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Camino Lebaniego

Monumentos

Cabañes

Castañar milenario

En el Habario o Castañar de Pendes es un lugar espléndido para relajarse, reponer fuerzas y contemplar el maravilloso paisaje de esta zona cada vez más conocida de Liébana desde el Mirador de Los Moros, los más de 200 castaños milenarios, restos de castros o poblados cántabros casi ocultos entre la vegetación y el terreno y un pequeño área recreativa con mesas, columpios, una fuente y posiblemente uno de los campos de fútbol mas bonitos del mundo aunque no el más grande pero si por las vistas. Cerca del Habario se hallan los pueblos de Cabañes, con un albergue y Pendes, donde se puede visitar una quesería, ver la elaboración de los quesos y posterior degustación de los productos con una visita guiada y también la posibilidad de alguna ruta autoguiada del entorno.

Pendes

El Castañar de Habario

Se encuentra en la carretera que va desde Tama hasta Cabañes, una vez pasado el pueblo de Pendes.

Cuenta con 4 mesas, fuente , campo de fútbol, parque infantil y zona de aparcamiento.

Se trata de un lugar de extraordinaria belleza, el principal atractivo de este espacio son los castaños centenarios, que justifican con creces la visita.

Tama

Potes

Torre del Infantado

Entre los ríos Deva y Quiviesa, en la mismísima confluencia de ambos donde se encuentran y rugen sus aguas se yergue digna y pétrea la Torre del Infantado.

Bastión de la Villa de Potes y de toda la Comarca de Liébana es éste un edificio medieval denominado Bien de Interés Cultural

Abierta al público tras su inauguración el 19 de marzo de 2011 después de un largo proceso de restauración, la Torre del Infantado acoge a miles de visitantes en sus 1800 m2 distribuidos en 6 plantas cuyas estancias se disponen entorno a un patio central. Maderas nobles, acero corten y grandes espacios acristalados se adueñan de los espacios interiores y dotan de luz una recreación medieval magistral que se combina con luminarias de última generación.

Este regio inmueble que atesora tanta historia tiene su acceso por medio de una larga escalinata y atravesando una puerta con arco apuntado. Y entre las vicisitudes por las que ha pasado se ha visto destinado a ser cárcel y posteriormente Ayuntamiento de la Villa.

Hoy día acoge permanentemente la exposición “El cosmos de Beato de Liébana. Aquí comienza todo” en que se trata la vida y obra del abad lebaniego, primer escritor cántabro y por ende español, desgranada en diversas plantas. La visita se culmina con la magnífica y exultante vista desde el almenado hacia la villa de Potes, los ríos Deva y Quiviesa, el monte de la Viorna, el emplazamiento del monasterio de Santo Toribio y el fondo de los Picos de Europa.

Asimismo, la torre acoge en su planta sótano exposiciones de carácter temporal.

Antigua Iglesia de San Vicente

Aparece citada en el Cartulario de Santo Toribio desde mediados del siglo X. Un potentado lebaniego, Cesabo, la donó al monasterio de San Martín y dominaba sobre otras ermitas de los alrededores de Potes: Santa Eulalia, San Cosme y Damián, San Pedro y Santa María de Valmayor.

Eran los abades y priores de Santo Toribio los que nombraban a los sacerdotes encargados del culto. En el siglo XVI se convirtió en parroquia, es decir, iglesia con pila bautismal. Poseía un importante patrimonio y un nivel de rentas aceptable.

La fábrica actual debe datar del siglo XVI y se compone de una nave dividida en cuatro tramos, una capilla lateral al norte y el ábside poligonal. Una característica reseñable sería su austeridad decorativa tanto en la portada como en los vanos y pilares. En el siglo XVI se añadiría la torre a los pies y se realizarían reformas de cabecera.

Se la conoce como Capilla de San Felipe Neri y en la actualidad acoge la Oficina de turismo y una sala de Exposiciones, dependiente de la Consejería de Cultura del gobierno de Cantabria.

Tras la desamortización y ante el crecimiento demográfico de la villa, se inicia la construcción de la iglesia nueva por ser insuficiente y estar en ruina la anterior.

Casa torre de Orejón de la Lama

Mandada construir durante los siglos XV y XVI por Juan Gómez de Bedoya, la construción de tipo mixto entre casa-torre fortificada y palacio gótico urbano, cuenta con tres pisos y contrafuegos sobre modillones que la separan de las casas vecinas.

De planta cuadrada, con tres alturas y tejado a dos aguas rematado por pináculos. Destacan, en su sobria fachada principal, las dos pequeñas ventanas ajimezadas de arco apuntado.

Fue construida en piedra de mampostería excepto en vanos, puertas y esquinas, en donde se puede apreciar la sillería. Destacando, en su sobria fachada principal, las dos pequeñas ventanas ajimezadas de arco apuntado.

Uno de los huecos con arco conopial que la fechan en el XVI. Se adorna con huecos geminados y escudos dentro de laúreas y debajo de guardapolvo, de las familias Bedoya y Celis adornados con laureles debajo de las ventanas. El acceso es de arco apuntado con aspilleras. Actualmente se utiliza como sede de diferentes exposiciones y otros eventos de carácter cultural.

Santo Toribio de Liébana

Santo Toribio de Liébana

El origen del monasterio es oscuro. Durante el reinado de Alfonso I, éste repoblaría la Liébana en una etapa temprana de la Reconquista, a mediados del siglo VIII. La primera referencia del Monasterio de Turieno, bajo la advocación de Santo Toribio, data de 1125. Su fundación es atribuida a un obispo de Palencia del siglo VI llamado Toribio, el cual se retiró junto con algunos de sus acólitos para seguir una vida de acuerdo con la regla benedictina. En un primer momento, al ser fundado el monasterio fue consagrado a San Martín de Turieno, para cambiar a Santo Toribio de Liébana posteriormente.

Probablemente durante el siglo VIII el cuerpo de otro obispo, Toribio de Astorga, fue trasladado al monasterio junto con las reliquias que se cree había traído de Tierra Santa. La más importante de estas es el Lignum Crucis, el trozo de la cruz de Cristo más grande que aún perdura según la Iglesia Católica. Por ello, el 23 de septiembre de 1512 el papa Julio II otorga, mediante bula, el privilegio de celebración del Año Jubilar Lebaniego, lo que hace del monasterio un importante centro de peregrinación, siendo uno de los lugares santos más importante del catolicismo romano en Europa, junto a otros importantes sitios como Roma, Santiago de Compostela, Urda, Caravaca de la Cruz y Asís.

El monasterio fue además el lugar donde en el siglo VIII el monje Beato de Liébana escribió e ilustró sus libros, entre los que destaca el Comentarios al Apocalipsis. El monasterio fue originalmente una posesión real, pero fue donado por Alfonso VIII a los condes Don Gómez y Doña Emilia, los cuales lo entregaron al Monasterio de San Salvador de Oña (Burgos), junto con otras propiedades en Liébana y en provincias vecinas. En 1837 la comunidad monástica tuvo que abandonar forzosamente el monasterio tras la desamortización eclesiástica de sus bienes, pero fue refundado en 1961.