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José Bartolomé, el incombustible peregrino: 11.000 kilómetros a sus 94 años

11 febrero 2020 / abc.es

La historia de este zamorano ha sid una de las que han inspirado la serie «Tres Caminos», de Amazon Prime

Con motivo de la celebración del Xacobeo 2021, Amazon Prime prepara la primera serie dedicada al Camino de Santiago, inspirada en experiencias muy diversas aunque pocas como las del zamorano José Bartolomé, que con 94 años ha hecho 11.000 kilómetros en sus sendas, en las que sueña con seguir.

Alex González será en «Tres Caminos» un bombero mexicano que decide hacer el Camino para expiar el sentimiento de culpa y que compartirá senderos con otros cuatro personajes de distintas nacionalidades, procedencias, motivaciones y, por supuesto, edades.

La motivación de Bartolomé, que ha trabajado siempre en la banca, es, sobre todo, por fe, aunque hacer más de 11.000 kilómetros en 397 días de camino en los últimos 20 años le ha enseñado a apreciar, y mucho, paisajes, monumentos y compañeros de viaje: «es como una religión en comunión con la naturaleza», explica en una entrevista con EFE.

En un mundo que se mide por kilómetros diarios, ampollas en los pies y compostelas -el documento que acredita haber recorrido al menos 100 kilómetros a pie o 200 a caballo o en bicicleta-, la causa religiosa es invocada por más del 40% de los 350.000 peregrinos que hubo en 2019 y que en un 85% partieron de Sarriá, Saint Jean Pied de Port, Oporto, Tui y Ferrol.

La serie, dividida en capítulos de 40 minutos, se centrará en el trayecto que parte de Saint Jean Pied de Port, el llamado Camino Francés, uno que conoce bien Bartolomé, que lo ha hecho varias veces.

Desde 1999

«Empecé en el Jacobeo de 1999 y fue el prólogo de lo que iba a ser una pasión que va mucho más allá de la admiración del paisaje y los pueblos por los que pasaba: me provoca una sensación de bienestar increíble, una experiencia que une tanto lo religioso como lo histórico».

El último que ha hecho, «por el momento», fue el que comienza en Santo Domingo de la Calzada y va por Atapuerca y Burgos hasta Frómista en el que estuvo acompañado de su hija Conchi, algo poco usual porque su más fiel asistente ha sido siempre su mochila aunque en alguna se haya animado también su mujer.

«Mi compañera inseparable es la mochila. Conmigo siempre en las injurias climatológicas, los problemas de los albergues, o las subidas y bajadas», entre las que recuerda especialmente los altos de Mezkiritz, Erro, El Perdón, Pedraja, Foncebadón y Cebreiro, «lugares realmente complicados».

Cuando tenía menos años ha llegado a hacer etapas de 50 kilómetros y era muy normal que «pasara» a otros caminantes. Ahora va un poco más «despacio», se ríe. Para hacer el camino se necesita, «por supuesto», una preparación, que el cumple con caminatas de entre 10 y 12 kilómetros diarios, alternando llano con montaña.

Y siendo eso importante, precisa, no lo es menos «conservar el equilibrio, mantener las ideas despejadas y una buena concentración». «Quienes no hacen el Camino -sostiene- nunca sabrán de unas emociones únicas. Es como un medio de relax, donde todo es silencio, sin ruidos que te confundan», meditación en movimiento.