Apostol
Logotipo mundicamino

Inicio / Los Caminos / Camino de Invierno

Camino de Invierno

Volver

Etapa

4

Tramos

Quiroga - Monforte de Lemos

33.5 Km

1. Quiroga - Espandariz - 3.1 Km

Salimos de Quiroga por la carretera antigua que conduce a Monforte, pasando bajo el puente de la N- 12, para dejar ésta, a nuestra derecha y el río Sil a la izquierda. En la otra orilla del río se extiende la villa de San Clodio y su hermosa playa fluvial invitándonos a una parada en el camino. El acceso se puede hacer por dos puentes sobre el río Sil: el nuevo, el primero que encontramos; el otro, el más antiguo y de hierro, situado a unos 200 metros de áquel.

Pero nuestra ruta continúa de frente, sin cruzar el río Sil, por la antigua carretera, Lu-933, que conduce a Monforte. Pasamos por Espandariz, un pequeño núcleo que se extiende a lo largo de la carretera, entre la N-120 y el río Sil, con una pequeña capilla que dejamos a la derecha.

2. Espandariz - Nocedo - 1.6 Km

Después de Espandariz, enseguida volvemos a cruzar, bajo un pasadizo, la nacional 120, en la zona de O Pontido, para continuar a la derecha de la N-120, por la carretera vieja, Lu-933. A muy pocos metros encontramos en lugar de San Lorenzo de Nocedo. Nos desviamos a la izquierda para cruzar dicho núcleo y salir del mismo, por camino con fuerte ascenso que conduce nuevamente a la carretera Lu-933.

En Nocedo, existió desde antigüedad y hasta mediados del siglo XX el “Barco de Nocedo a Rairos”, que permitía cruzar el río Sil. Los barcos eran una especie de transbordadores, que permitían el transporte de ganado, carruajes o mercancías; los botes más pequeños, para el trasvase de personas, se les llamaba “barcas”. Siendo el medio habitual para cruzar el río, ante la inexistencia de puentes.

3. Nocedo - Carballo de Lor - 9.3 Km

La ruta sigue un pequeño trecho la carretera Lu-933, para desviarse a la derecha por una pista forestal, que en continuo ascenso, con algún pequeño tramo que llanea, nos conduce entre el boscoso pinar hasta la ermita de los Remedios. La pequeña capilla, se levanta solitaria, en un alto del camino, en medio de un paraje montañoso y un tanto desolado. Los lugareños cuentan que los caminantes echaban limosnas tras el enrejado de la puerta y que había guardianes que la custodiaban. La sencilla edificación, que puede pasar desapercibida por su sencillez, es de una sola planta, del siglo XVII, sin campanario y construida con muros de mampostería y barro con caleado en el interior. Guarda las figuras de Nuestra Señora de los Remedios y las de San Roque.

Desde este punto el camino desciende, sobre 1 km, hasta el núcleo de Carballo de Lor. El lugar situado a media ladera sobre la cuenca del río Lor contaba con un mesón.

4. Carballo de Lor - Barxa de Lor - 1.9 Km

Cruzamos Carballo de Lor por una calle en descenso, que será continuo hasta Barxa de Lor. Las vistas naturales del encajonado valle, contrastando con el trazado artificial de la nacional 120, que avanza majestuoso y serpenteante sobre un gran puente por esta cuenca fluvial del Lor, son impactantes.

Salvamos el río Lor por un hermoso puente de origen romano, hoy medieval, entre una frondosa arboleda de fresnos y olmos, sugeriéndonos el paisaje, un alto en el camino. La presencia de dos molinos, contiguos al mismo, constituyen otro encanto de este singular paraje fluvial.

5. Barxa de Lor - Castroncelos - 4.3 Km

Transpasadas las cristalinas aguas del río Lor, que bajan limpias, desde la sierra del Caurel, donde tiene su nacimiento, dejamos atrás el municipio de Quiroga para entrar en el de A Pobra de Brollón.

Enfilamos una estrecha y empinada calleja del núcleo de Barxa que sube hacia la iglesia barroca de Santa Mariña, del siglo XVIII, y que dejamos a nuestra derecha para seguir ascendiendo por una senda, donde la montaña aparece cortada perpendicularmente, por su parte izquierda, y, por su derecha, presenta un tramo acantilado del río Lor.

En el año 1546, en un documento alusivo a los vecinos de Puente Lor, se evoca la necesidad de la reparación de dicho puente, ya que se había caído el arco principal, por los muchos perjuicios que estaba causando a los peregrinos y también por ser el camino más necesario que había para ir a Castilla y a Santiago.

En este punto, se deja la carretera y se toma el camino de la izquierda, pegado a la cortante y rocosa montaña, que ascendiendo, sobre unos 200 metros, lleva hacia el alto de O Castro da Lama. A la derecha se pueden ver los vestigios de lo que fue la explotación aurífera romana de O Medo. El castro tenía una situación estratégica en el camino, desde donde era fácil la defensa y control de los accesos.

Continuamos ascendiendo, durante un pequeño trecho y en paralelo a la nacional 120 y a la vía del tren, que quedan a nuestra izquierda, hasta el lugar llamado “Chá de Castroncelos”, entrando, realmente, en la amplia meseta del valle de Lemos.

Desembocamos en un cruce de carreteras y seguiremos de frene hacia Castroncelos, divisando, a la derecha, la iglesia parroquial de Santiago de Castroncelos, que destaca por su torre, de planta cuadrada,y que tiene por titular a Santiago el Mayor. Un Santiago Matamoros preside el retablo mayor. Por el año 1200 se tienen noticias de esta iglesia.

