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Camino de la Plata

Pueblos y Ciudades del Camino

Granja de Moreruela

Municipio: Granja de Moreruela – Aldea

Provincia: Zamora

Situación: Enclavada en una loma a 730 metros de altitud, entre Zamora y Benvavente.

Descripción:  Aldea dedicada a la agricultura y ganadería.

Habitantes: 277

Otros:  Hay  buzón de correos, taller mecánico agrícola, carpintería metálica, transporte de mercancías

Web: http://www.moreruela.net

Descripción:

Granja de Moreruela se encuentra en plena Vía de la Plata, entre las ciudades de Zamora y Benavente.

Aunque parece que hubo asentamientos anteriores de población, el pueblo nace como granja del monasterio de Santa María de Moreruela.

Su principal atractivo turístico son las ruinas del monasterio de Santa María de Moreruela, cenobio del siglo XII que perteneció a la orden del císter y cuyos restos tienen un gran valor patrimonial, estando declarado Bien de Interés Cultural.

 

Noticias Peregrinas

EL CAMINO POST-COVID DE LORENZO MERÍN: MUY SOLITARIO, CON LA ACOGIDA DE SIEMPRE, ¡LA MEJOR TERAPIA DESPUÉS DE LO VIVIDO!

Lorenzo Merín es uno de esos peregrinos a quienes el Camino ha cambiado la vida, alguien que no se cansa de decir que peregrinar a Santiago es la mejor terapia, porque sabe bien lo que eso significa. Además, es un peregrino que, a través del que considera el más gratificante de los trabajos, ha aprendido a respetar todas las modalidades de peregrinación, a perder los prejuicios hacia quienes no pueden enfrentarse solos o en cualquier condición al Camino.

Lorenzo acaba de completar los 100 últimos kilómetros del Camino Primitivo, lo recorrió solo y se convirtió en el primer peregrino post-Covid. Me dice que cree que una familia llegó antes que él a través del Camino Inglés, tal vez es verdad, pero, en cualquier caso, lo que sí sabemos con seguridad es que él acaba de recoger una Compostela tras caminar y alojarse al modo tradicional durante varios días.

-Lorenzo, para empezar: ¿Podrías comentarnos un poco cómo empezó tu relación con el Camino?

Soy de Albacete, manchego, y en 1993 participé en una iniciativa organizada por la Junta de Castilla-La Mancha: un grupo de jóvenes, 50 jóvenes nada menos. Por entonces yo tenía 18 años, fue un viaje muy barato, nos llevaron hasta O Cebreiro y desde allí caminamos. Teníamos el permiso para acampar junto a los albergues públicos y utilizar las duchas y, a cambio, ayudábamos en la cocina. Fue una experiencia fantástica. Recuerdo que ya el primer día, en O Cebreiro, sufrí mi primera “pájara” espiritual. Tras una educación religiosa en mi infancia, me había vuelto casi ateo, pero allí tuve un primer reencuentro con lo espiritual. Yo diría que mi relación espiritual con el Camino es que siempre me hace dudar sobre ese ateísmo.

La relación que tengo hoy con el Camino va más allá de lo vivido en esa primera experiencia. Verás, yo suelo referirme al Camino como un “hospital psiquiátrico ambulante”, porque creo que de algún modo cada uno va al Camino con sus cuitas, no sabes bien por qué vas, pero luego lo descubres. En mi caso esta dimensión es fundamental: he vuelto al Camino en momentos de crisis, de dificultades, el Camino ha sido siempre mi mejor terapia.

-Después de esa primera peregrinación juvenil, ¿cuándo volviste a reencontrarte con el Camino?

A mi regreso de Santiago empecé mis estudios, estudié turismo y con sólo 21 años conseguí mi primer trabajo. No era satisfactorio y, tras pocos años, acabé dejándolo. Era 1998 y decidí que era un buen momento para hacer el Camino. Cogí el dinero que me quedaba y me marché a SJPDP, allí conocí a mi mejor amigo, Carlos, un hermano, brasileño, padrino de mi hijo, he estado 20 veces en Brasil, él aquí… Después de ese Camino comencé a trabajar en agencias de viajes, pero todos los años cogía vacaciones e iba al Camino, sobre todo al Francés. En ese tiempo era gordo, llegué a ser obeso, hubo un Camino que casi tuve que abandonar, fue una derrota.

