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Camino del Norte

Pueblos y Ciudades del Camino

Lourenzá

Municipio: Lourenzá – Pueblo
Provincia: Lugo
Situación: En la Comunidad Autónoma de Galicia
Clima: Oceánico húmedo
Habitantes: 2181
Banco / Caja: Todos los servicios

Descripción

Lourenzá, o Santa María de Lourenzá, es la capital municipal del concejo del mismo nombre.

Lourenzá es un municipio eminentemente agropecuario. Destacan en sus actividades: la agricultura, la ganadería y la explotación forestal. Más de la quinta parte del territorio municipal se dedica a tierras de cultivo; los dos tercios restantes se deican al mundo forestal y el 10 %a prados y pastizales. Como en casi toda Galicia, la explotación fundamental es de tipo minifundista.

Este valle posee unas características idóneas para la producción hortícola, que en los últimos tiempos se vió desarrollada con la plantación masiva de alubias.

Su clima, dada la proximidad a la costa cantábrica, destaca por su suavidad térmica y la alta humedad ambiental. Las temperaturas medias anuales se sitúan en torno a los 13 ºC siendo las medias invernales de unos 8 ºC y las estivales de aproximadamente 19 ºC.

 

Noticias Peregrinas

Del Jacobeo al Xacobeo por el Camino de Santiago

Ya estamos a las puertas del Xacobeo 2021. Como ocurre desde el primero, organizado en 1993, este acontecimiento cíclico, de origen religioso, tiene un gran protagonismo en los medios de comunicación, llegando su eco a todos los ámbitos de la vida, más allá de Galicia y el resto de España. Esperemos que esta pandemia que sufrimos actualmente remita cuanto antes y el Xacobeo 2021 pueda ser una realidad en la medida de lo posible.

En muchas ocasiones la expresión jacobeo (xacobeo, en idioma gallego) se usa de forma indiscriminada, sin mucha precisión. Esto genera una confusión que desvirtúa y devalúa, a veces, la sólida base histórica sobre la que se asienta la tradición jacobea y el Camino de Santiago. El objetivo de este artículo es tratar de aclarar y delimitar algunos conceptos básicos que habitualmente se mezclan, con la consiguiente deformación y adulteración del mensaje que se pretende transmitir. Las expresiones que más equívocos provocan son: año santo, año jubilar, jubileo, tradición jacobea, jacobeo y xacobeo.

AÑO SANTO. Se define como un periodo de tiempo en que la Iglesia católica dispensa indulgencias plenarias. Estas, que son una gracia añadida por esta institución para el perdón, posibilitan la liberación de las penas temporales impuestas para la remisión total de los pecados. Cuestión que, como apunta Manuel F. Rodríguez, “no era en el pasado, ni lo es en el presente, un asunto menor para los creyentes”. El primer año santo estable constatado fue el de la ciudad de Roma en 1300, establecido por Bonificio VIII. Tenía la intención de facilitar la obtención de indulgencias a la multitud de peregrinos que llegaban a la capital italiana.

AÑO SANTO COMPOSTELANO. Se celebra desde la primera mitad del siglo XV. Para conseguir las indulgencias hay que cumplir una serie de preceptos que popularmente se conocen, en su conjunto, como ganar el jubileo, y que luego se analizará. En cuanto al origen de los años santos compostelanos hay dos corrientes de opinión mayoritarias.

La primera, vinculada a la Iglesia, argumenta la autenticidad de la bula Regis Aetemi (1179) atribuida al papa Alejandro III. En ella se establece como perpetua la conmemoración jubilar en Santiago cuando coincida en domingo la festividad del Apóstol, que se celebra cada 25 de julio. Para los que se alinean con esta argumentación, el primer año santo ratificado habría sido en 1182.

La otra postura, defendida por gran parte de los historiadores, entre ellos el medievalista Fernando López Alsina, cuestiona la veracidad de la bula antes citada. Defiende que el jubileo nace posteriormente, en la primera mitad del siglo XV, a imitación del año santo romano implantado, como ya vimos, en 1300.

