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Dudas del peregrino: ¿dónde voy, con quién, cuál es el camino, con qué medios?

12 mayo 2017 / Mundicamino

El peregrino intenta dar respuesta a estas y otras preguntas, rodeado de silencio, soledad y naturaleza.

Peregrino es quien va en busca de algo por lugares desconocidos. Dicho de otro modo, quien hace el camino de la vida para encontrarse con uno mismo. Esta búsqueda supone dar respuesta a preguntas como a dónde voy, en compañía de quién, con qué medios, por dónde y otras. De modo que, si el caminante encuentra respuestas razonables y, sobre todo, sinceras y reflexivas, formalizará un pacto honrado de vida con su yo, para:

> Servir a los demás con la misma entrega y alegría que lo hago conmigo.

> Buscar a quienes serán compañeros fraternales de travesía, confidentes, buenos samaritanos y «cómplices» sin condiciones.

> Elegir los medios necesarios para continuar la peregrinación, bajo el principio de no es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita.

> Aprender a seleccionar el itinerario en cada encrucijada que la vida nos ofrezca, desdeñar los consejos de los embaucadores que nos acosen con señuelos y falsas promesas acerca de una felicidad efímera y de bajo coste.

> Recordar el consejo del poeta: en la vida lo importante no es llegar primero sino saber llegar.

Cada uno elegirá su camino, el que le permita descubrir su verdadero yo. La serena meditación en el camino a Santiago es una ocasión magnífica para intentar alcanzar ese encuentro personal e íntimo, rodeado de un ambiente de espiritualidad, silencio, fraternidad, sacrificio y esfuerzo y, naturalmente, con la inmensa alegría de llegar al final del camino elegido.

Una vez más he tenido la dicha de experimentar estos sentimientos, en esta ocasión en el itinerario por la Ruta de la plata, en compañía de uno de mis hijos y un grupo de amigos entrañables – Jaime, Arturo, Patricio, Paco, Emilios, Antonios, Carlos, Ricardo, José Julián, Juan Luis y Alberto-; pero tal vez tendré que seguir buscando a mi yo hasta alcanzar ese pacto honrado, sincero y equilibrado conmigo mismo.

¡Buen camino, peregrinos!