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Camino de San Olav

Cultura

Modubar de San Cibrián

Modúbar tiene su origen en las repoblaciones mozárabes de la segunda mitad del siglo IX. El río Viejo o río Modúbar recorre la pequeña vega y da su nombre a a la localidad y a las poblaciones cercanas de los otros Modúbares, el de la Cuesta y el de La Emparedada. De la época Medieval se ha documentado al Norte de la población actual, en posición elevada respecto del Valle, dos centros de culto: San Martín y San Cebrián. El primero, hay testimonio escrito de que en el año 944 pasó a ser monasterio, después de haber pertenecido durante un tiempo al linaje del noble Gudestioz; mientras que el segundo permaneció como iglesia rural.
El cartulario “El Becerro Gótico de Cardeña”recoge parte de la historia del monasterio y sus alrededores entre los siglos IX a XI y cita la existencia del monasterio de San Martín y que en el año 975 lo habitaban 34 monjes. Al parecer la prosperidad del monasterio duró poco, quizá debido a las incursiones de Almanzor en la zona, lo que supuso el traslado de la población al fondo del valle.

Los Ausines

Con la llegada de los romanos, el entorno de Los Ausines adquirió gran importancia al encontrarse muy cerca de la poblada y romanizada comarca de Lara. Incluso por la zona discurría una calzada, paralela al curso del río de Los Ausines, que comunicaba Clunia con el valle del Arlanzón.
En Los Ausines estuvieron presentes visigodos y musulmanes. Estos últimos se retiraron ante el empuje de los cristianos del norte que, a finales del siglo XI, erigieron una modesta fortaleza, reutilizando materiales prehistóricos, en lo alto de El Castillejo. Este castillo fue el origen de un Alfoz alto medieval que aparece citado por primera vez en 972.
Este intenso pasado ha dejado su huella en el caserío de los tres barrios de la localidad. Además de la bien conservada arquitectura popular, en la que es palpable la influencia de la casa serrana, destacan los elementos románicos conservados en la iglesia de Santa Eulalia, en el Barrio de Quintanilla, le ermita de Nuestra Señora del Castillo, en el Barrio de San Juan y en la iglesia de San Miguel, en el Barrio de Sopeña.
La realidad es que Los Ausines esta constituido por los tres barrios, dotados todos ellos como si de pueblos independientes se tratara, pero a la vez con elementos comunes, como la ermita de la Virgen del Castillo, donde se celebran las fiestas de la Cruz de mayo (3 de Mayo).

Revilla del Campo

El pueblo actual es resultado de la fusión de otras tres villas muy pequeñas, a lo largo de su historia, Revillasuso, Tabladillo y Salgüerito, este último después de la guerra civil. En la actualidad también Quintanalara pertene a Revilla.
Existe un borrador de un posible libro sobra la historia de Revilla del Campo, por cierto villa que fue realenga.
En su formación también tienen mucho que ver la repoblación por parte de personas venidas de lo que entonces se denominaban Vizcainos y Navarros, hay que tener en cuenta que esta zona por aquellos tiempos pertenecia al Reino de Pamplona.
Ocurre aquí algo parecido a muchos pueblos del Alto Arlanzón y Sierra.
Según algunos espertos en la materia, hoy en día se puede obserbar a muchas personas cuya fisonomia guarda gran relación con el tipismo denominado vasco.
Desde el año 900 y siguientes, van surgiendo pueblos nuevos, entre los que se encuentra: Revilla del Campo, Revillasuso y Quintanalara, sin que podamos precisar hasta ahora el año exacto de su fundación. En las cercanías de las dos Revillas se han encontrado importantes restos arqueológicos romanos de las antiguas culturas de Lara, los cuales todavía no se han podido estudiar científicamente.

Quintanalara

La historia de Quintanalara está fuertemente vinculada a la comarca de Lara.
De origen Celta: los Pelendones y Turmódigos, ubicaron su morada en este pueblo.
El imperio romano, presente en toda la comarca, llenó la geografía de calzadas por las cuales desplazar sus mercancías. Una de estas, la que unía Lara de los Infantes, Nova Augusta, con Monasterio de Rodilla, se piensa que también pudo pasar por Quintanalara. No es de extrañar pues en alguna excavación de forma casual se han encontrado ladrillos utilizados para la construcción de las glorias “hipocaustum”.
Quintanalara como muchos de los pueblos de la zona aparece tras una primera repoblación entre los años 860 y 977.
En 1352 aparece de forma segura documentada en el Becerro de Behetrías bajo el régimen jurisdiccional del Abad de Bujedo.
En el siglo XVIII el Catastro de la Ensenada cita a Quintanalara con 160 habitantes, 87 solteros, 64 casados y 9 viudos.
Fue en el censo del año 1857 fue cuando más gente habitó en el pueblo con 244 personas.
Desde el año 1843 Quintanalara tuvo Ayuntamiento propio, perteneciendo al Partido Judicial de Salas de los Infantes, sin embargo en el año 1978 pasa a ser Junta Administrativa dependiente del Ayuntamiento de Revilla del Campo y por lo tanto al Partido Judicial de Burgos.