Los años santos comienzan de forma oficial en la tarde de cada 31 de diciembre del año anterior con la apertura de la Puerta Santa de la Catedral de Santiago y concluyen con su cierre el 31 de diciembre del año siguiente. Se celebran cada 11, 6, 5 y 6 años, una cadencia supeditada a inusuales variaciones motivadas por los años bisiestos. Su instauración es, por tanto, posterior al Camino de Santiago. Desde el inicio de las peregrinaciones a Compostela en el siglo X hasta el primer año santo, la Iglesia solo concedía indulgencias a determinados grupos de peregrinos, y de forma extraordinaria.

AÑO JUBILAR. Actualmente, las expresiones año jubilar y año santo tienen el mismo significado. El primero se inspira en una celebración judía que el Antiguo Testamento describe como un periodo anual para la santificación y regeneración general. Se conocía como el año del Iobel, en referencia al instrumento musical realizado con cuernos de carnero cuyo sonido anunciaba el inicio de este evento religioso. Desde aquí se llega hasta el actual año jubilar que se inspira en la forma latina iubileaus, que se puede traducir por gozo, satisfacción y purificación, entre otras acepciones.

Una de las primeras referencias verificadas a un año jubilar compostelano aparece en un texto del rey castellano Juan II relativo al año santo de 1434. En un primer momento, ante la relevancia de las indulgencias concedidas, también se les denominó como año de la gran perdonança.

Los años jubilares también empezaron a ser denominados santos. El motivo fue el alto carácter de expiación -perdonar las culpas mediante un sacrificio o una penitencia- y santificación con que intentaban dotarlos.

Con el paso del tiempo se popularizó el uso de la expresión año santo, aunque la Iglesia de Santiago prefiere utilizar el término año jubilar, por lo menos a nivel institucional. El exdeán de la Catedral compostelana Jesús Precedo, advertía, en todo caso, de algún matiz diferenciador entre ambas expresiones. Está recogida en la Gran Enciclopedia del Camino de Santiago. Diccionario de la cultura Jacobea: el año santo, dice Precedo, “acentúa el deber que la circunstancia reitera al cristiano de caminar hacia la santidad en la que fue iniciado con su bautismo”, mientras que “el año jubilar apunta hacia una liberación espiritual”.

GANAR EL JUBILEO. Esta conocida expresión, que no las recientes y erróneas ganar el jacobeo o ganar el xacobeo, hace referencia al acto que el creyente tiene que realizar para conseguir las indulgencias plenarias de un año santo o jubilar. Se exigen una serie de requisitos. El principal es visitar la Catedral de Compostela y en su interior rezar alguna oración. La Iglesia recomienda el Credo y el Padrenuestro. También hay que pedir por las intenciones del papa. Y por último es necesario confesarse y recibir la comunión. Si por cualquier motivo no se puede cumplir con estos últimos sacramentos en la ciudad de Santiago, se permite realizarlos en cualquier otro templo, siempre que sea entre los 15 días anteriores o posteriores a la peregrinación.

Para ganar el jubileo no es necesario hacer el Camino de Santiago, como erróneamente a veces se piensa, ni entrar por la Puerta Santa, ni darle el tradicional abrazo a la estatua sedente del Apóstol Santiago. Estos ritos populares son simplemente aceptados por la Iglesia, pero nada más.

Durante los años santos es posible ganar el jubileo compostelano en la iglesia de Santiago de Villafranca del Bierzo. Se trata de un antiguo privilegio concedido a aquellos peregrinos que sufren alguna dolencia grave que les impida continuar el viaje a Santiago. También se les dispensa a los caminantes que mueren en el trayecto hasta la ciudad, e incluso a aquellos que fallecen en la propia urbe sin poder llegar a la Catedral.

TRADICIÓN JACOBEA. Se define como tradición jacobea un conjunto de acontecimientos y leyendas que propiciaron el nacimiento y desarrollo del Camino de Santiago. Son fundamentales para llenar el vacío de fuentes documentales inexistentes durante ocho siglos, es decir, desde la muerte de Santiago en la primera mitad del siglo I hasta el descubrimiento del que se consideró su sepulcro a principios del siglo IX.

La parte fundamental de la tradición jacobea es la translatio (en español, traslación), que se refiere a la predicación, traslado del cuerpo y enterramiento de Santiago el Mayor. Se conocen varios textos medievales, todos de carácter literario, que tratan este asunto. Concuerdan en lo esencial, sólo difieren en lo complementario.

