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El Camino de Santiago es un símbolo de la unidad europea

05 julio 2017 / Mundicamino

Declarado Primer Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa en el año 1987 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1993, el Camino ve reforzada su importancia simbólica en la, hoy difícil, construcción política de la UE.

El Camino de Santiago tiene su origen en Compostela cuando, allá por el año 814, tras el descubrimiento-invectium de la tumba del Apóstol Santiago, el Rey asturiano Alfonso II el Casto viene a Compostela, apareciendo en la historia como el primer peregrino a la tumba del Apóstol. Se configura entonces la peregrinación a Santiago, como una manifestación esencialmente religiosa, que se irá ramificando a una compleja red de causalidades e influencias que dejarán huella en la literatura, el arte, la cultura, el comercio, las relaciones políticas y jurídicas y a la casi totalidad de las actividades sociales de la época, favoreciendo e impulsando relaciones colaterales en un fructífero intercambio entre las diferentes regiones de Europa, dando lugar a la configuración paulatina de un acervo común.

En la medida en que los reyes encontraron en el peregrinar una fuente económica y de desarrollo técnico y cultural, dotaron al Camino de infraestructuras, apoyo humano y protección, y una adecuada legislación.

A lo largo de los siglos XI a XV, periodo de máximo esplendor del peregrinar, el Camino de Santiago se convierte en uno de los grandes difusores de la cultura de la Edad Media. El arte, la arquitectura, la literatura, la música, tienen manifestaciones propias y comunes en el ámbito Xacobeo. Según el Centro de Estudios, Investigación e Historia Contemporánea de París, a lo largo del siglo XII la afluencia anual de peregrinos a Santiago se cifra entre 250.000 y 500.000 peregrinos.

Pero además de las peregrinaciones populares multitudinarias peregrinan también a Santiago condes, duques y reyes, incluidos los Reyes Católicos Isabel y Fernando, muchos de ellos movidos, seguramente, por motivos políticos a la par que religiosos.

Tras varios siglos en que las motivaciones religiosas, políticas y económicas jugaron un papel importante en la promoción del Camino de Santiago, con periodos de máximo esplendor pero también de decadencia a partir del siglo XV; en el momento actual, Santiago de Compostela y su Camino siguen atrayendo a millones de peregrinos con una meta física, llegar a Santiago, pero con múltiples y variados objetivos, en lo espiritual y cultural.

Hoy, la condición del Camino de Santiago como símbolo de la unidad europea, contribuye igualmente a su difusión, reconocimiento y promoción como cordón umbilical de Europa, pudiendo considerársele la calle Mayor del viejo continente. Declarado Primer Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa en el año 1987 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1993, el Camino ve reforzada su importancia simbólica en la, hoy difícil, construcción política de la Unión Europea.