Entrando en el pequeño núcleo dejamos a la derecha la casa del Mesón, que cuenta con un escudo de mármol blanco en su fachada y presenta los emblemas de los apellidos Alfonso, Braganza, Vázquez, Balboa y Quiroga.

6. Castroncelos - A Pobra do Brollón - 3.2 Km

Desde Castrondelos llaneamos un pequeño trecho hastar Vilarmao, y, a escasos metros, se deja la calzada asfaltada, cogiendo de frente por camino de tierra que entre prados desciende hasta la villa de Pobra de Brollón, pasando por los lugares de Reguengo y Fontela.

El camino se introduce en el núcleo urbano de Pobra de Brollón por una calle estrecha que desemboca en el río Saá. Unos pasos de piedra permiten que salvemos el arroyo y en la otra orilla, descansar en la refrescante área recreativa, creada con gran acierto hace escasos años.

Pasos sobre el río Saá en Pobra de Brollón Área recreativa y río Saá en Pobra de Brollón.

La capital, de este municipio gozó de fueros particulares otorgados por los monarcas Sancho el Bravo y Fernando el Emperador. Estuvo bajo los dominios de la casa de Lemos, como gran parte de la comarca.

7. A Pobra do Brollón - Cereixa - 2.8 Km

El camino cruza la calle central de la villa, dejando a la derecha la Casa Consistorial. A pocos metros se gira a la izquierda, abandonando la capital municipal, para dirigirnos a Brollón, origen de la villa, para continuar por un frondoso paraje paralelo al río Sa, que en invierno suele anegarse.

Pasamos por los barrios de Lende y A Zapateira hasta a Ponte, donde se cruza un pequeño puente de hormigón sobre el río Saá. Anteriormente, los carruajes lo cruzaban sobre unas lajas de pizarra fijadas al fondo del río, todavía visibles, para evitar que los carruajes se hundieran en el mismo.

En la otra orilla, cruzamos por estrecha calle el barrio de Cereixa, desembocando en la carretera que comunica Lugo-Quiroga, Lu- 652. Se cruza la carretera para seguir de frente hasta la iglesia parroquial de San Pedro de Cereixa. Delante se levanta un cruceiro, con una talla de Santiago Peregrino en la columna. Uno de los escasos cruceiros que, hasta aquí, se pueden ver a lo largo de la ruta, pues, no eran muy frecuentes en las provincias de Lugo y Orense, sobre todo en la parte Este. Su presencia era para santificar las encrucijadas.

8. Cereixa - Reigada - 4.5 Km

Se tuerce a la derecha, por carretera asfaltada, que llaneando lleva al barrio de Rairos. A escasos metros de las últimas casas, dejamos la carretera y se coge un camino amplio de tierra con frondoso robledal, que en brusco ascenso, sobre 500 metros, lleva al “Alto da Serra”, del monte Moncay, límite entre los municipios de A Pobra de Brollón y Monforte de Lemos.

Aquí, iniciamos un descenso hacia el valle de Lemos, entre un espeso pinar, fruto de la repoblación forestal.

Cruzamos el canal de regadío, red que cubre todo el valle, constituyendo una importante obra de ingeniería realizada con los planes de desarrollo de la época franquista, años 60, y que aspiraba a ser el motor que iba a modernizar el ancestral agro de la comarca de Lemos. Los 300 metros, que más o menos lo separan de núcleo de Reigada suelen estar anegados en época invernal.

9. Reigada - Monforte de Lemos - 2.8 Km

Tras dejar las últimas casas de Reigada, enseguida encontramos un puente sobre el río Seco que no cruzaremos, sino que giraremos a la derecha por camino, que pronto volverá a cruzar el canal de regadío, desembocando en el lugar denominado “las siete fuentes” anexo al río Seco. Lo cruzamos por un sencillo puente de hormigón y a escasos metros, entrando en la villa, se encuentra, a la izquierda, una pequeña capilla. Es un edificio totalmente reformado en época reciente y que guarda esculturas de Nuestra Señora de la O, siglo XVII, y las de San Jerónimo, San José y San Juan Bautista, siglo XVIII.

A escasos metros, se llega a un cruce, donde se cogerá a la derecha, para seguir paralelamente al río Seco hasta cruzar la vía férrea.

Estación ferroviaria de Monforte de Lemos

El camino antiguo para introducirse en el recinto amurallado monfortino, seguía por el barrio de Las Cruces, cruzaba el arroyo Zapardiel, para subir por la calle Real y entrar en la villa fortificada por la Porta Nova. Con la llegada del ferrocarril y construcción de la estación monfortina, el camino quedó cortado.

Actualmente, se ha optado por cruzar la vía férrea, en el paso a nivel de Río Seco. Pero, antes de cruzar las vías, tenemos la posibilidad de visitar el Museo del Ferrocarril, situado a la derecha, y a escaso metros de nuestra ruta.

Nuestro camino se introduce en el casco urbano por las calles de Rosalía de Castro, plaza de la estación, denominada de Pablo Iglesias, calle de A Coruña, cruza doctor Casares, sigue por la calle Caneiro, cruza la Circunvalación, y continúa por el recién creado paseo fluvial hasta el puente medieval, que se levanta sobre las aguas del río Cabe, en pleno corazón del núcleo monfortino.

La llegada a la villa merece un detenido descanso y disfrute del rico patrimonio histórico- artístico, ligado al linaje de los Condes de Lemos, si bien, el origen de la villa surgió al ampara del monasterio benedictino de San Vicente del Pino, situado sobre la colina del antiguo Castro Dactonium, más tarde conocida por monte de San Vicente del Pino.