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Ferrol




De sus orígenes castreños se conservan muy importantes vestigios. Pasada la dominación romana, llega la ciudad a su periodo histórico más importante y extenso: La Edad Media. La primera referencia documental sobre su origen se remonta al año 1087. El Camino de Santiago marcará de modo indeleble la historia y el carácter de sus habitantes.

Tras más de tres siglos bajo el dominio de la Casa de los Andrade, el siglo XV le hará protagonizar la primera de las infructuosas revueltas Irmandiñas, en 1431 y liderada por Roi Xordo.

Durante el siglo XVI, Felipe II lo convirtió en un punto neurálgico de defensa. Este carácter militar de la ciudad se terminó de definir en el siglo XVIII con el advenimiento de la dinastía borbónica.

Los siglos XIX y XX supondrían para la ciudad una época de vaivenes y agitaciones históricas similares a las sufridas por el resto del país.

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Narón/Xubias




La historia del Ayuntamiento de Narón se remonta a la Época Prehistórica, se han localizado numerosos castros por toda la zona y enterramientos megalíticos, conocidos como mámoas, destacando los de San Mateo, O Val y A Moura, localizados en el Monte dos Nenos. Posteriormente los romanos también ocuparon estas tierras.

Los documentos más antiguos que nos hablan de este municipio pertenecen al siglo XI, cuando a finales de este siglo se realiza una donación a la iglesia parroquial de estas tierras, conocidas como Tierra de Trasancos.

A mediados del siglo XIX la industria del Ayuntamiento de Narón se centra en la fabricación de laminados de cobre, telares y la obtención de harina en sus molinos, algunos de los cuales se conservan en la actualidad. Es un momento de gran importancia económica para todo el municipio.

En la actualidad Narón es un Ayuntamiento rural de gran belleza que concentra su economía en los Astilleros de Ferrol, sin olvidarnos de la agricultura, la ganadería y la riqueza marisquera de la ría.

Breve historia de Narón

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Neda




Los restos más importantes de su pasado quedan patentes en sus espectaculares castros, que nos hablan de la importancia del mundo celta antes de la ocupación romana. Tal vez, el más interesante para el visitante sea el castro de monte Ancos, sobre la Fábrica de Xubia, en el que pueden apreciarse con claridad sus defensas concéntricas, atravesadas por la pista que llega a la cumbre.

Se le ha relacionado, en algunas ocasiones, con la ciudad de Libunca que los historiadores hacen coincidir con la actual Ferrol y sus alrededores.

El origen de la villa de Neda tal vez se encuentre en el traslado de la población castreña del monte Ancos a la ribera, dando lugar al origen de una villa caracterizada secularmente por su importancia demográfica, industrial y comercial.

Durante el perido medieval su puerto adquirió gran importancia al encontrarse amparado por los Fueros de Neda, privilegio otorgado por el monarca por Alfonso XI; gracias a él recibía un diezmo de toda mercancía cargada o descargada en su jurisdicción.

La razón de esta generosa concesión regia está en la construcción, en el puerto de Neda, de la nave de 200 toneladas, que en el año 1344, tripulada por marinos de la villa, consiguió romper las cadenas del puerto de Algeciras, liberando al monarca y facilitando la conquista de esta ciudad.

La hazaña ha quedado inscrita en su escudo que muestra una nave rompiendo unas cadenas.

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Fene




El pasado histórico de Fene está repleto de importantes restos y yacimientos arqueológicos datados desde el Paleolítico Medio. Menhires, mámoas y castros han sido destruidos a lo largo de los últimos siglos por la concentración de la población en la zona. También se han encontrado restos del proceso de romanización.

Aunque no abundan los datos históricos sobre Fene, los primeros documentos escritos que hablan de su existencia pertenecen a los años 1044 y 1110.

Fene siempre tuvo una fuerte tradición en la carpintería de ribera, pero era una población principalmente rural hasta bien entrado el siglo XX.

En el año 1941 se funda el Astillero de ASTANO, que tendrá un importante auge en los años venideros. Esta actividad constructora ya tenía cierta tradición y aunque sus inicios trabajaban con pequeñas embarcaciones, a partir de los años 60 se convierte en el astillero más importante de Galicia, centrado en la construcción de grandes petroleros.

La expansión del Astillero y la creación del Puente das Pías lo convirtieron en un importante centro de desarrollo. La década dorada de los 70 finalizó con una profunda crisis económica producida por la reconversión del sector naval. En la actualidad centra su economía en sectores como la industria y los servicios.

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Cabanas

Pontedeume




De su pasado prerromano quedan algunos restos de castros, como el que hubo Punta Carboeira y el de Centroña, que contenía una hermosa una torques de oro. El castro de Centroña también fue habitado en época romana según se puede deducir de los restos hallados a la orilla del mar.

