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El murciano posadero del camino de Santiago

22 septiembre 2017 / Mundicamino

La crisis económica llevó a José Manuel Garrido a hacer el camino del norte, pero nunca imaginó que acabaría siendo hospedero de peregrinos.

Reinventarse a causa de la crisis es algo que han tenido que hacer muchas personas en los últimos años, pero a pocos les ha salido la jugada tan bien como a José Manuel Garrido, murciano de nacimiento, madrileño de adopción y ahora gallego por elección.

«Estaba pasando por un mal momento personal y profesional, y unos amigos me ofrecieron hacer el Camino de Santiago», recuerda. Eligieron la ruta del norte, la que cruza desde Asturias a Galicia por el Puente de los Santos, en Ribadeo. «Pero cuando lo atravesaba, me pregunté por qué pasábamos por allí y me dije que ese no debía ser el camino original», relata.

Nunca sabrá si fue el destino o la casualidad la que quiso que se lesionase en A Trabada, el primer pueblo gallego por el que pasaba la ruta original, rodeando la ría desde Asturias por Vegadeo, y que fue abandonada al construirse el puente de los Santos. «Tuve que volverme a Madrid a causa de la lesión, pero una semana después me volví solo para acabar el camino desde donde lo había dejado».

Un golpe de fortuna

Un año después de hacer el camino, José Manuel recibió un dinero que años antes había invertido en una cooperativa. «No me lo pensé dos veces. Me había enamorado de Asturias y de Galicia, así que me compré una casa en Trapa, una aldea de A Trabada en la que vivimos 3 personas», dice con orgullo.

En 2015, después de haber arriesgado todo su dinero en la compra del inmueble, la fortuna quiso sonreír de nuevo a Garrido: la Unesco declaró patrimonio de la humanidad la ruta originaria del camino del norte, la que pasa por Vegadeo y A Trabada.

‘A Casa Xica’, como se llama la residencia de este murciano en Galicia, ha abierto sus puertas a peregrinos en mayo de este año. Desde entonces, unas 220 personas de todas las nacionalidades han pasado por la puerta de Garrido buscando cobijo y comida.

«Yo no tengo un albergue, lo mío es una casa abierta para peregrinos. En el pasado no existían los albergues, eran los vecinos los que abrían las puertas de sus casas a cambio del trabajo de los peregrinos o de una aportación económica», explica. ¿Qué hace con aquellos que llegan sin dinero? «Pues limpian los baños o los platos, ayudan con la leña, se ponen a fregar… Esto es sin ánimo de lucro», asegura.

‘El Murci’

De momento, ‘A Casa Xica’ solo cuenta con 8 plazas para pernoctar, pero la intención de Garrido es ampliar la capacidad de acogida. «Estoy muy contento, porque la gente de por aquí estaba falta de peregrinos y me han acogido muy bien. Todos en el pueblo están muy contentos de ver a los peregrinos pasar por aquí de nuevo», reitera.

Ya por todos lados se le empieza a conocer como el murciano que ha impulsado el camino del norte, porque a pesar de que solo vivió 8 años de su vida en Murcia, Garrido presume de llevar la Región por bandera allá donde va. «De hecho, aquí en Galicia me han apodado ‘el Murci’, porque siempre presumo de ser murciano», relata sonriente.