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Camino Castellano-Aragonés

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2

Cultura

Borja

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Sus orígenes se remontan a la Celtiberia, donde la población de Bursau, que se situaba junto a las ruinas del castillo, ya emitía moneda con este nombre.

Con la ocupación romana se desarrolló como núcleo de población y en el s. VIII, con la ocupación musulmana, tuvo gran auge, llamándose entonces Burya, que significaba torre o torreón en árabe.

Reconquistada en el s. XII por los cristianos, llegó a su máximo esplendor en los siglos XV y XVI. En 1438 fue nombrada ciudad por Alfonso V de Aragón.

Aún se conservan restos de la antigua judería en la parte vieja de esta ciudad que se fue extendiendo por el llano a partir del s. XVII, fundándose numerosos conventos, de Clarisas, Concepcionistas, Capuchinos, Agustinos y Dominicos que se sumaron al más antiguo de los Franciscanos.

Tras una época de penurias que comenzó con el saqueo de la ciudad en 1706 en la Guerra de Sucesión y culminó tras la Guerra de la Independencia, Borja volvió a repuntar con una importante industria del vino que llegaba a todos los mercados europeos.

En la actualidad su economía se sigue basando en la agricultura, particularmente en la del vino que cuenta con su propia denominación de origen “Campo de Borja”

El peregrino que llega a Borja puede disfrutar de la visita de numerosos puntos de interés, entre los que destacan la Colegiata, el Castillo, el Ayuntamiento y la iglesia de San Miguel.





La Misericordia

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Nada más pasar el Santuario de la Misericordia, nos encontramos con esta singular ermita de forma totalmente circular, dedicada al Calvario.





El Buste

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Los datos más antiguos con los que contamos sitúan a El Buste como dependiente de Tarazona en 1382. De antes es su iglesia románica, dedicada a la Purísima Concepción, datada en el s. XIII, con importantes reformas en el s. XVII.

Su economía está basada en la producción vinícola. Sus vinos están amparados por la Denominación de Origen «Campo de Borja».





Tarazona

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Su origen es también celtíbero. Turiasu fue uno de los más importantes núcleos de población de los Lusones, emitiendo moneda con esta ceca.

La romanización hizo crecer notablemente la población, sobrepasando el perímetro del barrio de El Cinto y extendiéndose hacia el río Queiles. Su nombre romano: Turiaso, ciudad de pleno derecho de ciudadanía romana.

Fue casi destruida con las invasiones de los pueblos centroeuropeos, reduciendo sustancialmente su tamaño, hasta que en el s. VI volvió a tomar relevancia como plaza fuerte visigoda, volviendo a acuñar moneda en tiempos del rey Recaredo.

En los siglos siguientes, durante la invasión musulmana, la ciudad vuelve a crecer notablemente desarrollando a partir de la medina, que coincidía con el barrio del Cinto, dos nuevos arrabales en lo que hoy es el barrio de San Miguel y la zona de la calle Alta Merced.

Tarazona fue reconquistada en 1119 por Alfonso I El Batallador, repoblando con cristianos la ciudad que, además, contaba con dos aljamas, reductos en los que vivían con normas propias, judíos y mudéjares.

Una antigua tradición oral asegura que San Francisco, en su peregrinación a Santiago de Compostela, fundó el convento de Franciscanos en 1214.

En 1221 fue armado caballero en Tarazona Jaime I el Conquistador, tras casarse con Leonor de Castilla en la vecina villa castellana de Ágreda.

Castellanos y aragoneses se disputaron esta plaza estratégica hasta la unión de los dos reinos en 1492.

Además de los antiguos conventos de Mercedarios y Franciscanos ya existentes, en los siglos XVI y XVII se fundaron otros muchos: Convento de la Concepción, Jesuitas (1591), Capuchinos (1599), Carmelitas Descalzas (1601 y 1632) y Carmelitas Descalzos (1680). A sus Patrones, San Atilano y Ntra. Sra. Del Río, se les construyeron ermitas en 1672 y 1769.

En 1707 Tarazona se posicionó a favor de Felipe V en la Guerra de Sucesión, recibiendo de este monarca numerosos privilegios, lo que la llevó a ser la segunda ciudad de Aragón, tras Zaragoza.

En el s. XIX fue ocupada por las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia.

La Primera Guerra Mundial y después la Guerra Civil Española dieron impulso a su industria textil y otras, como la producción de fósforos.

Después, la perdida de importancia como vía de comunicación, la emigración y el estancamiento demográfico han impedido el crecimiento de la ciudad.

En la actualidad la economía de Tarazona está basada en la industria, en sectores como la automoción y la aeronáutica, que han desbancado en importancia a la agricultura.