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La Iglesia no busca reconvertir al peregrino, sino llegarle al corazón

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7 marzo 2016 / lavozdegalicia.es

El jesuita coordina un programa de apoyo integral al caminante que llega a Santiago.



El espíritu del padre Francisco recorre el Camino de Santiago. Podría uno pensar que la iniciativa Acogida Cristiana en el Camino, creada para dar servicio al caminante desde la Iglesia, nace de una preocupación de la comunidad eclesiástica por la progresiva secularización de quienes hacen la Ruta Xacobea. Pero nada más lejos de la realidad; al menos eso es lo que asegura el padre jesuita Sergio García Soto, coordinador del proyecto Peregrinus. «No tenemos miedo de que se paganice el Camino, no es una cuestión de temor, es un reto; que seamos capaces como Iglesia de proponer y ofrecer lo que tenemos para todo tipo de peregrinos, creyentes y no creyentes».



En esa filosofía tiene mucho que ver el papa Francisco y ese espíritu de apertura en el que la Iglesia busca acercarse a las personas sea cual sea su creencia. «La nueva evangelización no trata de utilizar el Camino para convencer, la Iglesia no busca reconvertir al peregrino, sino llegarle al corazón; luego cada uno que le ponga a eso la estética que quiera».



Sobre ese nuevo método de evangelización y sobre la necesidad de arropar al peregrino en todo lo que necesita, sea material o espiritual, habló el padre Sergio García en el encuentro de sacerdotes del Camino de Santiago celebrado en el monasterio de San Martín Pinario, convocado por la Acogida Cristiana en el Camino y la Oficina del Peregrino y al que acudieron unos cuarenta clérigos llegados de toda España.



A ellos especialmente iba dirigida la ponencia del padre Sergio García, jesuita, sacerdote y teólogo que recibió hace más de un año el encargo de coordinar el proyecto Peregrinus, pensado como servicio al caminante cuando ya alcanzó el final de la ruta. «El peregrino llega y se encuentra la catedral; pero, ¿después qué? No había, y eso lo demandaban, espacios físicos y una red de coordinación que le permitiese hacer una revisión general del Camino y ver hacia dónde le lleva. Reflexionar sobre lo que ha vivido para que le ayude en el futuro a llevar una vida más plena».



Recuperar la hospitalidad



Con el bum del Xacobeo, la atención al peregrino había quedado prácticamente en manos de las administraciones, abandonando poco a poco la Iglesia un servicio que llevaba en el ADN y que ahora quiere recuperar. «Cada congregación religiosa, cada parroquia, cada sacerdote ya atendía al peregrino, pero cada uno ha hecho lo que ha podido, de forma particular, porque no había una infraestructura, pero ahora se ha generado un esqueleto de coordinación, porque es cierto que cada congregación tiene su objetivo, pero hay uno por encima que nos une a todos, la acogida cristiana, que es universal».



Eso, en los 780 kilómetros que recorre el Camino Francés y a lo largo y ancho de la extensión de las demás rutas jacobeas, pero la misión encomendada a Sergio García se centra en Santiago, porque había en ese sentido una cierta contradicción entre la hospitalidad recibida a lo largo del recorrido y el vacío que el caminante se encontraba una vez obtenida la compostela.



La Compañía de Jesús trata de paliar esa carencia con el proyecto Peregrinus. «Lo primero que necesita el peregrino es dónde comer y dónde dormir, pero luego demanda también espacios donde poder reposar su experiencia, ya sea desde el punto de vista religioso o solo humano, aunque nosotros por supuesto le ofrecemos la espiritualidad».



Sea en el Colegio Mayor o en el gimnasio del colegio de San Francisco Javier, la Compañía de Jesús les ofrece alivio para el cuerpo y para el alma. Y aunque Sergio García insista en que no se trata de convencer ni de reconvertir, también admite que «el Camino es una joya para poner en práctica la acogida cristiana». O sea, dar de comer al hambriento, nada nuevo en la viña del Señor.