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Las huellas que otros dejaron

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20 marzo 2010 / nortecastilla.es

La biblioteca jacobea de Carrión de los Condes custodia las crónicas de peregrinos de todo el mundo .



Julio y Amparo son un matrimonio de Sabiñánigo. Tenían 60 años cuando hicieron el Camino de Santiago. Y de esto ya ha llovido. Uno de los dos -la letra, estilizada y fotocopiada, parece de hombre; quizá fuera Julio- hizo un cuaderno de viaje en el que relataba las experiencias que la pareja vivió en su periplo compostelano. Con anotaciones diarias, desde un 31 de mayo en el que decidieron que sus botas comenzaran a andar. Escribía Julio: «31 de mayo. Día de preparación en Jaca. Hacemos las compras que nos faltan y preparamos las mochilas. Vamos a la Catedral a por el documento que nos acredita como peregrinos». Y siguen los folios de letras apretadas, trufados de dibujos y encuadernados en canutillo.

-Es bonito, ¿verdad?

La pregunta es de Isabel Calvo, una joven que desde abril del 2008 custodia los centenares de libros que componen la biblioteca jacobea de Carrión de los Condes, una colección de novelas, de ensayos, de guías y de documentos que tienen un hilo conductor, una ruta común, un destino en Santiago de Compostela y en el viaje que hasta allí han seguido millones de peregrinos. Como Julio y Amparo. Su historia, la crónica de su peregrinaje, está también aquí recogida, en la sección segunda de la biblioteca, sin duda la más sentimental, donde se archivan los testimonios de los peregrinos que, transcritos y encuadernados, son remitidos hasta este centro de estudios y documentación del Camino de Santiago, en las entrañas del monasterio de San Zoilo. Todo aquel que quiera puede mandar su relato de peregrino y aquí será conservado, junto a estudios más sesudos y guías seguramente más elaboradas. O no.

La historia de esta singular biblioteca nació entre los años 1998 y 1999, con la muestra 'Camino de Santiago, mil años de historia, mil siglos para conocerla' que recorrió diversas ciudades de España. Tuvo tanto éxito que este centro de estudios del Camino decidió perpetuarla en forma de biblioteca, con la catalogación y organización de todos aquellos libros y documentos que algo han dicho sobre el Camino de Santiago. A lo largo de estos más de diez años han conseguido reunir más de 3.500 ejemplares. Muchos comprados. Pero también muchos enviadoa por peregrinos como Julio y Amparo... o donados. «Hace un par de veranos murió un peregrino alemán que era un apasionado del Camino de Santiago. En su casa tenía muchísimos libros sobre el tema y su viuda decidió donarlos a esta biblioteca», recuerda Isabel Calvo. Son más de cien volúmenes en alemán que ahora puede consultar el peregrino o el estudioso que se acerque por San Zoilo. Porque aquí no sólo hay libros en castellano, sino que disponen de una sección con volúmenes escritos en otros idiomas donde, sí, efectivamente, el alemán también es la estrella.

La joya de la corona

La perla más preciada de la colección es una edición facsímil del Códex Calixtino, «que es el título del primer documento que tiene por tema el Camino de Santiago, publicado en el siglo XII». Calvo recuerda que el documento original se halla en la catedral de Santiago de Compostela. «Este manuscrito -explican desde el centro de estudios- era una especie de guía para los peregrinos que seguían el Camino de Santiago, con consejos, descripciones de la ruta y de las obras de arte, así como de las costumbres de los pueblos por los que pasaba el Camino». Como Calzadilla de las Cuezas. Pero eso, ya, para mañana