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Vía de Bayona

Etapa

4

Cultura

Tolosa

La primera aparición de la Villa en la Historia es en un documento fechado en el año 1.025, con motivo de la donación del Monasterio de San Salvador de Olazábal (Altzo), en él aparecen los topónimos que en el futuro le serán propios a la villa.
Durante el reinado del monarca leonés Alfonso XI (1.185-1.230), la población ya contaba con sus propios Fueros, Usos y Costumbres. Años más tarde, Alfonso X El Sabio, en 1.254, le otorgó el preciado título de Villa, a la vez que dispuso su fortificación, desviando, incluso, el curso del río Oria para convertir a la población en una especie de isla que garantizase su protección.
Este mismo monarca, especialmente interesado en el avance demográfico de la zona, les concedió numerosos privilegios y eximentes tributarios. Bastante antes del año 1.256 la Villa poseía considerable importancia; en el año 1.200, en su Iglesia de Santiago, se reunieron los Procuradores provinciales para tratar el tema de la incorporación de Gipuzkoa a la Corona Castellana.
Entre 1.374 y 1.392 reúne en régimen de vecindad 25 pueblos de los alrededores; esta situación duraría hasta el siglo XVII, momento en que comienzan a desgajarse para configurarse como municipios independientes.
El siglo XV fue especialmente significativo para Tolosa, ya que el monarca Juan II ordenó que todo el comercio realizado entre Nafarroa y los puertos guipuzcoanos pasara por esta villa.

Alegia

Se ignora la época en que se fundó Alegía, pero se supone tenga bastante antigüedad. Consta sí que se agregó a la villa de Tolosa mediante escritura de concordia celebrada el día 21 de enero de 1391, la cual fue confirmada por el rey Enrique III el 20 de febrero de 1392. Por ella se sometió a la jurisdicción del alcalde de Tolosa en lo criminal y atribuyó también a éste la civil a prevención con su propio alcalde. No obstante esta sumisión, Alegía conservó sus términos amojonados, el goce exclusivo de sus montes, la administración de sus rentas y el gobierno municipal independientehasta que en virtud del privilegio expedido por el rey Felipe III en Madrid el 3 de abril de 1615 obtuvo su completa exención. Esta gracia comprendía la plenitud de la jurisdicción civil, la criminal, el mero y mixto imperio, y todas las otras prerogativas correspondientes a las demás villas de Guip. Para su consecución tuvo que servir a su majestad con 43.704 reales por los 158,5 vecinos que tenía, sacrificio en verdad costoso para las ventajas reales y efectivas que reportaba. Logró al mismo tiempo la merced de dos escribanías de número, por la que tuvo que pagar otros 300 ducados a título de igual servicio. Hay memoria de que por los años de 1532 hubo en esta villa un incendio general, por cuyas resultas quedó destruida la población en su mayor parte.

Ikaztegieta

Los orígenes de la villa son desconocidos y escasean las noticias referentes a las etapas iniciales de su formación. Su nombre es traducible del euskera al castellano como «lugar de carboneras», por lo que se cree que la fabricación de carbón vegetal en los montes cercanos pudo tener una importancia capital en la primitiva economía de la localidad. Siempre ha sido una población pequeña que durante la Edad Media buscó el amparo de la villa de Tolosa, a la que se unió en 1374. Posteriormente, alejado el peligro de las luchas feudales, Icazteguieta recuperó su autonomía municipal en 1615 con la obtención del título de villa, que le concedió el rey Felipe II.
Debido a su escaso tamaño tuvo que unirse a poblaciones vecinas para hacer frente a los gastos municipales. Desde 1625 formó con las vecinas villas de Alegia y Orendáin, la Unión de Aizpurua. Ya en el siglo XX, entre 1967 y 1988, Icazteguieta estuvo unida a las localidades de Orendáin y Baliarrain, formando el municipio de Iruerrieta.

Legorreta

En el año 1399 Legorreta, se adhiere a Ordizia, con el propósito de protegerse de los municipios grandes pero siempre manteniendo sus fronteras y su independencia económica. El Acuerdo de Adhesión fue firmado por Enrique II en el año 1402 y más tarde, en el año 1492, confirmado por los Reyes Católicos en Córdoba.
En el año 1614 Solicita la desanexión como municipio, y en el año 1615, Felipe II concede al municipio de Legorreta la desanexión, recuperando su economía y administración. El pago por dicha independencia fue de 2.700 ducados. En el año 1845 el Ayuntamiento estaba formado por el Alcalde y seis concejales.