Sitúan la presencia del Apóstol en varios lugares de la Hispania romana, entre ellos citan el santuario de A Barca en Muxía y el Santiaguiño do Monte en Padrón. También relatan el viaje en barco de sus discípulos con sus restos, desde Jaffa (Palestina) a un lugar interior próximo a la ría de Arousa, que se correspondería con Iria Flavia (Padrón). La mayoría de los historiadores deduce que este hipotético desplazamiento sería justo después de ser decapitado, aunque no es una opinión unánime.

Y por último, ciertos textos medievales incorporan referencias a un posible enterramiento de Santiago en “los confines de la tierra”, pero sin precisar la ubicación exacta. Será el obispo de Iria Flavia, Teodomiro, el descubridor del sepulcro apostólico, entre los años 820 y 830, en un cementerio romano abandonado ubicado en el monte Libredón. Desconocemos los motivos que le llevaron a tal deducción, pero según apunta el historiador Francisco Singul, “el prelado conocería las tradiciones anteriores, e identificó las ruinas de una destacada tumba como la del Apóstol Santiago”. Sobre ella se edificó la Catedral de Santiago.

JACOBEO Y XACOBEO. El término jacobeo aglutina todo lo relacionado con el Apóstol Santiago. El xacobeo tiene otro significado más actual. La Xunta de Galicia utilizó por primera vez esta expresión para referirse a un programa de actividades que organizó orientado al año santo de 1993, y que se denominó oficialmente Xacobeo 93. Fue un exitoso evento que contó con su logotipo y una mascota, Pelegrín, creada por el diseñador Luis Carballo y que alcanzó una gran popularidad. Se trataba de un proyecto nuevo y original. Tenía tres campos fundamentales de acción: la atención a los peregrinos con la creación de la actual red pública de albergues, el acondicionamiento fundamentalmente del Camino Francés y la difusión internacional del hecho jacobeo a través de una serie de actos culturales, exposiciones, encuentros científicos y conciertos de las primeras figuras musicales del panorama mundial. La propuesta y su desarrollo, que fue liderada por el político Víctor Manuel Vázquez Portomeñe, tuvo repercusión internacional.

Fuente: elcorreogallego.es

 

Fogón del Peregrino

Fabas de Lourenzá con pulpo

La Faba de Lourenzá llega hasta los consumidores después de un riguroso proceso de selección, almacenamiento y conservación. Tras la cosecha la leguminosa es sometida a una exhaustiva limpieza y criba, eliminando cualquier posible cuerpo extraño mezclado con el grano.

La Alubia de Lourenzá se comercializa en envases confeccionados con materiales que permitan la correcta ventilación, conservación y transporte del producto.

Ingredientes:

– 1 pulpo
– 1 kg de Fabas de Lourenzá.
– 1 vaso de Albariño.
– 1 hoja de laurel.
– 3 cebollas.
– 2 dientes de ajo.
– Sal.
– Perejil.
– 2 cucharaditas de pimentón dulce
– 1 chucharadita de pimentón picante (opcional).

Manos a la obra:

– Busca una olla grande y llénala de agua,a la que agregaras una cebolla pelada. Sin echarle sal, la dejas al fuego hasta que hierva.
– Una vez llegue a ebullición, agarra el pulpo por la cabeza y sumérgelo tres veces seguidas en el agua hirviendo, así conseguirás que no se pele.
– Cuécelo a fuego medio alto durante unos 45 minutos. Pínchalo de vez en cuando para saber como va el grado de cocción
– Una vez cocido el pulpo, lo reservamos en una fuente. Lo dejamos enfríar y lo troceamos.
– En otra olla amplía, ponemos las fabas que habremos dejado en remojo la noche anterior. Las cubrimos con el agua de cocer el pulpo colada, y un par de hojas de laurel, con fuego moderado.
– No hace falta que burbujeen en exceso, como tampoco removerlas, ya que así quedarán enteras.
– A medida que se van cociendo necesitarás ir agregando más agua, así que mantenla caliente en una olla sin que llegue a hervir.
– Una vez cocidas ( se harán rápido es una faba super tierna), retira del fuego y reserva.
– Mientras tanto, picamos dos cebollas bien picaditas y las pochamos en una sárten con un fondo de aceite de oliva.
– En un mórtero, machácamos los ajos con el perejil y la sal. Mezcla que añadimos a la cebolla en cuanto comience a estar transparente y blanda.
– Dejamos que se poche todo junto a fuego suave, y mientas vamos cortando el pulpo el rodajas.
– Añadimos los pimentones a la sárten, removemos bien y vertemos el vino blanco.
– Dejamos que hierva un par de minutos para que se evapore el alcohol , y luego añadimos el pulpo.
– Le damos unas vueltas, y volcamos todo el conjunto en la olla de las fabas.
– Con ayuda de una cuchara de madera, damos unas vueltas para mezclar bien todos los ingredientes. Tapamos, dejamos reposar 15 minutos y servimos calientes.