A un cierto punto, después de la muerte de mi madre, decidí ocuparme de mí. Dejé mi trabajo y me sometí a una operación para reducir mi peso. Era 2008 y, todavía recuperándome, regresé a SJPDP. Desde entonces todos los años recorrí el Camino. Justo el siguiente, en noviembre 2009, a mi llegada a Compostela acabé saliendo hasta muy tarde, estaba con un extranjero que quería marcha, bebí mucho y, cuando me quise dar cuenta, ¡estaba hablando con quien hoy es mi mujer y la madre de mi hijo! Sí, conocí a una gallega de Fene y en seis meses estaba viviendo en Galicia.

-Sí ese es un cambio importante, encontraste a tu mujer y te viniste a Galicia…

Sí, me vine a vivir. Al inicio haciendo trabajos que no me gustaban y siempre hacía lo mismo: los dejaba y me iba al Camino. En una de esas ocasiones vi a un guía turístico trabajando en el Camino, le pedí su tarjeta y le escribí… ¡y acabé trabajando con ellos! Ahora trabajo como guía turístico en el Camino, con grupos pequeños, sobre todo de peregrinos extranjeros y mayores, gente que no se atreve en su primera experiencia a caminar sola en España, o que simplemente no puede hacerlo por sus condiciones físicas. ¡Es increíble!, ¡me pagan por mi pasión!

Lo que más me gusta de mi trabajo son las historias, escucho historias de vida increíbles, en todos los caminos hay historias increíbles… Y hago amigos, nos conocemos y hacemos reflexiones por las noches. Además, es gratificante saber que muchos de ellos, después de esta experiencia, regresan solos o con amigos y familiares a hacer el Camino por su cuenta.

Gracias a esta experiencia he dejado de juzgar, creo que es importante no juzgar en el Camino, aceptar que hay tantos caminos como peregrinos y que es respetable siempre la opción de cada uno. Nos resulta difícil imaginar la experiencia de caminar en un país desconocido, quizás en otro continente, sin conocer la lengua, sin experiencias previas, con una edad o condición física determinada… El Camino no debería ser un lugar para juzgar a los otros.

-Has recorrido muchos caminos, no sólo el Francés, y además de muchos modos diferentes…

Sí, por ejemplo, hice el Camino con mi hijo cuando tenía dos años y medio, hicimos sólo 100 kilómetros, pero fue increíble. Por otro lado, trabajando en el Camino a veces hago caminos muy largos, de meses, en Portugal, Francia, a través de España desde Andalucía… Pero siempre mantengo mis propios caminos personales, “mi camino de mochila”. Este año pude ir en febrero al Camino de Invierno y tengo una larga lista de caminos más desconocidos esperándome… Disfruto muchísimo de esas experiencias.

-Llegamos así a este último Camino, a esta experiencia extraordinaria de recorrer el Camino apenas el desconfinamiento lo ha permitido: ¿Por qué este deseo de hacer el Camino apenas fuese posible?

Mi experiencia ha sido la de millones de personas durante estos últimos meses. Vivo en un piso sin terraza, sin balcón… Y allí pasé estos meses encerrado, bajo la presión de las malas noticias continuas, en la tele, en los medios en general, escuchando cómo aumentaban las cifras de fallecidos, sin saber cuándo terminaría este período. En ese tiempo lo pensé y se lo dije a mi mujer: “el primer día que sea posible hago el Camino”. Primero pensé en hacer el Camino Inglés, pero luego esperé a que la movilidad entre provincias fuese posible… de modo que el Primitivo pudo ser mi opción. Hice un Camino con “sentidiño” y qué quieres que te diga: ¡No hay actividad más sana, ni más humana que ésta! El Camino es un lugar donde se puede ser humano por un tiempo y esa es la mejor terapia después del drama que hemos vivido.