En 1950 tuvo lugar un descubrimiento importantísimo: una mansión romana, casi totalmente inundada por el mar. Sus mosaicos y diferentes restos se encuentran en el Museo Arqueológico del Castillo de San Antón, en A Coruña. Estos restos así como otros vestigios imperiales, dispersos por todo el municipio, apoyan la tesis de la identificación de la villa con la ciudad de Pontumio. Este nombre es el mismo con el que se conoce la batalla en que Froila derrotó al árabe Omar, eliminando definitivamente el peligro musulmán de las costas gallegas.

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Miño




Ocupada desde la Prehistoria, como toda la Comarca de As Mariñas, cuenta co importantes restos arqueológicos. De todos los restos encontrados, destaca el hallazgo, realizado en Bermaño, de aproximadamente dos mil monedas romanas de plata y bronce.

De la cultura castreña, sólo resta el topónimo Castro, que bautizó al Ayuntamiento, y los restos del de Loios, encontrados bajo el cementerio parroquial de Miño.

Uno de los documentos más antiguos referido a Miñohace referencia al coto de Santa María de Miño, perteneciente en el siglo XII a la bailía templaria en la localidad de O Temple.

Extinguida la Orden del Temple, a comienzos del siglo XIV, el señorío de Miño pasó a manos de la familia Andrade, que donó las propiedades de la feligresía al Monasterio de Montefaro.

En el siglo XVI la población rondaba los doscientos habitantes, dedicados principalmente a la pesca y el cultivo de la vid, bajo el señorío del conde de Sarria.

El escudo del Ayuntamiento de Miño, de 1979, tiene una capilla románica, en clara alusión a la desaparecida iglesia templaria del castro de Loios; las ondas azuladas responden a su carácter marino. La corona que remata el escudo recuerda su carácter de señorío realengo.

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Ruta alternativa

Ferrol




De sus orígenes castreños se conservan muy importantes vestigios. Pasada la dominación romana, llega la ciudad a su periodo histórico más importante y extenso: La Edad Media. La primera referencia documental sobre su origen se remonta al año 1087. El Camino de Santiago marcará de modo indeleble la historia y el carácter de sus habitantes.

Tras más de tres siglos bajo el dominio de la Casa de los Andrade, el siglo XV le hará protagonizar la primera de las infructuosas revueltas Irmandiñas, en 1431 y liderada por Roi Xordo.

Durante el siglo XVI, Felipe II lo convirtió en un punto neurálgico de defensa. Este carácter militar de la ciudad se terminó de definir en el siglo XVIII con el advenimiento de la dinastía borbónica.

Los siglos XIX y XX supondrían para la ciudad una época de vaivenes y agitaciones históricas similares a las sufridas por el resto del país.

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A Coruña




Las riquezas minerales de la zona pusieron a estos territorios en el punto de mira de los romanos, quienes arribaron a las costas gallegas en el siglo II a. C. Junto a los intereses militares, tenían un papel fundamental la colonización y el reclutamiento de soldados.

En el año 62 a. C. Julio César llega a Brigantium (La Coruña actual), en busca de la ruta de los metales, para establecer contactos comerciales con Francia, Inglaterra y Portugal.

La colonización de las pobres tribus de pescadores coruñeses fue tan rápida que en muy poco tiempo los romanos convirtieron el primitivo villorrio en una ciudad de cierta importancia en el comercio marítimo (construcción del Faro).

Tras la caída del Imperio Romano, pocos documentos hay de la ciudad. Los historiadores suponen que sufriría las invasiones de los pueblos del Norte de Europa, que en el siglo V, penetraron en España.

Los árabes lo tuvieron mucho más difícil que los romanos, dada la brava resistencia presentada por los gallegos.

El acontecimiento más importante fue el desembarco en el Faro Brigantium de los temidos Normandos en el año 846.

Durante el siglo XVII la ciudad experimenta una dura caída en el favor real y es castigada con numerosos impuestos y onerosos servicios. La Hacienda Real no se cansa de solicitar a la ciudad hombres, ganados y avituallamientos para las numerosas contiendas que mantiene con las monarquías vecinas.

En estos momentos el Capitán General y Gobernador Diego das Mariñas mejorará las fortificaciones de la plaza; se construye la Puerta de San Miguel y se amplía la muralla.

La Coruña vivirá sus particulares experiencias durante el siglo XVIII, el llamado Siglo de Las Luces,traerá a España un cambio de dinastía, poca Ilustración, frenada por los ministros de Felipe V y muchos problemas de distinta índole.

En el siglo XIX, La Coruña participará activamente en toda la agitación política de la muerte del rey Fernando VII sin sucesión, las contiendas entre los isabelinos y los carlistas, las Guerras Carlistas subsiguientes, la expulsión de la Reina Isabel II, el pronunciamiento de Riego y otros hechos políticos que marcarán la historia del país.

Destacada será también la intervención de esta ciudad en los períodos históricos que siguen como la Restauración Monárquica, la República, la Guerra Civil y la Transición Democrática.