 

Diseña tú Camino

Viaja con Mundicamino

Aprovechamos la ocasión para mostraros nuestro catálogo de productos para que lo tengáis como referencia.

El Camino de Santiago a pie:

El Camino de Santiago en bici:

El Camino combinado (parte en bici y parte andando):

Otros Caminos:

El Camino a Caballo:

Enoturismo en el Camino:

Birding en el Camino:

Esperamos que sean de vuestro interés

 

Novedades

Vamos a recorrer virtualmente el Camino del Norte desde Lourenzá a Santiago de Compostela

 

Comer y dormir en el Camino

Hotel Vila do Val***

Descripción

ALOJAMIENTO RECOMENDADO EN EL CAMINO DE NORTE

Historia del Hotel Vila Do Val:

Para cada una de las dieciocho habitaciones, han sido recuperados armarios fabricados entre los siglos XVIII y la primera mitad del XX. Son estas delicadas piezas las que marcan el diseño de todas las estancias ya que el resto de la decoración sigue el trazado y diseño de los famosos “roupeiros”.

Pero lo tradicional no pone freno a las últimas tecnologías; de ahí que todas las habitaciones cuenten con ambiente climatizado, conexión a internet, alternen las bañeras con las columnas de hidromasaje, y dispongan de accesos amplios y adaptados a minusvalías.

La zona rehabilitada acoge varias habitaciones con salón, habitaciones dobles y doble estándar. En la zona nueva, las galerías se convierten en auténticos miradores que dejan escapar la vista hacia las montañas del valle.

Disponemos de terraza exterior, bar-cafetería y restaurante de cocina tradicional Gallega, contando los mejores productos de nuestra tierra, tanto en pescados y mariscos, de la magnífica carne de vacuno y ovina de Galicia, así como en las frescas verduras extraidas diariamente de nuestra tierra.

Servicios

Restaurante, terraza, wifi, parking público, recepción y conserjería, lavandería, acceso a minusválidos, sala de reuniones, rutas turísticas, calefacción, aire acondicionado, desayunos, meriendas, Cafetería-bar…

Nuestro Hotel dispone de todos los servicios necesarios para hacer de su estancia en la Costa de Lugo lo más agradable posible. Además de los servicios disponibles, puede solicitarnos aquellos que usted pueda necesitar, nuestro objetivo siempre será intentar satisfacerle.

Municipio: Lourenzá
Provincia: Lugo
Facebook: www.facebook.com/HotelViladoVal
Twitter: twitter.com/HotelViladoVal
Habitaciones: Dobles con baño
Desayuno: Si
Restaurante: Si
Categoría: H***
Situación: Praza de Santa María, 22770 O Valadouro, Lugo (Galicia)
Contacto: 982 57 16 53
Email: info@hotelviladoval.com
Web: http://www.hotelviladoval.com

Servicios

Sitio céntrico    Acceso minusválidos    Aire acondicionado   Caja fuerte   Habitación con salón-suite
Teléfono en habitación    Radio música en habitación    TV en habitación   Bar cafetería   Admite tarjeta de crédito

 

Un Segundo de Paz

El Aprendiz y la Mosca

La fabula del aprendiz y la mosca nos enseña que todos en este inmenso mundo tenemos la misma importancia, la humilde mosca también tiene su función en la creación.