-A los peregrinos que leerán esta entrevista les interesará mucho el lado práctico de tu Camino, cómo lo preparaste e hiciste posible, lo que has encontrado…

Para hacerlo posible lo fundamental era conseguir alojamiento, porque en ese momento todavía no era posible deambular sin tener un motivo. Cuando comencé podías ir a otra ciudad, pero por una razón o teniendo un lugar donde alojarte a tu llegada. Como conozco bien el Primitivo, pensé en varios lugares que conozco entre Lugo y Santiago, lugares donde quería dormir: elegí los alojamientos y ya fue suficiente para poder partir. Pero este fue mi caso, a partir del día 21 ya no habrá estos problemas.

Aclaro aquí, eso sí, que creo que no he sido el primer peregrino, una familia de Ferrol llegó antes, aunque pienso que ellos durmieron en casas de amigos y familiares y no en albergues. Yo traté de utilizar albergues o alojamientos más vinculados al Camino y la verdad es que lo conseguí, al final del día me encontraba con la acogida de siempre. No sentí miedo ni nada, en el Camino hay la distancia social que quieras, tomé todas las precauciones necesarias: mascarilla, geles…

-¿Encontraste la oferta hostelera necesaria?

Sí, en general no tuve problemas, aunque en comparación con cualquier Camino anterior -a pesar de que he caminado mucho en invierno- esta breve peregrinación fue muy solitaria, con casi todo cerrado… En una etapa fue difícil encontrar dónde comprar agua, no podías como en el pasado recurrir a la gente de las aldeas… o tal vez sí… A mi paso me encontré con dos reacciones opuestas: a veces se alegraban mucho de verte y otras mostraban miedo.

Me orientó mucho la información de alojamientos de Gronze. Algunos de los albergues y casas rurales estaban abiertos, muchos de ellos estuvieron ayudando y alojando a gente durante todo el confinamiento, a personas que trabajaban en servicios básicos. En esos alojamientos me sentí muy seguro, he visto que la gente está aplicando toda la normativa. He dormido dos noches en una habitación y una en un albergue, en el albergue me dieron todas las facilidades, se han adaptado superbién. Están todos adaptándose y deseando volver a poder trabajar.

-Para terminar, querría una reflexión más personal: ¿Qué sentiste en este Camino?, ¿qué pensabas o sentías mientras caminabas?

Me sentía feliz, poco a poco sentí cómo una especie de sentimiento de prisión que tenía desaparecía, ¡me sentía libre caminando por los montes! Pero a la vez era todo muy extraño, porque estaba solo caminando, sin un minuto de conversación. En este sentido los alojamientos fueron muy importantes, me sentí muy bien al llegar a los lugares donde dormía, incluso he hecho amigos, creo que he creado una amistad en cada sitio donde dormí.

Algo que quiero apuntar y me llamó la atención es que el Camino estaba limpísimo, se nota que no lo hemos ensuciado por mucho tiempo, hay algo que aprender de esto.

Y luego, la última mañana, antes de salir a caminar me emocioné mucho, lloré sin cesar antes de salir… Luego en Santiago también me emocioné un poco, pero extrañamente no fue lo mismo, me emocioné más al partir por la mañana sabiendo que llegaría a la meta. ¿Por qué? Recordé mis inicios en el Camino, recordé, por ejemplo, cuando la gente de los pueblos que te daba agua o indicaciones, te pedía que a cambio pensases en ellos al llegar: “¡Acuérdate de mí cuando llegues a Santiago!” Me acordé de todas aquellas personas y de todas las personas que he encontrado después en el Camino.

Ha sido un Camino solitario, pero con la acogida de siempre, ¡la mejor terapia después de lo que hemos vivido!

Fuente: fundacionjacobea.org

 

Fogón del Peregrino

Cocido Zamorano

Ingredientes:

250 gr. de garbanzos

Hueso de ternera la rodilla

Un chorizo Zamorano

Morcillo o costilla de ternera

Tocino

Un hueso de jamón

Tres patatas

Para los rellenos:

Un huevo

Un diente de ajo (muy picadito)

Perejil (muy picadito)

Jamón y chorizo (muy picadito)

Pan de hogaza si puede ser

Manos a la obra:

1.) La noche anterior se ponen los garbanzos en remojo en agua caliente con un poco de sal.