Itsasondo

ltsasondo compró el título de villazgo a la Hacienda Real allá por el año 1615, tras haber estado unida a la villa de Villafranca desde 1399. Esta unión constituye la primera noticia documental de Itsasondo.
A través de ella los habitantes de la pequeña aldea, a la vez que obtenían protección frente a los desmanes de los señores feudales, preservaban su propia administración económica, territorialidad, etc. Itsasondo, además, pertenecía a la Comunidad de Bozue Mayor; organización mancomunada de explotación de los recursos forestales y ganaderos de los cercanos montes de Enirio-Aralar

Ordizia

Se cree que fue en 1256 cuando el castellano rey Alfonso X el Sabio creó la villa, dentro de un plan de fundaciones en el que también entraban Segura y Tolosa. Primitivamente, la que luego llegará a villa juntera se asentaba junto a la ermita de San Bartolomé, y se denominaba «Ordizia». Fue el citado rey el que le cambió el nombre mediante un Privilegio librado en Sevilla el 30 de junio de 1268, en el que también le concedió el Fuero y ventajas de Vitoria, y le eximió de todo pecho real.
La anexión suponía que el alcalde ordiziarra adquiría atribuciones judiciales, tanto civiles como criminales, en el territorio agregado, quedando como alcaldes pedáneos los que hubiere con anterioridad. Sin embargo los pueblos mantenían sus Ayuntamientos y Concejos Abiertos, conservaban amojonado el territorio, disfrutaban de sus montes y propiedades, y llevaban su propia administración económica. Por más de doscientos años se mantuvieron en unión, pero cuando cesaron las causas que la habían originado, deseosas de recuperar la total libertad municipal, alegaron agravios de parte de la herriama y solicitaron la desanexión. El deseo les fue concedido por su majestad Felipe III el año 1615, ya que las arcas reales necesitaban dinero y las segregaciones les proporcionaban buenas Tasas Liberatorias. Las casas lazkaotarras, no obstante, continuaron junto a Villafranca hasta el 16 de febrero de 1648, en que volvieron a su primitivo municipio.
El 17 de abril de 1970 Villafranca consiguió que el nombre oficial transformara su apellido «-de Oria» en «-de Ordizia», para el 4 de enero de 1982 recibir su definitiva denominación: Ordizia.

Beasain

El primer dato escrito sobre la Villa data del año 1200 aproximadamente, pues en estos momentos se sabe que se está utilizando el paso de San Adrián, como parte de un camino que, procedente de Alava y del interior, lleva hasta Bidasoa pasando por Yarza. Su carácter de encrucijada de caminos le conferirá una extraordinaria importancia. Junto al puesto de Yarza existirá un señorío con la casa-torre, la ferrería. También se levantarán Dolarea y el Hospital Aguirrezábal, que serán el germen del núcleo de población y de la parroquia.
La historia de esta localidad camina de la mano del mundo del hierro. Desde la Edad Media, Beasáin destaca en el trabajo de este metal, las primeras noticias al respecto las encontramos en las célebres ferrerías de Yarza e Igarzaolea.
Los cambios económicos de esta localidad son consecuencia de la gran actividad mantenida en la industria de transformación siderometalúrgica. La influencia del ferrocarril, los avances en tecnología y la búsqueda de nuevos mercados propicia que se funde en Beasain la primera siderurgia moderna de la provincia en el año 1862. La principal característica de esta factoría es su vocación siderúrgica, evidente por la instalación de los altos hornos de carbón vegetal. Este hecho confluye, ya en el siglo XX, con la construcción de materiales ferroviarios.
El dinamismo y buena salud económica de Beasáin queda reflejada en su vida social.

Segura

La villa de Segura fue fundada en 1256 por el rey castellano Alfonso X el Sabio. Guipúzcoa había sido anexionada por Castilla 50 años antes y tenía una gran importancia estratégica para los castellanos, ya que era su única vía de conexión terrestre con Francia y el resto de Europa, donde el rey tenía importantes intereses.
Por ello, para proteger la ruta que unía Castilla con Francia, a través del túnel de San Adrián y el valle del río Oria; en una zona cercana a la frontera de Navarra y por ello bastante peligrosa, fue fundada la villa amurallada de Segura. Su nombre de origen romance, que le fue dado por el rey sabio, alude a su clara función defensiva. La fundación de Segura no fue un hecho aislado, ya que por la misma época fueron fundadas otras villas guipuzcoanas, siguiendo los caminos principales que llevaban del interior a la costa, siguiendo los valles del Oria y del Deba.
En el siglo XVII, los pueblos anexionados a Segura solicitan libre gobierno y se emancipan, comenzando de este modo la decadencia política y económica de la villa. La decadencia de Segura se hizo aún más patente tras el incendio de 1645 y el posterior trazado del Camino Real de Coches por el valle del Deba y el puerto de Arlabán, en detrimento de Segura y el paso de San Adrián.
El declive de las ferrerías, de gran importancia también en la economía local y finalmente la apertura de la carretera N-1 y el ferrocarril, con trazados que marginaron a Segura; acabaron convirtiendo en la antaño pujante villa en casi una población rural más.

