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El Pórtico se deja la Gloria en el camino

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24 febrero 2010 / elpais.com

La restauración del emblema de la catedral de Santiago, uno de los conjuntos escultóricos más valiosos del mundo, lleva meses parada por "diferencias técnicas"



Los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela se encuentran con un muro de andamios donde debería estar uno de los elementos más emblemáticos de la Catedral: el Pórtico de la Gloria. La Xunta de Galicia espera que más de 200.000 personas lo visiten en 2010, el último Xacobeo hasta dentro de 11 años. También esperaba que el conjunto escultórico del Maestro Mateo estuviese al descubierto para aproximadamente estas fechas. Pero esos plazos se olvidaron hace tiempo. De hecho, en pleno Año Santo, los trabajos de restauración están bloqueados.

Ninguna de las instituciones quiere aclarar las razones exactas del parón

Muy pocos conocían los últimos contratiempos que afectaban al Pórtico hasta el pasado jueves, cuando el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, anunció tras la reunión semanal con su Gobierno que había autorizado un convenio para "desbloquear la restauración". Los problemas que alegó fueron "diferencias técnicas" entre la dirección de los trabajos, liderada por la restauradora del Ministerio de Cultura Concha Cirujano, y los especialistas de la Dirección General de Patrimonio de la Consellería de Cultura de la Xunta. Cuáles son estas disparidades no lo aclaran ninguna de las dos partes.

En el convenio que se firmará (y que según Alfonso Muñoz, director del Instituto de Patrimonio Cultural del Ministerio, "permitirá por fin el desbloqueo de los trabajos", informa Isabel Lafont) intervienen, además de la Xunta y Cultura, el Arzobispado de Santiago, el Cabildo de la Catedral y la Fundación Pedro Barrié de la Maza, que subvenciona la restauración con tres millones de euros. Las obras llevan meses paralizadas por las "diferencias técnicas" a las que todos aluden y nadie explica. Ni la Xunta ni el Ministerio han querido entrar en ningún momento en el fondo de la cuestión, ni han explicado las causas reales del bloqueo pese a los requerimientos de este diario.

Con el acuerdo que firmarán todas las partes implicadas se articulará una dirección conjunta que aglutinará a los técnicos de Patrimonio de la Xunta y al actual equipo que, además del personal del Ministerio de Cultura, cuenta con un comité científico internacional con más de media docena de expertos. Así, pretenden que entre todos consensúen el rumbo que deben tomar los trabajos de restauración que hasta ahora se sometían a "unos criterios muy estrictos de la Xunta", según la Fundación.

Lo que todavía no se ha aclarado es cuándo esta dirección conjunta se pondrá a trabajar para reanudar la restauración. Tanto la Xunta como la Fundación aseguran que el parón actual no va a retrasar el fin de los trabajos más allá del año que viene, cuando se cumple el octavo centenario de la consagración de la Catedral, en cuya celebración está prevista una visita del Papa Benedicto XVI.

Lo que sí quedó atrás hace tiempo son los objetivos que se marcaban las instituciones cuando el Pórtico de la Gloria fue cubierto de andamios hace un año y medio: eran los que fijaban marzo de 2010 como fecha para descubrirlo. Para entonces debía estar restaurado del desgaste al que la humedad de Santiago y la actividad de un templo con tanto trasiego como su catedral han producido en el granito que el Maestro Mateo utilizó en 1168 para representar el juicio final. En esa época, las esculturas estaban policromadas, según se cree, de blanco, negro, rojo, azul y dorado. El paso del tiempo provocó su desgaste y sucesivos repintes. Con la actual restauración, tal y como estaba planteada, se iba a limpiar la primera pátina y la capa que apareciese sería la que debía quedar a la vista, de forma que los colores que hoy se ven muy difuminados, poco perceptibles desde abajo, recobrarían fuerza.

En teoría las diferencias técnicas no afectan a esta planificación y tienen más que ver, según las pocas pistas que dan las instituciones, a cómo se aborda el trabajo. El presidente de la Xunta, en una conversación coloquial con los periodistas, explicaba el pasado jueves que al ser un material muy delicado y uno de los conjuntos escultóricos más valorados en el mundo, la responsabilidad de los técnicos es muy grande. Ponía un ejemplo para hacer entender el tipo de diferencias que puede haber: "Es como si unos quisieran hacer unas catas por un lado y los otros creyeran que es mejor por otro".

Lo cierto es que no se ponen de acuerdo en algo. Tres de las instituciones implicadas en el convenio -la Fundación, el Arzobispado y el Cabildo- suscribieron la semana pasada un comunicado en el que agradecían a la Xunta que hubiese atendido a sus reclamaciones y que agilizase por fin los trabajos. En un tono cordial, había un claro reproche al Gobierno de Feijóo: "Las tres instituciones quieren transmitir el deseo de que los nuevos interlocutores que designe la Xunta de Galicia permitan agilizar las actuaciones, que son competencia de la Administración autonómica, y que hasta la fecha han sido siempre muy restrictivas y lentas en su tramitación. Lamentablemente, esto ha originado numerosos retrasos y dificultado el desarrollo normal de los trabajos. Nos encontramos ante un proyecto de gran envergadura que exige para su adecuada realización una comunicación muy fluida y directa entre Administración y equipos técnicos".

La Xunta aduce que "en todo momento, el interés prioritario de la Consellería de Cultura fue primar la integridad del Patrimonio de la Humanidad, buscando el respeto, la precisión y la excelencia metodológica en todas las intervenciones que se autoricen en la Catedral de Santiago". La misma excelencia se le presupone al equipo que trabaja en la restauración con el que no llegan a un acuerdo