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Un largo camino por delante

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9 marzo 2010 / eldiariomontanes.es

Son unos 4.000 kilómetros que los dos amigos corraliegos esperan culminar en unos cuatro meses y medio.Dos cántabros recorren a pie la Vía Regia, que unía Cracovia con Santiago.



Dos aventureros con experiencia pretenden desde esta semana reabrir la Ruta de la Sal, la Vía Regia del medievo, un camino que unía los lugares santos de Cracovia y Santiago de Compostela. Dos locos por hacer caminos se unen para dejar claro que no hay edad, ni condición, ni sexo, ni religión a la hora de coger la mochila y decir aquello de 'ancha es Castilla', bueno Europa, para atravesar ni más ni menos que cuatro países. Quizás por eso su única preocupación es el idioma. Y como único miedo, la salud, mantenerla a toda costa. Son Eduardo Benajes y José Antonio Trueba. Ambos residen en Los Corrales de Buelna y les une la pasión por caminar.

Para Eduardo Benajes es la tercera vez. La primera ocasión en la que intentó hacer la Vía Regia una lesión dio al traste con su intento. La segunda la terminó en Santo Toribio. Y ahora la quiere completar hasta Santiago de Compostela. José Antonio Trueba también ama las grandes caminatas. El Camino de Santiago lo tienen tan trillado, el del Norte y el Francés, que ahora quieren compartir otros sueños. De momento la Ruta de la Sal. Pero hay más. Para Trueba es lograr caminar por tierras escandinavas. Para Benajes, llegar a Jerusalén.

Benajes reconoce que no puede estar una temporada larga sin caminar, «es como una droga». Y en cuanto Trueba le tentó, «no tuvo que insistir mucho». Dicho y hecho. Por delante, 4.000 kilómetros.

Partieron de Cantabria el 2 de marzo en avión, dirección Madrid, y también volaron el mismo día de Madrid a Varsovia, con parada en Bruselas. Al día siguiente viajaron de Varsovia a Bookland, ya en Polonia, desde donde, el jueves, iniciaron a primera hora una ruta que les hará cruzar Polonia, Alemania, Francia y España. En Bookland notaron los primeros fríos. La noche anterior había nevado. El jueves al mediodía la temperatura era de cero grados. La ilusión no pesa, pero la mochila sí. Trueba reconocía al comenzar la marcha que llevaba mucho peso. Lo del frío, «ningún problema, que andando lo quitas, es peor el calor». Con todo, los primeros días han sido buenos, por lo que la semana que viene tienen previsto ya entrar en Alemania.

Esperan llegar en unos cuatro meses y medio a Compostela. La ilusión es hacer el camino completo y pasar por París, aunque suponga hacer 400 kilómetros más. Con la ruta trazada de antemano por Benajes la calculadora les indica que tendrán que hacer una media de 30 ó 35 kilómetros diarios, eso sí, siempre condicionados a los albergues. Por eso han aprovechado una época entre los rigores del invierno y del verano, entre el calor, al que temen, y el intenso frío que se ha notado en Europa estos días.

De albergues y bocatas

Llevan mochilas con lo justo, poca comida, la ropa puesta y, lo que más pesa, las cámaras de fotos. En cuanto a dinero, lo suficiente. Reconocen que el gasto de su aventura es importante «aunque es difícil de cuantificar porque depende de muchas cosas». «Vivimos a base de bocadillos. No podemos cargar peso», dicen. Y aunque siempre intentarán dormir en albergues «hay partes en Polonia y Alemania en las que no encuentras ninguno, así que habrá que dormir en portales de iglesias o lugares así», señala Benajes. Contesta Trueba: «no nos asusta lo de dormir en la calle, llevamos sacos. Eso no nos preocupa, ni el frío, ni el sacrificio. Sí en cambio el idioma, o que cojas una enfermedad». No tienen ayudas económicas, aunque creen que debería financiar su aventura el Gobierno regional por la publicidad que harán de esta tierra.

Y entre tanto Benajes intentará convencer a Trueba de que se una a su sueño, llegar a Jerusalén. De París a Jerusalén en 2011. Está claro que para ellos el ánimo no pesa, y eso que van bien servidos.