana, don Álvaro de Bazán, 1 el 20 de junio de 1492. Los Reyes concedieron otra merced a don Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza en atención a los servicios prestados durante la Guerra de Granada. Este hecho es un acontecimiento trascendental para la comarca, por cuanto se recupera con ello la unidad política y administrativa que ya tuviera esta zona en época musulmana.

Su emplazamiento estratégico le ha hecho tener un papel destacado desde tiempos prehistóricos, a esto ha contribuido la abundante presencia de agua y una importante riqueza minera.

Será tras la rebelión de los moriscos, en la que tomaron parte activa los habitantes del Zenete, cuando la represión y las consecuencias de esta lleven a estas tierras a un importante empobrecimiento, debido fundamentalmente a la perdida de población y el consiguiente abandono de unas tradicionales actividades económicas, que eran altamente rentables.

El proceso demográfico ha experimentado un fuerte retroceso igual que en el resto del Marquesado, después de una fase progresiva de incremento, detectado a partir de mediados del siglo XVIII, se mantiene durante el siglo XIX. Sin embargo en la década de los sesenta del siglo XX se produce una migración masiva de los habitantes que merma cuantitativamente los efectos hasta la década de los noventa de este siglo.

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