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Camino Castellano-Aragonés

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Etapa

4

Cultura

Agreda

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Estuvo poblada por celtíberos y romanos, aunque su historia reciente comienza con la medina, la alcazaba y las murallas que los árabes construyeron sobre el barranco de La Muela, convirtiendo los áridos cortados en un vergel de huertas. La conquistaron los navarros, pasando después a manos aragonesas; reconquistada por Alfonso I el Batallador en 1118, fue repoblada después por los reyes castellanos. Todos ellos hicieron murallas, construyeron torres, trazaron huertas y jardines, levantaron templos, hicieron palacios... Esta villa fue escenario de pactos, acuerdos, guerras y bodas reales, como la de Jaime I el Conquistador con Leonor de Castilla en 1221, en la iglesia de Ntra. Sra. de la Peña, la más antigua de Ágreda (consagrada en 1193).

Ha sido, por tanto, una tierra de frontera en la que convivieron pacíficamente hasta finales del s. XV las tres culturas, árabe, judía y cristiana. Buena prueba de ello son el arco de herradura de la Puerta de Cementerio, de época emiral (s. IX), por donde entra el Camino Jacobeo a Ágreda, los restos de la Alcazaba y la Puerta del Agua, de época califal, en el barrio moro, así como la Sinagoga, que veremos al caminar por la calle Vicente Tutor dirigiéndonos al casco histórico.

Ágreda tuvo cuatro recintos amurallados, con numerosas puertas que los comunicaban y que se conservan todavía en gran parte. Se sale del barrio moro por la puerta de Felipe II, que da acceso al barrio de San Miguel, adosado al palacio de los Castejones, una magnífica construcción renacentista de estilo herreriano, con doble torre, patio con doble altura de columnas y jardín exterior, remozado hace pocos años al más puro estilo renacentista.

Continúa el Camino por la Basílica de Ntra. Sra. de los Milagros, patrona de la Villa y su Tierra (17 pueblos), ya en la Plaza Mayor, espacio creado en 1531 soterrando el río para crear una zona común entre los cuatro recintos amurallados. Enfrente está el edificio del Ayuntamiento (1548) que alberga la Oficina de Turismo y punto de información al peregrino.

Antes de comenzar a salir por el Paseo de Invierno hacia el Parque de La Dehesa no debemos desperdiciar la ocasión de visitar el Centro de Interpretación, los dos museos: el de Arte Sacro (en La Virgen de la Peña) y el de las MM. Concepcionistas (en el convento que fundó en el s. XVII la Venerable Sor Mª de Jesús, escritora mística y consejera de Felipe IV), la casa natal de Sor Mª de Jesús, el convento de las MM. Agustinas, los torreones de La Costoya y del Tirador, la ermita del Barrio y las iglesias de San Miguel, de Ntra. Sra. de Magaña y de San Juan, atravesando las muchas puertas que se conservan, como la de Los Pilares, la de Santo Domingo, la de Añavieja y las de Almazán y Santiago, adosadas al torreón del Tirador.





Muro

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A primera vista Muro no deja sospechar que se trata de un pueblo que hace dos mil años era una notable población romana, Augustobriga, a XXII millas de Turiaso (Tarazona) -según un miliario hallado allí mismo, en la calzada que unía Zaragoza con Astorga-, que antes había sido la celtíbera Obriga.

De este esplendor romano apenas quedan vestigios claros, como la fuente que hay a las afueras del pueblo en un pequeño soto de chopos, apartado unos pocos metros del camino jacobeo, y numerosos hallazgos puntuales al labrar las fincas cercanas al pueblo.





Pozalmuro

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En su suelo se han hallado restos del Eneolítico-Bronce, de época romana y medieval.

Aquí vivió Gustavo Adolfo Bécquer y aún se recuerda como «la huerta de Bécquer» la que el labró.