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O Burgo (Culleredo)




Los orígenes de esta localidad gallega permanecen envueltos en la indeterminación. Las citas aparecidas en documentos medievales de Burgo do Faro y A Coruña son confusos y no contribuyen a dar una interpretación histórica acertada. Todo ello se debe, en gran medida, a los errores de los historiadores de la antigüedad. Tras el exterminio de la Orden del Temple, el señorío del Burgo pasó a depender de los Señores de Andrade (siglo XIV). La población no olvidó el tiempo de permanenecia templaria y en su recuerdo se mantuvo el nombre de Mariñas dos Frades.

Más recientemente, a principios del año 1809, unos días antes de la batalla de Elviña, entre las tropas inglesas y las napoleónicas, el irlandés Moore ordenó volar el puente de O Burgo para dar tiempo al reembarque de sus tropas hacia Inglaterra.

En sus momentos de esplendor, O Burgo fue una villa fuerte, resguardada de piratas y de los intensos vientos dentro de su estrecha ría. Esa posición privilegiada fue también la "espada de Domocles" para O Burgo, que poco a poco vió como los aluviones fluviales restaban calado a sus aguas y como, por tanto, el comercio marítimo se iba desplazando hacia la vecina A Coruña.

Todos estos hechos hacen de O Burgo una población digna de visita, al ser un reflejo vivo del paso de nuestra historia.

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Cambre




Los primeros indicios de asentamiento están estrechamente ligados con los primitivos caminos que discurrían por las colinas y valles de estas tierras e íntimamente vinculados desde el Neolítico a las necrópolis megalíticas.

Estos datos se deducen de la importancia de los restos de cámaras megalíticas en los límites municipales de Coral y Cambre. Es muy interesante la necrópolis de Culleredo, en el Monte das Arcas, que más tarde comunicaría con el Camino Inglés a Santiago en la localidad de Sigrás. También hay noticias de una mámoa (túmulo megalítico) en el castro de Gosende en la parroquia de Andeiro.

A pesar de todo, los restos más importantes de la prehistoria pertenecen a la Edad de Hierro (varios castros); además de los petroglifos en el impresionante castro de Sigrás, perteneciente a la Edad del Bronce Atlántico.

la importancia de la cultura castreña en esta zona le hace pervivir aún durante la dominación romana y hasta en plena época medieval. Tras la crisis ycaída del Imperio Romano y las sucesivas invasiones de los pueblos del Norte, se piensa que Cambre pudo ser habitada por el pueblo suevos, integrados inmediatamente en la cultura indígena.

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Carral




La riqueza de estas tierras y su situación defensiva privilegiada han propiciado el establecimiento humano desde tiempos prehistóricos. Se han hallado en el territorio de Carral diversos restos de construcciones prehistóricas, siendo los Castros los más destacados y numerosos a lo largo de todo el Ayuntamiento.

Su historia ha estado marcada por ser un lugar de paso entre la ciudad de A Coruña y Santiago. Carral surgió como un pequeño núcleo para el descanso y aprovisionamiento de los carruajes y carrilanas que hacían este camino, de estas carrilanas surgirá el nombre de la población, Carral.

A mediados del siglo XIII Fernando III le concedió a la villa el título de Moi Leal por la valentía de sus habitantes al enfrentarse al intento de ocupación árabe. Dos siglos más tarde, en el año 1497, los Reyes Católicos le otorgan la Carta de Puebla Real, librándose así del dominio del señorío de Santiago.

Uno de los hechos más importantes de la historia de Carral tuvo lugar en 1846 cuando en su lucha por la libertad de Galicia, el coronel Miguel Solís, contrario al gobierno de Isabel II, se alzó contra el presidente Narváez. Esta lucha, conocida como la Batalla de Cacheiras, acabó con el apresamiento de Solís y sus oficiales, que fueron juzgados y condenados a muerte en Carral. En el año 1856 las Cortes les otorgaron la Cruz del Valor y la Constancia, pero no fue hasta 1904 cuando se inauguró el monumento en memoria a Los Mártires de Carral.

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Bruma (Mesía)




Las tierras de este municipio le fueron concedidas a un tal Gómez Pérez das Mariñas por el rey Juan II, en el siglo XIV, en régimen de Señorío y Tenencia. El caballero era, igualmente, Señor de A Coruña y de As Mariñas y poseía una torre en Mesía, heredada tras agrias luchas entre varios nobles y arzobispos de Santiago de Compostela. Durante la tristemente célebre revuelta de los lrmandiños, en 1467, fue derribada. Reconstruida de nuevo, le fue concedida a Gonzalo Díaz.

Sus habitantes ven pasar los siglos sometidos al tradicional régimen feudal. Tendrá que llegar el siglo XIX y el desgraciado episodio de las Guerras Carlistas para que Mesía entre en la Historia con mayúsculas. Don Carlos, pretendiente al trono, proclamó abanderado a Antonio López en Mesía. Era éste un antiguo oficial integrante de los «voluntarios realistas», y primer jefe de las partidas carlistas combinadas.

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