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León creará un carril bici del Camino de Santiago por dentro de la ciudad

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23 febrero 2010 / Acacio da Paz

La ciclovía unirá el casco histórico con la avenida San Andrés y el Auditorio con Eras de Renueva para generar «una alternativa» a los ciclistas de la Ruta Jacobea.



El Camino de Santiago será carril por dentro de la ciudad. Una senda para bicicletas que, con la excusa de la Ruta Jacobea, unirá el casco histórico, con salida en la calle Abadia, contigua a la plaza de Santo Martino, hasta el límite del municipio con San Andrés en la glorieta de Malpaso. Cerca de 2,5 kilómetros, a los que se sumará como complemento un ramal por la avenida Reyes Leoneses hasta el entorno del centro deportivo de Eras de Renueva, con cerca de 1,5 kilómetros de longitud. Un tramo más de la apuesta municipal por los itinerarios para bicis en la ciudad, que se enmarcan en su política de movilidad urbana sostenible, asentado en una partida monetaria de 656.800 euros, según el presupuesto de licitación de la infraestructura.

El Ayuntamiento de la capital leonesa trabaja con un calendario en el que las primeras obras del carril bici aparecerán en las calles en el mes de abril, con 6 meses por delante para que en octubre, todavía con el otoño encima de la ciudad y el Año Santo Jacobeo vigente, se pueda inaugurar el itinerario, pensado para «dar una alternativa a los ciclistas del Camino de Santiago a la salida tradicional hacia Trobajo del Camino» que discurra «entre la ciudad antigua y la avenida San Andrés», según consta en la documentación de la iniciativa.

El carril bici definido por los técnicos municipales sobre el mapa parte de la máxima, ya utilizada en otros proyectos de estas características, de que todo el casco histórico -”zona limitada a 10 kilómetros por hora para los vehículos-” puede considerarse espacio preferente para bicicletas, por lo que no es necesario dibujar una senda concreta. A partir de esta premisa, con la que los peregrinos ciclistas e incluso peatones pueden moverse a su antojo por la ciudad antigua, se dibuja un itinerario en el que algunos tramos hurtarán espacio a las aceras, en los viales en los que tengan suficiente amplitud, y otros discurrirán sobre la traza de la calzada e, incluso, determinarán la desaparición de aparcamientos para que no se ponga en riesgo la integridad de los usuarios de la ciclovía por la proximidad con los vehículos.