2.) Poner agua con sal en la olla Express para que se vaya calentando, mientras pelar la patata.

3.) Cuando el agua está hirviendo o a punto de hervir, se ponen todos los ingredientes en la olla poniendo los garbanzos siempre los últimos. Se cierra y se dejan una hora.

4.) Si no queremos que quede grasiento se pone solo medio chorizo en la olla, la otra mitad se cuece aparte.

5.) Unos minutos antes que acabe de cocer, se hacen los rellenos, se bate el huevo con el perejil, el ajo, el jamón y el chorizo todo picado y se añade la miga de pan hasta que quede una pasta no muy espesa, mientras se calienta el aceite en una sartén, cuando esta listo se hecha la mezcla se hace con dos cucharas para moldearlos y se fríen.

6.) Se cuela lo de la olla y reservamos el caldo, dejamos los garbanzos en la olla para que guarden el calor, con el caldo hacemos una sopa con fideos, y el que sobra se puede congelar, los rellenos se ponen en la sopa para que se reblandezcan. Servir todo por separado, en un bol los garbanzos y en un plato la carne y los rellenos.

 

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Aprovechamos la ocasión para mostraros nuestro catálogo de productos para que lo tengáis como referencia.

El Camino de Santiago a pie:

El Camino de Santiago en bici:

El Camino combinado (parte en bici y parte andando):

Otros Caminos:

El Camino a Caballo:

Enoturismo en el Camino:

Birding en el Camino:

Esperamos que sean de vuestro interés

 

Novedades

Santa María de Moreruela fue un monasterio perteneciente a la orden cisterciense ubicado en las cercanías del municipio Granja de Moreruela, en el noroeste de la provincia de Zamora (Castilla y León, España).1 El monasterio se halla en un lugar apartado de los núcleos de población, junto a la denominada Vía de la Plata. Se considera uno de los primeros monasterios cistercienses edificados en la península ibérica.2 El patronazgo inicial correspondió a los herederos de Ponce Giraldo de Cabrera (Príncipe de Zamora) y tuvo su auge económico hasta el siglo XIII. El auge se tradujo en posesión de tierras circundantes, expansión de la red monástica mediante establecimiento de prioratos. A este periodo dorado le sobrevino una serie de siglos desde el XVI al XVIII caracterizados por la racionalización y ahorro de los recursos obtenidos durante la Edad Media. La comunidad de monjes inicial que vivía en el conjunto se supone fue de doscientos, cifra que se vio enormemente rebajada en los siglos posteriores a poco más de una veintena, a lo sumo una treintena. Es posible que tuvieran una cantidad similar de criados diversos entre mozos de cuerda, pastores, vaqueros, hortelanos, cocineros, etc. Los edificios que componen el monasterio fueron sufriendo diversas reformas desde los inicios medievales, llegando a convivir todos ellos con una hospedería reciente creada a finales del siglo XVIII. El devenir y la exclaustración de los monjes se producen a mediados del siglo XIX debido a una serie de leyes desamortizadoras que se iniciaron durante la Guerra de Independencia Española. Estas sucesivas desamortizaciones finalizaron definitivamente con la actividad del convento en octubre de 1835. El rigor de los elementos y de los actos de rapiña causan su estado ruinoso en apenas varias décadas. El abandono convirtió el conjunto finalmente en una ruina. Las ruinas controladas que pueden observarse a comienzos del siglo XXI se erigieron en un periodo que va desde el siglo XII hasta el XVIII. Se declaró como Monumento Histórico Artístico el 3 de junio de 1931 por decreto publicado por el Gobierno provisional de la Segunda República. A pesar de ello las ventas posteriores de terrenos circundantes incluían algunos edificios del Monasterio. Acto que obligó al Ministerio de Cultura a iniciar expropiaciones forzosas en el año 1981, siendo un conjunto protegido en 1995 en propiedad de la Junta de Castilla y León. Se han realizado varias intervenciones parciales a finales del siglo XX, comienzos del XXI.