Cubillo del César

Cubillo del César es también conocido como La Cesa, por sus referencias históricas a Cobiel de la Cesa o Cubiel de la Cesa, topónimo utilizado antes de la reconquista según consta en varios documentos, el más antiguo de todos del año 908 del monasterio de Las Huelgas. También en el siglo XIV era conocido de esta manera, según está escrito en El Libro Becerro de las Beberías.
Los orígenes del pueblo de Cubillo del César se remontan a los tiempos en los que la reconquista tuvo gran importancia en toda la zona de Lara: siglos X-XII. Cuando la ciudad de Lara quedó reconstruida en el año 902 y los infanzones Gundisalvo y Finderico deciden ampliar las fronteras, se van estableciendo varios núcleos de población. Uno de ellos fue el de Cubillo del César. Pero pronto pasó a depender del Monasterio de las Huelgas, ya que la reina Doña Berengüela, hija de Alfonso VIII, y el nieto de éste, San Fernando, donaron al Monasterio lugares y posesiones de importancia; incluyeron en la donación a Cubiel de la Cesa.

Muy cercano del monasterio de San Quirce. Ha estado vinculado tradicionalmente a la tierra de Ausín. De hecho es pedanía del ayuntamiento de Los Ausines.

Cubillejo de Lara

El primer censo que se conoce es de 1953 aunque hay datos del obispado que hacen pensar que ya existiera en 1053 como uno de los tres Cubillos.
En el censo de 1591-1594 aparece la población ”Ouillejo” aparece integrada dentro de la actual provincia de Burgos dentro de la jurisdicción de Lara.
En 1843 Cubillejo de Lara pasará a estar integrado dentro del ayuntamiento de Mambrillas de Lara junto a Quintanilla de las Viñas con una población total de 249 habitantes.
En publicaciones de 1845 aparece Cubillejo de Lara como un casco urbano con 24 casas, una escuela con 12 alumnos y una ermita ya desaparecida de San Emeterio y Celedonio. La población era de 14 vecinos de un total de 49 personas que obtenían una producción total de 127.200 reales que daban una base imponible de 12.720 reales y una contribución al ayuntamiento de Mambrillas de Lara de 500 reales. Sus principales fuentes de ingresos provenían de agricultura y ganadería.
En la actualidad Cubillejo de Lara cuenta con 20 viviendas habitables además de pajares o tenadas, un censo de 10 personas. La ganadería es de pueblos aldeanos que alquilan estos pastos y solo una familia local vive de la agricultura.

Quintanilla de las Viñas

De destacar en este pequeño pueblo son las ruinas del primitivo Castillo de Picón de Lara, situado en una cima próxima al propio pueblo. Este castillo fue fundado por Gonzalo Fernández, padre de Fernán González. Apenas quedan piedras que hagan suponer la existencia del castillo-cuna del futuro Imperio de Castilla.
En el año 929 es Alfoz de Lara, es decir tierra de frontera en la Reconquista y por tanto de obligada repoblación. Muy cerca de aquí, en Quintanilla de las Viñas, existe una ermita visigótica donde, se dice, se celebró el primer acto público de Fernán González para la restauración de un viejo monasterio.
Al igual que sucede en tantas otras localidades, la emigración y el abandono de la forma de vida tradicional vinculada al campo, dura por definición, supuso un declive paulatino y aparentemente inexorable de la sub comarca. No obstante, las alternativas que plantean las nuevas formas de vida del III Milenio (recuperación de viviendas para vacaciones, turismo cultural…), tienen aquí un campo abonado inmejorable; porque quien de verdad quiera conocer cómo fue el nacimiento de Castilla, no ya la Castilla Vieja, sino la Antigua (o mejor, la Eterna), que se acerque hasta Lara.

Mambrillas de Lara

Se encuentran citas oficiales de Mambrillas en 1587. Su nombre procede de M;ambligas, diminutivo de Mamblas (en clara relación con los cercanos picos del mismo nombre), derivado a su vez del latín ?mamulas?, o pechos de mujer. Mambrillas, vinculado al Alfoz de Lara, el más extenso e importante de todos los alfoces burgaleses desde el 929 d.C.y próximo al monasterio de Arlanza, tiene su momento de máximo esplendor en el final del mundo medieval. En 1186 varios nobles hacen entrega de alguna de sus propiedades en esta villa al mismo cenobio.
A pesar de todo parece que esta aldea siempre estuvo vinculada a la civitas? de Lara, pues aunque la misma no aparezca en el Becerro de Behetías, el año 1459 los vecinos participan en el proceso que dará lugar a la promulgación de las Ordenanzas de la villa de Lara y su Tierra. El año 1587 figura recogida como Mambligas. En esta zona tiene un mayor entronque las más ancestrales tradiciones épicas de nuestra rica literatura medieval como son el poema de Fernán González y sobre todo la leyenda de los Siete Infantes de Lara. Todavía se puede apreciar sus construcciones de arquitectura popular serrana, sus cuatro hornos, el molino, y por supuesto el templo parroquial dedicado al patrono de la villa, San Juan Bautista, construido en el siglo XV.