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El peregrino que le robaron la bici en Rioseco llega a Santiago

25 septiembre 2017 / Mundicamino

El Camino de Santiago supone un reto para el peregrino. Junto a la variedad de motivos que le animan a emprenderlo, siempre se encuentra la necesidad de llegar. A pesar de que, como la vida misma, el Camino es un motivo en sí mismo, una experiencia, un encuentro, el peregrino, venciendo los kilómetros, el sol y las lluvias o el cansancio, desea llegar a la tumba del Hijo del Trueno. Por eso, el madrileño José Luis Merino cuando hace semanas le quitaron su bicicleta en Medina de Rioseco tras empezar días atrás su primera peregrinación, sabía que no se iba a dar por vencido. El pasado fin de semana José Luis llegó a Santiago de Compostela.

Después del robo de su bicicleta, al no poder seguir el Camino a pie al haberle quitado también todas sus pertenencias personales, José Luis regresó a Madrid, «desorientado, sin saber que hacer. Ni vacaciones ni sueño cumplido después de tanto tiempo, en un momento crucial de mi vida». Entonces, «me negué a fracasar». Compró, a plazos, una bicicleta nueva y regresó a Medina de Rioseco para recomenzar el Camino, que completó, «con frio, niebla, lluvia y empapado, pero bien acompañado y animado por mis recuerdos». Había logrado su particular reto «con algún contratiempo, pero lo había conseguido».

«Con ilusión recogía la Compostelana (certificado expedido por las autoridades eclesiásticas y dado a los peregrinos cuando acaban su recorrido». Con alegría recibía en Santiago de Compostela el grato apoyo familiar. Ahora, José Luis ya se encuentra «en el camino de la vida», dando clases en la Universidad. En su memoria queda la presencia del convento de Santa Clara y el apoyo espiritual de sor Piedad, «que tanta huella ha quedado en mi camino».