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El Camino Inglés se consolida y crece a un ritmo mayor que las demás rutas

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3 diciembre 2018 / lavozdegalicia.es

El itinerario salpica la provincia de patrimonio, paisaje y una historia por descubrir.

odos los caminos van a dar a Santiago, pero el más amable para el peregrino, el que conjuga los atractivos marítimos con los rurales y el que invita a conocer una historia secular todavía por descubrir recorre la provincia de A Coruña. Es el itinerario coruñés por antonomasia, pero es también el camino que elegían los nórdicos en la Edad Media para rendir tributo al Apóstol. Y es el que más crece, porque en un año, el 2018, que marcará un nuevo récord en el conjunto de las rutas jacobeas, el incremento de la que parte de ultramar supone una promesa cargada de esperanza para los 18 ayuntamientos unidos en la renovada Asociación de Concellos do Camiño Inglés, que parte en tierras gallegas de los puertos de A Coruña y Ferrol -donde se recibe a los peregrinos que llegan por mar- y se extiende hasta Santiago pasando por Narón, Neda, Fene, Cabanas, Pontedeume, Miño, Paderne, Betanzos, Abegondo, Mesía, Culleredo, Cambre, Carral, Ordes y Oroso.

En los diez primeros meses del año recibieron la compostela en Santiago 317.170 peregrinos, cifra hasta ahora nunca alcanzada en las estadísticas oficiales. Supone, en ese período, un crecimiento del 9 % con respecto al 2017. Pero si la lupa se centra en el Camino Inglés, el aumento es de un 24,7 %: de 11.003 caminantes en los diez meses del 2017 a 13.725 en el mismo período del 2018. Y no es un dato aislado, es una progresión que se mantiene desde que las administraciones se tomaron en serio su promoción y desde que descubrieron que, además de su interés como ruta cultural y religiosa, era también un potencial económico para sus concellos.

Los atractivos son muchos; es una ruta amable y fácil de cubrir porque supone recorrer 73 kilómetros desde A Coruña y 112,5 desde Ferrol. Es, además, un itinerario que combina el azul del mar con el verde del interior y que cuenta con un vasto patrimonio que va del conjunto monumental de Pontedeume a la abundancia pétrea de Betanzos o la riqueza natural de Oroso. Pero es, además, una muy interesante opción para evitar las aglomeraciones de las rutas más manidas.

En esas buenas cifras tiene mucho que ver la alianza construida al margen de intereses políticos entre el Xacobeo y la Asociación de Concellos do Camiño Inglés, personificada en el gerente del Xacobeo, Rafael Sánchez, y el alcalde de Oroso, Manuel Mirás, con la inestimable colaboración de la Diputación de A Coruña y de su responsable de Economía e Facenda, Antonio Leira.

Sánchez Bargiela cree que el éxito se debe «a la colaboración de todos los organismos implicados», y destaca la inversión de más de un millón de euros en la señalización del Camino Inglés como punto de partida de una serie de iniciativas que se van a incluir en el plan estratégico del próximo Xacobeo, en el 2021, en estrecha colaboración con los ayuntamientos implicados, «porque que se haya reactivado la asociación supone tener un interlocutor, y eso facilitará las cosas», reconoció.

Que el itinerario vertebre la provincia de A Coruña es razón suficiente para que la Diputación se haya involucrado, pero en ese compromiso tiene, además, un peso específico que Antonio Leira proceda de la corporación municipal de Oroso. No obstante, en ese crecimiento, él destaca la labor que hizo la Diputación con la promoción de la ruta en sus orígenes, en Escocia. «Creo que esa colaboración está dando sus frutos porque empezamos a notar la afluencia de personas que se interesaron por la ruta gracias a esos contactos».

Y por supuesto, Manuel Mirás, alcalde de Oroso, que nunca dudó del potencial económico del camino: «Es una industria que tenemos que cuidar y que genera muchos puestos de trabajo». Y él, desde luego, la mima, porque además, «para Oroso es un diamante en bruto».

Aunque algunos ayuntamientos ponen su granito de arena para que al menos los peregrinos tengan cubiertas sus necesidades básicas a lo largo de la ruta, todavía faltan servicios en su recorrido. No hay más que ocho albergues, y la iniciativa privada es todavía escasa pese al potencial que tiene la ruta. El esfuerzo por señalizar el itinerario no evita la confusión en algunos tramos, a lo que hay que añadir los discutidos desvíos del camino original que en nada favorecen a una ruta todavía no contaminada por los excesos cometidos en las más frecuentadas. Inversiones controvertidas como la del albergue de Ordes o atentados contra el patrimonio como el del puente medieval de Sigüeiro, marcan la senda que no se debe seguir.

Lo demás es una deuda con la historia; la que inició el monje islandés Nicolás Bergsson en el siglo XII, interrumpió el rey Enrique VIII en el XVI y retomaron más de 70.000 peregrinos en los últimos diez años. Y lo que queda por andar.