El Aprendiz
En cierta ocasión paseaba uno de los mejores alumnos de aquel afamado templo por las lindes del bello lugar cuando, atisbando un pequeño montículo en un tranquilo rincón del bosque, decidió que aquél sería un buen momento para detenerse a meditar. El suave estrépito del arroyo que bordeaba el sinuoso sendero y el ritmado balanceo de las ramas de los centenarios árboles armonizaban cual orquesta guiada por invisible batuta, creando aquella exquisita melodía para deleite de sus privilegiados oídos.

El zumbido de los ajetreados insectos y el canto de las aves, el roce de las briznas de yerba, el susurro de la brisa e incluso las indiferentes nubes parecían también conspirar e invitaban al joven aprendiz de altas aspiraciones a sentarse y reflexionar.

Y eso hizo. Sentose en aquel perfecto rincón del mundo dispuesto a fundirse y ser uno con todas aquellas maravillas, a sentir la energía que dio origen a todos y a todo. Así, con la espalda bien erguida, los brazos cayendo con gracia sobre sus flexionadas piernas, la lengua pegada al paladar y los ojos entreabiertos, comenzó a inhalar y exhalar pausadamente aquel precioso y etéreo elixir.

Los pensamientos cruzaban su mente pero él, siguiendo las enseñanzas de su admirado y sabio maestro, no retenía ninguno, por lo que estos continuaban su camino como aquellas descaradas nubes que, de tanto en tanto, incluso se atrevían a hacerle burla al sol.

La Mosca
En este maravilloso escenario nuestro amigo ya había comenzado a trascender cuando una mosca impertinente se posó en su frente. Otra nube, no pudo evitar pensar, tendré que dejarla pasar como las demás. Aunque, al igual que ese pensamiento, la mosca no se movió. Frunció levemente el ceño con la esperanza de ahuyentar al animal sin perder la compostura. Y sí lo consiguió, sólo que el insecto fue a parar ahora a una de sus manos.

Tras un eterno instante no pudo aguantar más y trató de golpear a la mosca con la otra mano. Pero erró el golpe y ésta salió volando de nuevo alborotando muy cerca de su cabeza para, finalmente, aterrizar burlona en la punta de su nariz.

El Aprendiz y la Mosca
– ¡Esto ya es demasiado! – espetó el joven aprendiz entre grandes aspavientos y entablando una torpe batalla, perdida ya, con la esquiva acróbata – Yo tan sólo quería sentarme aquí para disfrutar de la naturaleza y ser uno con ella.

Tras el desahogo el muchacho quedó perplejo; inmóvil cayó en la cuenta que su enfado había hecho fracasar su misión y que aquélla era una actitud muy poco apropiada en un aprendiz de monje. Pero su sobresalto fue aún mayor cuando aquel intrépido animal vino a posarse de nuevo en una de sus manos y con gran osadía le dijo:

– Cierto es, joven aprendiz, que éste es un lugar inmejorable para dejarse llevar y sentirse uno con el inabarcable todo. La naturaleza es muy generosa aquí y todas las criaturas aportan, a su manera, belleza y esplendor a la grandeza de la creación.

El joven muchacho no salía de su asombro. Una mosca le estaba hablando y él… ¡podía entenderla! Aún no había digerido este pensamiento cuando, con pasmosa elocuencia y serenidad, la mosca prosiguió:

– Pero dime una cosa aprendiz… ¿te molestas cuando te rozan los pétalos de la pequeña flor?, ¿te enfadas con el viento cuando acaricia tu rostro o te deleita con el aroma de esencias lejanas?, ¿te atreverías a levantar la voz y clamar contra el todopoderoso sol que te calienta o mandarías callar al inquieto y alegre riachuelo?

Estupefacto, el aprendiz no pudo responder que sí. Pero la mosca, aun en la ausencia de palabras, también supo entender al humano y continuó su diminuto discurso:

– ¿No soy, acaso, parte de la naturaleza yo también?, ¿no somos tú y yo, junto con todas las demás criaturas, piezas únicas e irrepetibles del todo universal? Si persigues la unicidad… ¿no te das cuenta que peleando conmigo estás peleando contigo mismo y con toda la creación y que ésa es una batalla que no necesitas ganar?