 

Comer y dormir en el Camino

La Casa del tio Quico

Descripción

La Casa Del Tío Quico se encuentra en Granja de Morerurela, una pequeña población entre Benavente (a 28 kms) y Zamora (a 40 Kms) que constituye un lugar de obligado detenimiento en la Vía de la Plata.

En nuestro pueblo hay un moderno Centro de Interpretación del Císter, el único de España, donde podrás conocer a fondo la arquitectura de esta orden religiosa.

Municipio: Granja de Moreruela
Provincia: Zamora
Situación: Gonzalez Galindo, 6 Granja de Moreruela
Contacto: Tel. 695 26 09 05/06
Email: tioquico@casadeltioquico.com
Web: http://www.casadeltioquico.com

 

 

Un segundo de Paz

Yo soy tú sintoma

Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas chocar y hundirte.

Hola, tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, gripe, dolor de garganta, insuficiencia renal, diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue. Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti.

Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles. Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas.

A ver, dime algo, ¿tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de “paz” impreso en la espalda? ¿No verdad?.

Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser “sutil” y “suavecito” cuando debo darte el mensaje. Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mi, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo.

Sólo te escucho decirme: “Cállate”, “vete”, “te odio”, “maldita la hora en que apareciste”, y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.

¿Qué haces tú? Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con quimioterapias. Intentas día a día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma “mágica” yo me vaya de tu cuerpo.

Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.

Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme…
¿Vas comprendiendo??

Para ti, yo el síntoma, soy “La Enfermedad”.
Qué cosa más absurda. No confundas las cosas.
Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas.
Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento. Y sólo para callarme.

Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma.
¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?

Tu eres la enfermedad
La enfermedad, “eres tú”, “es tu estilo de vida”, “son tus emociones contenidas”, eso sí es la enfermedad. Y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma, callarme, silenciarme, desaparecerme, ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.

Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como un “golpazo a tu inteligencia”. Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.

Cuando yo, “el síntoma”, aparezco en tu vida, no es para saludarte, no, es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte. Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: “por qué apareció este síntoma en mi vida”, “Qué querrá decirme”?. ¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora?.
¿Qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?.

Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.

Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al doctor para que me duerma, analiza lo que trato de decirte, de verdad que por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo, cuanto más rápido hagas conciencia del por qué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré.

Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir. Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección como “analizador” de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.

Por favor, déjame sin trabajo.
Te invito a que reflexiones, cada vez que me veas aparecer, por el motivo de mi visita.
Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia como si yo fuera un trofeo.

Estoy harto de que digas:
“Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético”.
“Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar”.
“Siempre yo con mi migrañas”.
Me presumes como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás.

Cada vez que me presumes, realmente estás diciendo: “Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, mírenme, mírenme”.

Por favor, haz conciencia, reflexiona y actúa.
Cuanto mas pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida!

Atte, El síntoma.

Fuente: enbuenasmanos

 

Literatura del Camino

Caminos a Santiago en Castilla y León

Editorial: Edilesa Autor: VV.AA.
Publicación: León, 2004.
ISBN: 84-8012-481-4.
Páginas: 331. Medidas: 33 x 25,5 cm.
Fotografías/Mapas: Sí/Sí

Índice: Las peregrinaciones · Peregrinación medieval a Compostela · Establecimiento de los itinerarios · Definición topográfica del Camino · Memoria escrita · Iconografía jacobea · Arte, devoción y urbanismo · El peregrino · Las tradiciones · El Camino francés: Desvío de León a Oviedo · Vía de la Plata: Camino de Fonseca · Ruta de la Lana · Camino de Levante · Camino Real de Madrid · Otros desvíos y variantes: Irún-Burgos; De la Ruta de la Costa a Carrión · Ruta Vadiniense · Mapas: Caminos jacobeos en Europa; Caminos a Santiago en la Península Ibérica; Caminos a Santiago en Castilla y León.
Resumen: Ameno libro que abarca distintas facetas del Camino a Santiago y en particular las distintas vía alternativas que también existieron además del Camino Francés.

