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Cuando la Ruta Jacobea se duplica

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23 febrero 2016 / lavozdegalicia.es

La revisión del trazado y la nueva señalización generan quejas y dudas a vecinos y peregrinos.



Si usted estuviera haciendo el Camino de Santiago y saliera hoy de Portomarín en dirección a Palas, cruzaría en primer lugar un puente sobre el embalse y, justo al otro lado del Miño, se encontraría con dos mojones indicándole dos posibilidades, las que hay: a la derecha o a la izquierda. Los dos mojones son oficiales, válidos. Hoy solo soportan la flecha amarilla, pero en breve incorporarán una leyenda kilométrica y tal vez algo como «camino histórico» y «camino alternativo». ¿Cuál escoger? La decisión tiene su importancia. Si escoge la derecha, la opción «alternativa», recorrerá unos kilómetros inolvidables, a la sombra de un bosque autóctono realmente fascinante, lo que uno cree que es la estampa más seductora de Galicia. Si, por el contrario, opta por ir por la ruta histórica y escoge la flecha que indica a la izquierda le tocará también subir, pero añadirá un kilómetro al tramo que discurre por una pista asfaltada, con poquísimas sombras, cruza una aldea con pasos francamente angostos y atraviesa por explotaciones lácteas que introducen inevitablemente en el camino olores indeseables. Y además, se cruzará con algunas miradas torvas de gente a quienes los peregrinos suponen, sobre todo, una molestia. Así que puede elegir entre pasarlo bien o pasarlo mal, disfrutar del Camino o sufrirlo. En cualquier caso, la nueva señalización jacobea, al menos aquí, no va ayudarle.



«En mi municipio tengo cinco puntos como estos, donde se ofrecen dos direcciones a los peregrinos», lamenta el alcalde de Portomarín, Juan Serrano, del PP. Los cambios responden a la aplicación de un proyecto aprobado en su día por la Xunta que oficializa el trazado del Camino Francés introduciendo ligeras variaciones en favor del rigor histórico pero manteniendo las desviaciones que la propia dinámica del Camino ha establecido en las últimas décadas.



Serrano opina que el trazado no debe responder a intereses comerciales y que, en cualquier caso, «no debe ofrecer dualidades a los peregrinos. Podría entender que se ofreciera un alternativa en casos de accesibilidad para peregrinos con problemas de movilidad por ejemplo, pero esto que se propone, no lo entiendo. O el Camino va por un sitio o va por el otro».



Esperando el estallido



De momento, el tráfico de peregrinos es escaso. Estamos en la parte más baja de la temporada, aunque a finales del mes que viene, con la llegada de la Semana Santa, el trasiego de caminantes estallará y la existencia de la doble ruta demostrará si es un problema o no y en qué medida. De momento, existen ya varios escritos en el Concello alegando contra el cambio porque entre los propios vecinos de Portomarín los hay que no quieren regresar al centro de la Ruta Xacobea por la que, en sus momentos de auge, pueden circular miles de personas cada día.



Otra polémica que se ha planteado con el cambio de señalización es el de los antiguos mojones de cantería que, pese a su discutible valor histórico (fueron colocados por las diputaciones en la segunda mitad del siglo pasado), han sido sustituidos por los nuevos. La voluntad de uniformizar la señalización ha llevado a la retirada de los antiguos monolitos. «Eso es lo menos importante», opina el alcalde de Portomarín: «No hay tanta diferencia entre los viejos y los nuevos. De momento la sustitución no se ha completado, pero cuando la terminen estoy seguro de que los peregrinos no van a echar de menos los antiguos».



Sin embargo, la sustitución ha generado algunas quejas y uno de los peregrinos que peor lo ha encajado es Javier Ayuso, un murciano que ha iniciado una recogida de firmas virtual en la plataforma change.org para que los antiguos mojones vuelvan a su emplazamiento. Hasta el momento ha reunido más de 1.700 firmas en un par de semanas con apoyos que han llegado de diversas partes del mundo.



Los nuevos mojones marcan la distancia a Santiago cada 500 metros y pretenden también solucionar las dudas en algunos desvíos donde no había señalización. No se conoce el caso de peregrino alguno que no haya llegado a Santiago por haberse perdido. La idea es que con la nueva señalización, este récord milenario pueda mantenerse.