Apostol

Inicio / Actualidad / El albergue municipal de Tres Cantos, en el Camino de Madrid, ya ha recibido a más de 1.000 peregrinos

El albergue municipal de Tres Cantos, en el Camino de Madrid, ya ha recibido a más de 1.000 peregrinos

15 agosto 2017 / Mundicamino

La localidad madrileña marca el final de la primera etapa para los caminantes que comienzan en la capital su Camino de Santiago.

A pesar de ser la única ruta jacobea que parte de la capital, el Camino de Madrid no es precisamente una de las vías más utilizadas por los peregrinos madrileños, que tradicionalmente se desplazan directamente dirección al Camino Francés u otras rutas para llegar hasta Santiago de Compostela. Sin embargo, gracias a la labor de las asociaciones de amigos del Camino de Santiago, de las autoridades locales y de la colaboración de muchos peregrinos, esta ruta poco a poco va siendo más conocida y cada vez son más los caminantes que se plantean recorrer los más de 600 kilómetros que separan Madrid de Santiago.

Una de las localidades de la sierra de la capital más vinculadas con el Camino de Madrid es Tres Cantos, que desde 2010 tiene habilitado un albergue municipal de peregrinos en la planta baja de su consistorio y que ya ha recibido más de 1.000 peregrinos desde su inauguración. Según se afirma desde el municipio, Tres Cantos fue la primera localidad de esta ruta en ofrecer alojamiento a los peregrinos, que pueden disponer de una cama, aseos, duchas con agua caliente, taquillas para sus pertenencias y la posibilidad de sellar sus credenciales. Los peregrinos que lo deseen pueden avisar con antelación o personarse directamente en el albergue del municipio.

El Camino de Madrid conecta la capital con la meseta castellana, uniéndose a la Vía de la Plata para más tarde conectar con el Camino Francés en Sahagún y proseguir la senda hasta Santiago de Compostela. Son casi 700 kilómetros de ruta, con algunas etapas bastante duras que se concentran sobre todo en las primeras jornadas, cuando los peregrinos deben cruzar la Sierra de Guadarrama. Hasta mediados del siglo pasado esta ruta era también utilizada por los trabajadores del campo lucenses que acudían cada año a la siega en Castilla.