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El peregrinaje que "renació" hace 25 años

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15 abril 2018 / farodevigo.es

Los amigos del Camiño Portugués cumplen sus Bodas de Plata y entrega su insignia de oro al Concello -Admite que "ha mejorado mucho pero aún queda por hacer" en seguridad.

Corría el año 1993, el Año Santo de la mascota Pelegrín, y un grupo de pontevedreses decidió peregrinar a Compostela por una ruta jacobea que apenas era conocida entonces: el Camiño Portugués, que nace en el país vecino y cruza, entre otros, los municipios de Vilaboa, Pontevedra, Barro, Portas y Caldas. La idea inicial no iba más allá, pero han transcurrido 25 años y la ruta que pasa por la capital "resucitó" de tal manera que se ha convertido en el segundo trayecto más utilizado, tras el Francés, y el pasado año se rozaron los 70.000 peregrinos.

Así lo recordaba ayer Celestino Lores, "alma mater" de este fenómeno jacobeo y presidente de la Asociación de Amigas y Amigos del Camiño Portugués, que cumple sus Bodas de Plata, que celebrará el próximo día 19 con una gala en la que entregará su décimo cuarta insignia de oro al Concello de Pontevedra por la "constante colaboración desde el primer día con nosotros". Lores, acompañado de la concejala Anabel Gulías, recordó que todos los alcaldes durante este cuarto de siglo "siempre nos apoyaron" y la asociación incluso recibió el premio Ciudad de Pontevedra en 2004. Ahora, en correspondencia, el Concello se suma a otros galardonados como el entonces Príncipe Felipe, la Reina Doña Sofía, José Filgueira Valverde, Mariano Rajoy, Manuel Fraga, el arzobispo Julián Barrio, el cardenal Rouco Varela o la Brilat, último premiado hasta ahora.

Segunda ruta más usad

En estos 25 años, el Camiño Portugués no solo ha crecido en número de usuarios sino que se han mejorado sus infraestructuras y albergues, la señalización y otros servicios, pero Lores Rosal admite que "aún queda por hacer porque hay problemas pendientes", sobre todo en materia de seguridad vial. "Es un problema que no se da arreglado", se lamenta Lores Rosal.

Consolidado como la segunda ruta preferida por los peregrinos para llegar a Compostela, con un 20% de todos los caminantes que confluyen en la catedral, el recorrido aún comparte muchos tramos con el tráfico, en carreteras de circulación intensa, y con "puntos negros" que no acaban de resolverse pese a las constantes promesas de las administraciones al respecto. La Xunta anunció en su día que 2018 sería el año de la ruta portuguesa después de importantes actuaciones en el acondicionamiento y señalización del Camino Francés, el Camino del Norte, el Primitivo y el Camino de Fisterra-Muxía. El plan director del Camino de Santiago centrará las inversiones -algo más de dos millones de euros- en la mejora tanto de los trazados como en sus recursos, infraestructuras, en su promoción y su divulgación, pero no hay noticias de la seguridad vial. "No hay más accidentes porque el Apóstol protege a los peregrinos", dice Lores.

La Fundación de Amigos do Camiño dispone desde hace tiempo de un informe sobre los "puntos negros" (cruces con carreteras nacionales o de tráfico intenso; falta de arcenes, paso por rotondas...) del tramo pontevedrés de esta ruta, que apenas ha variado desde entonces.

En total señala seis puntos "de especial peligrosidad" para los caminantes en la comarca de Pontevedra, sobre los que en su opinión hay que actuar. Se trata de la salida de Pontevedra en San Caetano-Alba, sin ningún arcén y en un vial de gran intensidad de tráfico, con el paso sobre el río Rons por un pequeño puente sin protección; el cruce de la ruta en este mismo lugar con la carretera nacional N-550 (Pontevedra-Santiago); la entrada en Pontevedra desde Tomeza, el cambio de trazado a la altura de O Marco que desvía el Camino por el río de Os Gafos; el paso por los tramos afectados por la construcción de la autovía A-57 en Figueirido y de un tramo en Bértola, ambos en Vilaboa; y las intersecciones con la carretera nacional en Caldas, haciendo especial hincapié en el cruce de Carracedo.

Hasta ahora, el único plan en marcha para eliminar alguno de esos "puntos negros" es la denominada Variante de Alba, un vial que enlazará las carreteras de Vilagarcía y Santiago y servirá de alternativa a la actual PO-225, muy estrecha y sinuosa, por la que circulan los peregrinos. Sin embargo, todavía no hay un calendario concreto para su ejecución.