Para más información, pinchar aquí

Oportunidades

Obtener la Credencial Oficial

La Credencial es un documento imprescindible para el peregrino, y que debe llevar consigo para recorrer cualquiera de los muchos Caminos que conducen a Santiago de Compostela en peregrinación, bien sea andando, en bici o a caballo. Con ella se accede a los muchos albergues que existen para el Peregrino, a lo largo y ancho de las diversas rutas. Y cuando se alcanza la meta, que no es otra que la Capital de Santiago de Compostela, sirve para obtener la Compostela en la Oficina del Peregrino, que es un certificado que acredita haber realizado el Camino en peregrinación.

Es conveniente solicitarla antes de emprender cualquier ruta, ya que dependiendo de donde uno quiera iniciar el Camino, pues es posible que en este punto de partida no la encuentre. Las Asociaciones de Amigos del Camino y también en algunas parroquias y albergues las suelen tener. También desde Mundicamino las enviamos a cualquier lugar del mundo, basta con que entres en este enlace para obtenerla: Clik aquí

 

Algo de Historia

Granja de Moreruela

Situada en la romana Ruta de la Plata, importantísima vía de comunicación, que más tarde utilizarían los peregrinos a Santiago de Compostela es famosa por la importancia de su monumento más famoso: El Monasterio de Santa Maria de Moreruela, el mayor, y primer monasterio del Cister en España.

La historia de esta localidad se encuentra inexcusablemente ligada al monasterio de Santa María de Moreruela. La actual Granja de Moreruela, en el año 1143 era la antigua villa o lugar de Santa Eugenia, según documento de donación a los frailes de la villa de Moreruela de Frades o Arriba para la fundación del Monasterio de Moreruela. El rey Alfonso VII de León donó a Ponce de Cabrera, y por medio de éste a los monjes Pedro y Sancho, Moreruela de Frades, término abandonado que, según la carta de donación, rayaba con los términos de Castro Torali (Castrotorafe), Regua (Riego), Mangaineses (Manganeses), Sancta Eugenia, Pedrería, Tábara, y Santa Eugenia que súper Estula ripam est sita.

Santa Eugenia, villa donada posteriormente al Monasterio, se convierte en la Granja de Santa Eugenia según la bula de Alejandro III del año 1162 y en la bula de Inocencio III del año 1204 la granja de Santa Eugenia, pasa a llamarse Granja de Opera (de la Obra) desapareciendo el nombre de Santa Eugenia como villa integrándose su término en Moreruela.

En el año 1296, el rey Fernando IV facultó a Moreruela para hacer tres pueblas o burgos: En Zamora, en unas casas cerca de la iglesia de San Antolín. En Benavente, junto a la iglesia de San salvador, convento de Santa Clara. En Moreruela de Suso, en torno a una heredad.

El prior y el convento del monasterio de Moreruela otorgan carta de poder a su abad, Pedro, para que, en su nombre, llegue a un acuerdo con el obispo de Zamora, don Rodrigo, para poner pila bautismal en la iglesia de San Juan (28 de febrero de 1332).

El nombre de “La Granxa” aparece a partir de la fecha de promulgación de las ordenanzas o “Leyes de Moreruela” del año 1585. Las ordenanzas son un conjunto de normas elaboradas por los concejos para regular la vida municipal. Tienen un valor histórico extraordinario dado que suponen el primer cuerpo legislativo conocido para la villa. Las de La Granxa constan de treinta capítulos

Durante la Edad Moderna, Granja de Moreruela fue una de las localidades que se integraron en la provincia de las Tierras del Conde de Benavente y dentro de esta en la receptoría de Benavente.​ No obstante, al reestructurarse las provincias y crearse las actuales en 1833, la localidad pasó a formar parte de la provincia de Zamora, dentro de la Región Leonesa,​ quedando integrado en 1834 en el partido judicial de Benavente.

El 11 de septiembre de 1835 se establece la ley de cierre de todos los Monasterios abiertos hasta la fecha en el territorio español, lo que significó el abandono del monasterio de Santa María de Moreruela. Ante la resistencia a dicha decisión, el abad y un monje del mismo fueron procesados por el corregidor de Benavente por desafección al Régimen. Esto no evitó que el monasterio y el monte adyacente fueran vendidos a particulares,​ sufriendo diversos saqueos a comienzos a lo largo de los siglos XIX y XX los edificios del conjunto monástico.