Zegama

Desde el Neolítico, los prados altos de Zegama estuvieron poblados por grupos humanos dedicados al pastoreo;los túmulos y los dólmenes son testigos de su cultura funeraria.
Es posible que, ya desde la Prehistoria, el paso natural de Otzaurte fuera utilizado como comunicación entre la vertiente mediterránea con los territorios cantábricos. Aunque de forma aislada, también se han encontrado restos de época romana, lo que sostiene la teoría de que Otzaurte fuera una vía utilizada por los romanos.
Ya en los siglos medievales, Zegama aparece como colación o universidad en un documento del 12 de junio de 1384, por el cual se anexionaba a Segura junto a Zerain, Idiazabal, Ormaiztegi y Mutiloa. Juan I de Castilla en 1387 y Enrique III en 1393 ratificaron dicha incorporación. Esta unión tuvo lugar en plena pugna entre navarros y guipuzcoanos por la situación estratégica de Zegama. Asimismo, la guerra de los parientes mayores hizo necesaria la unión de los pequeños núcleos para su autodefensa.
En 1401 se forma la Parzonería de Alzania integrada por las poblaciones de Zegama, Zerain, Idiazábal y Segura, para el común aprovechamiento, explotación y conservación de las zonas de montaña, de primordial importancia para la alimentación del ganado y la obtención de la leña con la cual hacer el carbón que movía las ferrerías.
Zegama hizo suyo el escudo de los señores del palacio de Jaureguía, los Ladrón de Guevara, que ostentaron el patronato de su iglesia hasta el año 1495.
El rey Felipe III concedió a Zegama el título de «villa de por sí» el día 4 de febrero de 1615. Pero la concesión no era gratuita y los vecinos tuvieron que abonar 85.615 reales para obtener su independencia. Tras la obtención de este título, su representante tomó asiento en las Juntas Provinciales y formó Concejo Municipal separado de Segura.
A partir de 1637 quedó asociada a Zerain, Mutiloa, Ormaiztegi, Astigarreta y Gudugarreta, en la llamada «Unión de Cegama», cuyo objetivo era unificar su representación ante las Juntas de la Provincia. Esta colaboración duró aproximadamente un siglo.
El paso de San Adrián es protagonista de uno de los capítulos más importantes de la historia de Zegama.
Un túnel horada la roca por el collado Lizarrete entre las sierras de Aizkorri y Alzania, en la antigua Calzada Real, perteneciente al Camino de Santiago, que enlazaba la comarca del Goierri con Zalduendo, ya en tierras de Araba; por lo tanto era la vía de comunicación entre Castilla y Europa. Según la tradición oral, los romanos eligieron este lugar para su progresiva penetración en las dos mesetas.
En su interior han aparecido diversas monedas de los siglos XI y XII lo que confirma que fue un lugar de tránsito durante los siglos medievales. Desde la incorporación de Guipúzcoa a Castilla en el año 1200, esta vía fue la alternativa al paso de Otzaurte dominado por los navarros.
El Papa Nicolás IV otorgó en 1290 indulgencias a favor de los peregrinos, transeúntes y pobres que visitasen en el día de su festividad la iglesia del hospital de San Adrián de Zegama.
La gruta de San Adrián hacía las veces de fortaleza, por lo que contaba con vigilancia permanente y un alcaide al frente.
Aproximadamente a tan sólo 500 mts. del túnel de San Adrián, en el antiguo camino a Castilla, estaba la ermita de Santi Espíritu, junto a la que puede que hubiera un asentamiento templario. En el año 1503 el Papa Julio II le otorgó el título de priorato, fundación medieval, otorgada a los lugares situados en el Camino de Santiago, generalmente donde antes se hubiera establecido alguna orden de caballería. Se sabe que en 1512 este priorato tenía hospital para peregrinos, quemado por las llamas poco después. El Prior de la ermita era uno de los beneficiarios de la parroquia de Segura, de la que dependía Zegama.
En la actualidad, Zegama se proyecta al exterior como una población de primer orden. Su extraordinario patrimonio natural, un sector terciario en crecimiento y el dinamismo industrial de su red de pequeñas y medianas empresas, son los elementos en los que se apoya esta población de cara al futuro.