La alegría de la comprensión
El muchacho, tras el rubor que delataba la torpeza cometida, rompió a reír ahora de alegría, aunque con cuidado de no espantar ni lastimar al insecto. No era necesario meditar demasiado sobre las palabras del astuto animal para entender que tenía razón: todas las criaturas, independientemente de su aspecto, función o de la simpatía que seamos capaces de sentir por ellas, forman parte imprescindible de la creación y todas armonizan a la perfección. Si alguien había desentonado en aquel afinado recital… era él.

Tras disfrutar con plenitud, y mosca incluida, de aquel mágico lugar, el joven aprendiz de monje se despidió agradecido de su nueva amiga y, tomando el sinuoso sendero, inició el camino de retorno al renombrado templo. Su caminar parecía ahora algo más liviano y aquella sonrisa duraría bastante. Pero su cabeza ya estaba en otras cosas… ¿Cómo era posible que un ser tan pequeño le hubiera regalado una enseñanza tan grande? ¿Sabría su maestro que las moscas hablaban? ¿Y el sol, la luna y las estrellas? ¿Se podría hablar con ellas también? ¿Qué cosas podrían enseñarle?

Fuente: enbuenasmanos

 

Literatura del Camino

El Camino de Santiago, edición en Castellano

El Camino de Santiago empieza en la puerta de la casa de cada ciudadano del mundo. Sin embargo los flujos de peregrinación se asemejan al curso de las aguas. Empiezan por ser como pequeños arroyos que desembocan en caudales de mayor calado, los cuales a su vez vierten aguas en aquellos afluentes que alimentan grandes rios, al final, todo concluye en un gran delta en ese océano de espiritualidad, que es Santiago de Compostela. Una de éstas grandes rutas, es sin duda, el Camino Francés o Ruta de las Estrellas, así lo dio a conocer el clérigo borgoñón Aymeric Picaud en el siglo XII. En realidad se trata del Camino de Santiago por excelencia. Parte de Saint Jean Pied de Port, con un itinerario de aproximadamente 800 kilómetros hacia el oeste, con la Vía Láctea que acompaña desde el cielo y la esencia de una ruta milenaria que impregna la tierra. Disfrutar de la bondad y hospitalidad de sus gentes, cuya cultura, costumbres y exquisita gastronomía sorprenden permanentemente, es otro de sus grandes alicientes.

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Oportunidades

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Algo de Historia

Lourenzá

La primera documentación histórica del Ayuntamiento data de la creación del Monasterio de San Salvador en el año 947.

Hasta el s. XII el monasterio es de carácter familiar pasando posteriormente a ser Benedictino. En el 1642 el prestigio de la abadía llega a su momento de máximo explendor siéndole otorgado el título de Marqués de Lorenzana a Don Alvaro Quiñones. La supresión definitiva del monasterio se produce en el año 1835.

En el antiguo régimen el espacio territorial de Lourenzá estaba copuesto por dos jurisdicciones:

La del Val de Lourenzá
La de Vilanova de Lourenzá

las dos pertenecientes a la provincia de Mondoñedo (en aquel momento Galicia tenía 7 provincias).

En la lista alfabética publicada de los Ayuntamientos de la Provincia de Lugo del año 1835 figuran dos Ayuntamientos: O Val, con las parroquias de San Xurxo, San Tomé y Santo Adrao y el de Vilanova con Santa María, Masma, Oirán y Couboeira.

En la revolución de 1840 se hace una verdadera escabechina en la división municipal suprimiendo 30 Ayuntamientos, desapareciendo así el de O Val. El nuevo de Lourenzá absorve a aquel quedando dentro del partido judicial de Mondoñedo con las parroquias de: Santa María de Valdeflores, San Xurxo, San Tomé y Santo Adrao.

En el año 1844 la Diputación Provincial de Lugo no accede a lo solicitado por las parroquias de O Val que querían ser segregadas y formar Ayuntamiento propio, por considerar que O Val no tenia posibilidades de partición, quedando la distribución territorial de esta forma hasta nuestros días.

En los primeros años del siglo XX el Ayuntamiento sufre los azotes de la emigración destacando sobremanera la emigración a territorio cubano donde se crea la sociedad Hijos de Lorenzana que en años posteriores hará donaciones al Ayuntamiento para la construcción de escuelas y la compra del reloj de la Torre.